En libro Estrictamente corpóreo, Jochy Herrera enlaza filosofía y literatura con artes visuales y la plástica, dice Mariana Moreno García

Servicios de Acento.com.do - 4 de diciembre de 2018 - 6:00 am - Deja un comentario
Foto: Jochy Herrera, ensayista y autor del libro Estrictamente corpóreo

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Para la escritora Mariana Moreno García la obra del ensayista Jochy Herrera, Estrictamente corpóreo, puesta en circulación la pasada semana, “permite interpretar y unir cabos sueltos que enlazan filosofía y literatura con las artes visuales y plásticas”.

La doctora Moreno García formó parte de un panel que comentó el libro del doctor Herrera, puesto a circular en la Universidad APEC, y publicada en una colección de textos escogidos del Departamento Cultural del Banco Central de la República Dominicana.

Jochy nos conduce a través de reconocidas obras de arte que por su estética y sentido de eternidad, son patrimonio de la humanidad”, dice en su comentario la doctora Moreno García.

A continuación sus palabras:

Comentarios a la Obra

“Estrictamente Corpóreo”, Doctora Mariana Moreno García.

Estrictamente Corpóreo es un ensayo antropológico y biomédico formulado muy juiciosamente por el cardiólogo, humanista, escritor y amigo, César Herrera Padilla, a quien cariñosamente conocemos como “Jochy”. Proviene de una ilustre familia santiaguera de profesores, profesionales y escritores con quienes nos unen históricos lazos de amistad y vecindad.   

Portada del libro de Jochy Herrera

Estrictamente Corpóreo discurre densa y analíticamente en 537 páginas. La prosa se desliza en una compilación de seis piezas sucesivas y conexas que inicia con el título de este ensayo: “Estrictamente Corpóreo”.

Navega por “Sentires y Decires”; vuela y asciende rayando en la melancolía de “Cor Bomba”; y después en una marcha bélica al mejor estilo de la revolución francesa, te sientes reclamado y emancipado al transitar por el capítulo de las “Huellas del Ser” y “Oníricos”.

Finalmente, aterrizamos en la Sexta pieza “Diez Viñetas” que nos acerca a los seres humanos en el desafiante mundo de hoy. A veces activos, otras pasivos y pacientes; pero que resueltamente alternan con sentimientos de líderes emancipadores pero otras transitan como seres anónimos y cómplices. 

“Estrictamente Corpóreo” es la impresión que atrapas de su primera parte, denominada “estrictamente corpóreo”. Es justamente la concepción material y corporal de nuestra humanidad; cuando lees su minuciosa narración, Jochy nos persuade de nuestra materialidad corpórea, biológica, anatómica, esquelética…

Es como si te tomara de la mano y contara  la historia y la vida de otro modo, … siguiendo el curso del desarrollo de nuestros ancestros valorados antropológicamente donde el todo determina el comportamiento de las partes.

Evoca asimismo, épocas pasadas y remotas que dejan al descubierto las relaciones del ser humano con la naturaleza y la forma de dominarla. Despierta una reflexión filosófica que nos hacer ver la dialéctica entre las relaciones del medio social, el medio natural y el medio construido. Memorias biológicas del ser que nos han quedado grabadas y guardadas en múltiples expresiones, signos, símbolos que son esencia de la cultura y el arte; y nos permiten hoy, conocernos y pensarnos.

Jochy nos conduce a través de reconocidas obras de arte que por su estética y sentido de eternidad, son patrimonio de la humanidad. Nos permite interpretar y unir cabos sueltos que enlazan filosofía y literatura con las artes visuales y plásticas.

Nos aporta una lógica museográfica para interpretar lienzos centenarios y milenarios. Nos muestra y analiza escrituras clásicas pasadas y también mágicas películas, que cita, describe y conforma los rasgos del desarrollo filogenético de los seres vivientes y de los seres humanos. Es decir, nos conecta con la más genuina lógica del pensamiento genético y evolutivo de Charles Darwin.   

Nos expresa la dialéctica de la biología humana, de  procesos bioquímicos y genéticos y de las necesarias e inminentes  mutaciones adaptativas. También nos pone al tanto de las más diversas modelaciones y remodelaciones embriológicas para resistir y lograr esta materialidad corpórea fisiológicamente anatómica y anatómicamente fisiológica.

Su prosa filosófica y profética de lo estrictamente corpóreo, asciende a lo sustancialmente inmaterial y trascendente del ser humano. Jochy hace un reclamo y se declara en protesta, y se convierte en un crítico mordaz  ante una sociedad de víctimas de la tiranía de la imagen, del maltrato, la inequidad, la medicalización excesiva y el desvalijamiento o despojo de los muertos con el acto de cremación que permite también  la posesión de la muerte  y convierte al ser querido  en un “hecho portátil”  y  transportable.

Mariana Moreno García

Lamenta la pansexualización actual que ha “enterrado a Eros” sin escrúpulos y es conducida  por el fetiche de la mercancía del sexo, mientras sepulta aceleradamente en nuestras propias narice, al  dios griego; lo entierra sin contemplaciones, no se detiene ni siquiera ante ese ser etéreo y mitológico responsable de la atracción sexual, el amor y el sexo, la esencia de la fertilidad y la sostenibilidad de la especie humana.

Jochy contextualiza las elucubraciones del reconocido neurosiquiatra mexicano Jesús Ramírez Bermúdez cuando cuestiona “cuál es el sitio del alma en el cuerpo y en qué parte del alma se encuentra el cuerpo delirante de los pacientes psiquiátricos”,  entonces nuestro ensayista sitúa el debate y concluye:

“No hay órgano del alma, ni hay enfermedad del alma entonces, solo un cuerpo maltratado en toda su extensión que penetra todos los rincones anatómicos, incluyendo la misma alma, dondequiera que ella se encuentre”. Se observa como el autor, enfatiza lo corpóreo y material para discutir, debatir y acentuar la emoción, la psique, el alma…

Cabe comentar algunos episodios y anécdotas narrados en la obra que enlazan dialécticamente el análisis humanista y filosófico presentados en la concreción de la praxis del autor quien relata, como cardiólogo y profesional de la medicina, por ejemplo, el “Síndrome del Corazón Roto”. Se trata de casos de pacientes que al recibir una trágica noticia o el aviso de una separación amorosa, literalmente su corazón, se rompe, su órgano bomba, se deshace, “su cor bomba” se resiste a seguir impulsando la vida.

Científicamente se comprueba a partir del año 1991 que esta especie de “fractura” corresponde a  una cardiomiopatía por estrés, en la que el corazón se encuentra literalmente “roto”;  se demuestra en estos casos que las arterias coronarias para sorpresa de todos, están libres de obstrucción;  en estos raras situaciones el músculo cardíaco de forma transitoria “muere” por una repentina liberación de hormonas  como la adrenalina, encargada de aumentar poderosamente los latidos cardiacos y la presión  sanguínea… aunque usualmente después, el miocardio se recupera y la persona se reintegra a la vida.

Tal vez esta sea una muestra del encuentro de las emociones, y la materialidad de lo corpóreo, como si lo corpóreo abandonara su materialidad provisionalmente, y asumiera el control el sentimiento  y la emoción, un desencuentro para el encuentro, que evidencia la necesaria presencia entre  “la razón y el sentir”, y que se ha postulado científicamente que es dolor físico, concreto y material, que se revela a partir de la emoción.

Jochy Herrera

Otro caso es el de un paciente en Detroit, a quien seguiremos llamando  John Doe, un joven de unos veintitantos años, quien recibió un disparo en el pecho, allá por1984, mientras el autor de este ensayo  realizaba su entrenamiento médico, y le correspondió ser cirujano asistente de un paciente verdaderamente en shock porque la bala había perforado el órgano bomba, a nivel del ventrículo izquierdo, y una gran hemorragia había producido un taponamiento cardiaco.

Recuerda  la emoción sentida, y después contada también a nuestro compañero  de estudios de Medicina,  Tony Gil, porque “por instinto o sentido común había taponado con el dedo índice de su mano derecha, el agujero causado por la bala, mientras el cirujano completaba el procedimiento”; y lleno de orgullo, y extasiado en el poder de vida que encontró  su dedo índice… juró de forma solemne que no se lavaría las manos por mucho tiempo. Probablemente desde ese momento transformaciones  sucesivas y de madurez fueron marcando la vida de este hombre de ciencias y de  arte,  su filosofía de vida y su pasión por las letras… esa fue la huella que dejó impresa en su dedo, un corazón  de Detroit.!!

¡Sencillamente los invito a leer esta magnifica Obra!

Muchas gracias!

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