Y acaso, pienso?

Esclavitud cultural en la sociedad dominicana

Hace ya mucho tiempo que las formas de residencia de nuestras ciudades se han modificado de la modalidad unifamiliar a la plurifamiliar, mediante la construcción de edificios y residenciales. Dichas formas de residencia requieren, en su extensa mayoría, de personal de cuidado, seguridad y aseo. Como norma, esta labor la realiza una persona, del sexo masculino, al que se denomina Conserje. Debido al hecho de que el trabajo que realiza esta persona no es cualificado, se considera que cualquier persona, con mínima o ninguna experiencia escolar, pueden realizarlo. Esto es, un hombre que no haya asistido a la escuela, o cuente con apenas grados de primaria. Puede también considerarse para este trabajo, y así se hace, a migrantes haitianos, se encuentren en situación de regularidad o irregularidad migratoria, sin diferenciación.

Las funciones que realiza el conserje, como ya dijimos, son de cuidado, seguridad y aseo en el residencial. Estamos seguros de ello? A mí me hace pensar que esto no es cierto. A todo me gusta indagarle el por qué. Y las respuestas, en forma de hipótesis, pueden ser las más disímiles. Otra cosa es que no cuente con los medios para llevar a cabo la investigación de manera formal. Pero el tema me preocupa en dos vertientes: la prevalencia de la baja calidad o el ausentismo de la educación formal y la permanencia de la cultura esclavista en la ciudadanía dominicana.

Y es que la persona que trabaja como conserje no solo lleva a cabo las funciones antes mencionadas. El bajo nivel de educación forza a las personas a realizar cualquier función que le permita ganar cuánto dinero pueda para solventar su subsistencia o mantener a su familia, mantenerla con deficiencias que acarrean muchas veces situaciones familiares y sociales de violencias y abandonos. Entre estas labores están cargar hasta los apartamentos las fundas del supermercado, comprar en el supermercado y subir al apartamento el botellón del agua, lavar los carros de los residentes, hacer de jardineros particulares. En fin, todo un esclavo en pleno siglo XXI.

Otra cosa es la caracterización social o cultural de aquellos para los cuales este conserje realiza sus labores de cuidado, seguridad y aseo. En el caso de que el conserje deba faltar por alguna situación de salud familiar, los residentes no pueden, o no debieran sustituirlo, a pesar de que las labores que se realizan son en beneficio propio y de los demás residentes. Cuál es la razón? El residente es “uno de nosotros”. Esto es, un residente es una persona diferente a la que realiza el trabajo de conserje. Y allí surge la dificultad, cuando el que realiza la función del conserje es “uno de nosotros”, porque no se lo puede poner a cargar nuestras fundas cuatro o cinco pisos arriba, no se lo puede ordenar a lavar nuestro vehículo, o ir al colmado a buscar nuestro botellón por unos cuantos, 20, 50 o 100 pesos de más.

Simplemente consideramos que con un sueldo mínimo no pagamos un trabajo mal remunerado y sin garantías laborales, por demás, sino que compramos la dignidad de una persona. Acaso no está muy relacionada esta conducta con la diferenciación socioeconómica y de clase que tenemos en nuestra sociedad. Pertenecer a diferentes clases sociales es una cosa, pero descuidamos las creencias que envuelven esas diferencias, porque no veo la justificación de tratar como esclavos a las personas por el hecho de que no hayan estudiado, a menos que sea que realmente nuestra cultura no ha superado la esclavitud. Y yo me pregunto, qué relación puede tener esta situación con los bajos niveles de educación de la escuela pública, mientras las escuelas, perdón, colegios privados incluyen hasta la ideología política en la selección de su personal docente.

Nuestra sociedad se precia de pretenderse pujante y en vías de desarrollo, cuenta con avances tecnológicos significativos en materia industrial, de comunicaciones, entre otros. Pero al parecer culturalmente se encuentra estancada en los beneficios de clase que reporta el sistema feudal en cuanto a riqueza y poder de sectores sociales que avanzan muy lentamente hacia mejores formas de justicia y entendimiento social. En específico me refiero a la prevalencia de la esclavitud. Debemos aunar todos los esfuerzos necesarios para superarla. Trabajemos por ello.

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