SANTO DOMINGO, República Dominicana.-El abogado penalista Candido Simón, calificó de injusto que se utilice el tema de la cancelación de visados como arma política para censurar la libertad de un juez de un país soberano como lo es la República Dominicana.

Simón señaló que el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Mariano Germán Mejía, debe pronunciarse sobre el hecho porque decidir quién entra o no a un territorio es un tema de soberanía que también lo posee el país.

“Eso tiene que ver como una política de intromisión de los asuntos internos del Embajador que todavía está de puesto en la República Dominicana”, dijo Simón al referirse a James (Wally) Brewster quien no ha sido formalmente sustituido por el nuevo incúmbete norteamericano.

Criticó el hecho de que el gobierno norteamericano pueda solucionar asuntos judiciales y la República Dominicana no reaccione, “entonces anunciar que le han cancelado el visado hasta algunos que no tenían visa porque uno de ellos no tenía americana y cancelarlas por tomar una decisión que según ellos no les convenía”.

“Y si en la República Dominicana no le cancelaron la visa y no declararon no grato al embajador porque en Estados Unidos soltaron a Quirino ni tampoco porque soltaron a Toño Leña, y vino Quirino a ponernos de mojigatos al país y fueron ellos que lo soltaron”, añadió.

Según informaciones, a los jueces de la Corte de Apelación de la Provincia Santo Domingo Saulo Ysabel Díaz, Manuel del Socorro Pérez García y Rosaly Yovianka Stefani Brito, fueron llamados por separados a entrevistas en la Embajada de los Estados Unidos en el país tras anular la sentencia que condenaba a 10 y 5 años de prisión a Winston Rizik Rodíguez y su hermano Nelson Rizik Delgado, acusados de narcotráfico y lavado de activos.

La sentencia anulada fue dictada el 9 de marzo de 2016 por el Tribunal Colegiado de la provincia  Monte Plata.

Rizik Rodríguez actualmente guarda prisión preventiva en el Centro de Corrección y Rehabilitación El Pinito de La Vega, por el hallazgo de 7.48 kilogramos de cocaína y varias armas de guerra de alto calibre en una finca de Monte Plata.