SANTIAGO DE LOS CABALLEROS, República Dominicana.-Las vallas ubicadas en las zonas del Plan de Seguridad Democrática o Barrio Seguro, que en su momento anunciaban por todo lo alto la supuesta solución a la inseguridad, la violencia y la desprotección social de los sectores marginales, hoy lucen desteñidas, al unísono con abandono del fracasado plan oficial.

En estas pizarras apenas se puede leer una lista de las promesas contempladas en la propuesta.

“Financiando microempresarios, becas para mi barrio, un techo para mi barrio, competidores de mi barrio, centros de capacitación comunal tecnológicos, incubación de trabajo y fiesta para mi barrio”.

Sí, era mucho lo que prometían el gobierno de Leonel Fernández a los barrios intervenidos y -la verdad sea dicha- fuertemente reprimidos, pero muy poco o nada lo que se materializó de aquellas villas y castillos.

Estas promesas y enunciados formaban pare de los componentes complementarios de un plan creado con el objetivo de –supuestamente- garantizar la seguridad en los barrios, la disminución de los crímenes, de la ratería y sobre todos librar a los jóvenes de las drogas y otros vicios, al unísono que los alentaban e impulsaban a prepararse para superar la pobreza y la exclusión social.

Recuerda que las autoridades sólo cumplieron la promesa de patrocinar fiestas callejeras en las navidades, que promovía el creador del Plan Seguridad Democrática, Franklyn Almeyda Rancier, ministro de Interior y Policía, recordado en Santiago, por sus reuniones maratónicas y su gran séquito de seguridad, con sus ruidosas motos

Más de nueve años han transcurrido, luego de una inauguración pomposa en la calle 30 Caballeros de Cienfuegos, el 01 de abril del 2006. Allí se oficializó el Plan de Seguridad Democrática, para 13 barrios de Santiago, que luego abarcaría 24 y posteriormente a 32.

Los vehículos adquiridos el patrullaje en las calles y callejones, sobre todo las costosas motos Harley-Davidson, han desaparecido casi en su totalidad. Y de la lista de promesas que se anuncian en las vallas, los moradores de los barrios intervenidos sólo recuerdan las fiestas de Navidad y algunas casas que se construyeron o repararon a una u otra familia para usarlas como propaganda y “ejemplo”.

Los dirigentes comunitarios que entonces criticaron el Programa Barrio Seguro y de Seguridad Democrática, hoy sostienen que la realidad ha venido a darles la razón.

Hoy resaltan que nunca pasó de un patrullaje represivo, pero vacío de respuestas de fondo, sin estrategias definidas, que terminó por motivar que los delincuentes se movieran a los lugares donde la presencia policial era menos frecuente. No más.

Franklin Almeyda Rancier (i) y Leonel Fernández, entonces el primero era Secretario de Interior y Policía, y el segundo presidente de la República.
Franklin Almeyda Rancier (i) y Leonel Fernández, entonces el primero era Secretario de Interior y Policía, y el segundo presidente de la República.

Para la segunda etapa, Barrio Seguro prometía un plan de educación, de salud, de recreación y de cultura, además de garantizar los servicios de agua potable, energía eléctrica, recuperación de espacios públicos y sociales.

Pero resulta que todo ha quedado en tareas inconclusas, promesas incumplidas y sueños frustrados.

Dirigentes comunitarios que conversaron con el equipo de Acento.com.do entienden que el patrullaje policial, única parte que se cumplió de Barrio Seguro, se hizo con el criterio de “escobita nueva barre bien”, pero que luego cayó en la rutina de costumbre, es decir hacer redadas abusivas, extorsionar a ciudadanos detenidos de manera arbitraria, entre otros abusos.

La Joya, uno de los barrios intervenidos que se quedó esperando el cumplimiento de las promesas.
La Joya, uno de los barrios intervenidos que se quedó esperando el cumplimiento de las promesas.

“No ombe, eso fue un paño con pasta”, afirma Andrés Villalona, presidente de la junta de vecinos, Fernando Valerio, en el barrio La Joya. Villalona asegura que ninguno de los aspectos enumerados en el plan se cumplieron.

Afirma que el patrullaje, con y sin Barrio Seguro, ha seguido el mismo patrón, sólo la represión.

“Ahora le cambiaron el nombre a Vivir Tranquilo, pero que va, eso no ha funcionado”, sostiene Andrés Villalona.

Recuerda que las autoridades sólo cumplieron la promesa de patrocinar fiestas callejeras en las navidades, que promovía el creador del Plan Seguridad Democrática, Franklyn Almeyda Rancier, ministro de Interior y Policía, recordado en Santiago, por sus reuniones maratónicas y su gran séquito de seguridad, con sus ruidosas motos.

Andrés recuerda que se hicieron “buenas fiestas”, de Navidad en la zona que representa y en los barrios La Joya, Baracoa y Cambronal.

Al barrio Cerros de Zapatín también lo dejaron esperando.
Al barrio Cerros de Papatín también lo dejaron esperando.

En otras comunidades incluidas en la zona de Barrio Seguro, Ciudad Tranquila y ahora, Vivir Tranquilo, se repite la historia de decenas de vallas, que describen el alcance del Plan de Seguridad Democrática, y en todos sólo quedan las desteñidas promesas incumplidas.

Según el anuncio oficial, el programa Barrio Seguro debió incluir a Cienfuegos, Ensanche Mella I y II, Monte Rico, Ensanche Espaillat, Barrio Libertad, Ensanche Bermúdez, Pueblo Nuevo, Los Ciruelitos, El Ejido, Ensanche Bolívar, Pekín, Cerros de Papatín, Bella Vista, Reparto Peralta, entre otras.

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