«Llanto sin término por el Hijo nunca llegado»- Lectura Infinita

Sentí el día de la Lectura Infinita, que, mis amigas allí presentes, tenían una estrecha afinidad de ideales. Eran doctas de sensibilidades, de identidades allende el mundanal ruido.
Ylonka Nacidit Perdomo - 29 de mayo de 2017 - 6:00 am - Deja un comentario
Foto: Participantes de la Lectura Infinita del Poema Llanto sin término por el Hijo nunca llegado de Carmen Natalia. Por Maya Oviedo.

A MARICUSA ORNES, que me enseñó a conocer a Carmen Natalia, y es la creadora en 1963 del grupo de Poesía Correada que hizo el estreno mundial del poema Llanto sin término por el Hijo nuca llegado en el 1er Festival Interamericano de las Artes en el Centro de Bellas Artes de Puerto Rico el 5 de octubre de 1982.

A MARÍA TERESA RUIZ DE CATRAIN, fraternal escritora, con quien cumplo el compromiso de darles las gracias al grupo de amigas que participaron en la Lectura Infinita de este trascendental texto de nuestra única mujer poeta profeta del siglo XX.

Portada del libro Llanto sin término por el Hijo nunca llegado de Carmen Natalia

«Llanto sin término por el Hijo nunca llegado cuya lema es: «De profundis clamavi ad te» […] este poemario, amén de ajustarse a los rigores de la convocatoria, acusa la presencia de un poeta auténtico de sentido y trascendencia. Se trata de una poesía intuitiva; poesía arrancada a la entraña misma de la existencia; poesía, también, de proyecciones metafísicas. La respiración natural da testimonio de sinceridad creadora. El verso libre, ancho, ajeno a la prisión de metros, pero, a su vez contenido, produce en el lector la sensación de “llanto” justo. Del surtidor de “mis insondables ríos desbordados” brota esta poesía hecha no a cincel sino a desesperado golpe de sangre. Lejos de cerebralismo inhibidor. He aquí un “llanto” que traduce un acto de sinceridad.

«Interesante poemario éste desde el punto de vista estilístico. La riqueza de símbolos, la exuberancia sinestésica, la metáfora en penumbra, diríamos que interior, sin estridencias del tambor, la anáfora, la antítesis levantan una majestuosa catedral poética. Véase, como ejemplo, el Llanto séptimo, espejo de nítida conciencia lírica, donde a los fatídicos cruces sombra-niño, sombra-surtidor, sombra-sueño se suceden decisivos redobles de fúnebres campanas que envuelven, como en misa, la vastedad de nuestro mundo afectivo. 

«Por su sentido, el poemario que nos ocupa se mueve dentro de la tradición occidental cristiana. La preocupación por el trasmundo, la idea de la libertad y la idea del sacrificio, la razón de vida, todas elaboradas a base de categorías netamente cristianas, son interrogantes que rematan en una visión cristológica del hombre.

«Si menester fuese hablar de fuentes, podríase decir que este poeta ha viajado por muchos mundos líricos. Reminiscencias hay de Los proverbios y de El Eclesiastés; sin duda, la tradición lírica hispánica ha dejado su huella; pero es de los poetas más recientes que se siente penetrado este poeta. Pablo Neruda, el último Pablo Neruda, y León Felipe le han sido fieles compañeros. Hay, también, ciertas brisas martianas que no son ajenas a un creador sincero. Sin embargo, y como debe ser, la nota personalísima es la que resalta.

«Convendría, no obstante, llamar la atención a este poeta en lo concerniente al poder sugeridor de la poesía. En ocasiones –Llanto décimo y sin término-, obsesionado por ráfagas de humana sinceridad, se hace muy explícito y menoscaba el encanto de la poesía. Cierto que estos mancharrones de retórica son harto escasos; mas hay que estar en constante guardia, a los fines de superarlos en próximas aventuras. »

 

Extracto del «LAUDO DEL CERTAMEN DE POESÍA, CONVOCADO POR EL ATENEO PUERTORRIQUEÑO. »

Firmado por el Jurado integrado por

Dra. Adriana Ramos Mimoso, Nimia Vicéns de Madrazo y Jorge Luis Morales.

Carmen Natalia, ca. 1939 Col. Isabel Martínez de Roques

San Juan Puerto Rico, 15 de diciembre de 1959 [1]

 

El pasado 17 de abril, a dos días de que se cumpliera el centenario de nacimiento de Carmen Natalia Martínez Bonilla (San Pedro de Macorís, 1917-Santo Domingo, 1976), conocida en el mundo de las letras como Carmen Natalia, le envié un correo colectivo a un reducido grupo de amigas. La razón era convocarlas para que en el marco de la  20ª Feria Internacional del Libro de Santo Domingo ´2017 realizarán en la Sala de Tertulia de la Biblioteca Nacional la Lectura Infinita del poema de Carmen Natalia titulado Llanto sin término por el Hijo nunca llegado, escrito en 1958, y que obtuvo en 1959 el 1er Premio del Festival de Navidad del Ateneo de Puerto Rico.

Habíamos presentado el proyecto a la Directora General de la Feria Internacional del Libro, la editora y periodista de reconocida trayectoria Ruth Herrera, que inmediatamente acogió esta propuesta con entusiasmo y deferencia, solicitándonos, cordialmente, que subdividiéramos el poema en veinte fragmentos para que así fuera posible que veinte voces representarán la celebración de los veinte años de la FIL de Santo Domingo. Así lo hicimos.

El poema de Carmen Natalia consta de Diez Cantos y una Invocación. Para esta oportunidad única, irrepetible e histórica, como es el centenario de nacimiento de una mujer que fue una implacable opositora a la dictadura de Trujillo, que hubiera preferido morir antes que doblegarse; humana, medularmente ética, sin máscaras, exploradora ontológica del sentido de la existencia; que no dejó que su aliento se fatigara en la lucha; perseguida obsesivamenre por la tiranía, y que sólo tuvo la posibilidad del exilio para evitar que el odio la matara a ella, o ella matara a las hienas colocadas como estatuas de una dinastía en el Estado, consideramos que era necesario y trascendente que un grupo de notables mujeres de las letras, las artes, el pensamiento, el teatro, las humanidades y la diplomacia, le rindieran un merecido homenaje In Memoriam, más aun porque su obra poética es desafiante, de plenitud expresiva, de una singularidad sorprendente, inspiradora, motivadora para crear una laboriosidad que permita en el presente derrumbar a los que siguen sedientos de poder, a los corruptibles y corruptores, a los que acosan a los pueblos con sus mentiras, a los que traen oscuros siniestros, puesto que ella es la poeta del exilio que tiene la dimensión literaria de más grandeza. Ella es merecedora de ocupar la privilegiada posición de ser una Poeta de la Patria.

Fue por esas razones enunciadas que invitamos a ser parte de este hito a veinte mujeres para festejar juntas el centenario de Carmen Natalia con una lectura colectiva, ininterrumpida, que llamamos Lectura Infinita, y que leyeran un fragmento asignado; entre ellas, escritoras-creadoras, estudiosas de literatura, pedagogas, actrices profesionales, dramaturgas, declamadoras, figuras públicas y diplomáticas.

Esta selección se hizo tomando en consideración los distintos quehaceres en los cuales se desenvolvió Carmen Natalia, a saber, como poeta, novelista, dramaturga, guionista, diplomática, militante política y de resistencia a la dictadura, y Presidenta de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de Estados Americanos (OEA) de 1963 a 1965.

Poesía Coreada del Poema de Carmen Natalia-Llanto sin término por el Hijo nunca llegado, 1982

La actividad estuvo pautada, de manera solemne, para el miércoles 26 de abril, a las 10.00 de la mañana en la Sala de Tertulia de la Biblioteca Nacional, que ese mismo día fue bautizada como «Sala de Tertulia Carmen Natalia», y en la cual se encuentra en exhibición permanente una retrospectiva fotográfica de su vida y obra, que ha sido posible por el patrocinio de la Feria Internacional del Libro y el Ministerio de Cultura, que fue grabada gracias a las gestiones de la Profa. Elvira Lora, Directora de la Escuela de Comunicación Social de la PUCMM, y del festival de audiovisuales la Semana + Corta,   que se encuentra en proceso de edición.

A todas las lectoras convocadas [2] se les envió por correo electrónico el poema Llanto sin término por el Hijo nunca llegado, a los fines de que pudieran ir desarrollando su lectura de manera íntima, para luego enviarle de manera individual el fragmento asignado a su mayor consideración.

Recordemos que abril fue un mes que vino con la lluvia; para algunos creó desasosiego, que la lluvia cayera por tantos días sobre la ciudad, y que el ambiente cultural-literario de la FIL se viera afectado de momento por esa activa jornada fluvial. La lluvia traducía tantas cosas. Más allá de las dimensiones materiales, y los retazos del tiempo que dedicáramos a visitar la Feria, abría –creemos- otros senderos líricos, además de impresionistas, y una poética al oído que pudiera ser doliente, triste, desgarradora, «comunicada» desde el cielo de manera vital como exégesis de cambios, porque a veces no nos damos cuenta, y somos sobrevivientes de la angustia, de la pureza contenida o de una evocación de un espíritu callado en la escritura vegetal y onírica.

Carmen Natalia, el día de su bautizo

Sentí el día de la Lectura Infinita, que, mis amigas allí presentes, tenían una estrecha afinidad de ideales. Eran doctas de sensibilidades, de identidades allende el mundanal ruido.  Ellas iban a re-escribir con sus voces al Llanto sin término por el Hijo nunca llegado de Carmen Natalia, buscando que re-florecieran otros cánones, otras formas de valoraciones del verso hecho luz transparente por veinte voces.

El miércoles 26, en la mañana, la luz se hizo tenue; los diluvios divinos dejaron de caer sobre la espaciosa Plaza de la Cultura, y las nubes sólo se estacionaron en el cielo para dar paso a una esplendorosa diversidad de figuras. El cielo se hizo una metáfora donde sólo cabía el adorno de los rayos que daban paso a la infinitud del universo, a la otra dimensión desde la cual nos dan permiso para que extendamos nuestras alas. Ese día marcado en el calendario de la Feria fue de advenimiento de una renovación de ideales auténticos en los cuales se debe sustentar la existencia de la humanidad, para una Epifanía nueva defina el paisaje de lo que somos: mensajeros del cosmos, instantes que gestan emociones, conciencias, creaciones, por el viaducto de la soledad de la nada como eclípticas presencias que sollozan cuando no pueden intercambiar el amor, o padecen el desvanecimiento de sus sueños cuando su corazón se agita por el dolor.

Carmen Natalia, con su madre Carmen Julia Bonilla Atiles de Martínez

Carmen Natalia, una creadora visionaria que, sabía cómo interpretar los arcos ligeros del tiempo, hizo de la Lectura Infinita del Llanto sin término por el Hijo nunca llegado, un poema total, inédito, a veinte voces, que bendijeron su palabra, que honraron su palabra, que línea tras línea, verso tras verso, se re-encontraron con las entrañas de su hijo nacido, por nacer o no nacido. Todas convinieron en silencio –en su intimidad- que el amor filial, el amor al hijo, el amor de madre, es la plenitud de la creación, lo que da sentido a todo, absolutamente a todo que se comprenda como realidad o irrealidad, como sentido, origen, o punto del Universo.

Aquella fue una lectura cerrada, que devolvió a la mujer su voz, su luz, su entendimiento que llega desde arriba. Fue una lectura donde todas se conectaron, de manera coherente, que se justifica porque se hizo un Proverbio, una expresión breve, fluida, que se hace un cantar: «El amor de madre es Eterno, es Infinito como la Luz que une las almas que se encuentran, que se unen para un propósito común».

Pasará el tiempo, vendrán otras experiencias donde las poetas cantarán otras originales propuestas magistrales, de re-creación de lo visible, y de lo invisible o de especulación sobre el vivir/soñar. No obstante, quedará registrado en el quehacer literario esa acción, esa hazaña de una mañana de primavera que nos cautivó cuando las vivas aguas del mundo aguardaron, y tuvieron la espera, de que el cielo se hiciera un lienzo blando como el color con el cual se vistieron las veinte amigas que honraron e hicieron tributo a Carmen Natalia, y a su poema Llanto sin término por el Hijo nunca llegado.

Más adelante, el domingo 30 de abril, les escribía, a todas ellas, un breve texto de correo electrónico donde les decía: «Apreciadas amigas: Hoy el día está llorando; caen lágrimas frías, duras, espesas desde el cielo y corren como un torrencial sobre la tierra. Las lágrimas de los ángeles, de los inocentes niños que no pudieron nacer o que se marcharon a destiempo, que sólo se posan en los pétalos de las rosas, nos recuerdan lo intemporal de la vida. Así invocó Carmen Natalia su Llanto sin término por el Hijo nunca llegado… Espero que guarden junto a su corazón noble de madre, de hija, de hermana, de esposa y de amiga, este grato recuerdo. Abrazos, Ylonka». [3]

Poesía Coreada del Poema de Carmen Natalia-Llanto sin término por el Hijo nunca llegado, 1982

… Y como dice el lema de la recién finalizada 20ª Feria Internacional del Libro de Santo Domingo ´2017   que «Hay un libro para cada quien», a partir de hoy deseo entregar al infinito, que es como decir a la eternidad, para cada madre, y para todas las mujeres del mundo, el poema Llanto sin término para el Hijo nunca llegado de Carmen Natalia en versión PDF acompañado en este artículo con una selección de fotografías de la puesta en escena del poema que hizo el grupo de Poesía Correada que dirige Maricusa Ornes en su estreno mundial en el 1er Festival Interamericano de las Artes en el Centro de Bellas Artes de Puerto Rico el 5 de octubre de 1982, con la participación de las actrices-declamadoras Miriam Solano, Provi Seín, Sylvia Troncoso, María Isabel Lebrón, Daisy Piantini, Ana Rosina Troncoso, Titina Tejada, Rosita González, Diana Álvarez y Laura Fernández: “Las diez bellísimas criaturas en escena. ¡Cuál más bella”, con una emisión de voces tan certera como su articulación –conformaron los versos en una unidad que fluyó sin que ritmo, tono y proyección decayeran”. [4]

Espero -como ha escrito el poeta ochentista dominicano Tomás Castro Burdiez, amigo entrañable y compañero de jornada literaria- que este poema sea parte de la celebración del “Centenario del Alma de Carmen Natalia”… por siempre!

 

NOTAS

Poesía Coreada del Poema de Carmen Natalia-Llanto sin término por el Hijo nunca llegado, 1982

[1] Carmen Natalia, Alma Adentro. Obra poética completa. 1939-1976. (Santiago: Universidad Católica Madre y Maestra, 1981): 310-312. Prólogo Altamente confidencial ¿“A dónde, a dónde fueron tus gritos vegetales”? de Pedro Mir; “A Manera de Epílogo. C. N. En dos notas telegráficas y dos poemas” por Alberto Baeza Flores y “Carmen Natalia. Datos biográficos” de O. M. (Maricusa Ornes), publicado por Danilo de los Santos, Director de la Colección de la PUCMM, corregido por José Alcántara Almánzar.

[2] Lectoras participantes en la Lectura Infinita del poema Llanto sin término para el Hijo nunca llegado de Carmen Natalia:

 

PRIMERA RONDA DE LECTURA: María Teresa Ruiz de Catrain, Invocación; Lucía Amelia Cabral, Llanto Uno;  María Amalia León de Jorge, Llanto dos; Clidia Díaz de Ortega, Llanto tres; Rosario Bordas de Shad, Llanto cuatro; Martha Rosalía Roques de Guerra, Llanto cinco;  Ada Hernández,   Llanto seis;  Emelda Ramos, Llanto séptimo;  Yanela Hernández, Llanto octavo;  Ynoemia Villar, Llanto Noveno, y  Altagracia Pou Suazo, Llanto Décimo

SEGUNDA RONDA DE LECTURA: Isabel (Isabelita) Martínez Vda. Roques, Invocación; Ofelia Berrido, Llanto Uno;  Ylonka Nacidit-Perdomo, Llanto dos;  Elvira Lora, Llanto tres;  Vivi Kieffer, Llanto cuatro;  Eleanor Grimaldi, Llanto cinco;  Verónica Sención,  Llanto seis; Carmen Rosa Estrada,  Llanto séptimo;  Raquel Rosario  Sánchez,  Llanto octavo;  Rosa Francia Esquea, Llanto Noveno, y  Yadira Henríquez de Sánchez Baret, Llanto Décimo. Despedida: Mercedes-Conchita Cabral de Arcalá.

Poesía Coreada del Poema de Carmen Natalia-Llanto sin término por el Hijo nunca llegado, 1982.

[3] El proyecto a Lectura Infinita [lecturas colectivas de la obra de un autor o autora dominicana de trascendencia por su legado literario] surgió en 1998. El año que viene se cumplen veinte años del primer montaje de este tipo, que se inauguró en la Sala de Música de la Biblioteca Nacional con la lectura del libro La Guerra de la Restauración de Juan Bosch. En aquella ocasión decidimos darle a esa lectura una connotación más universal, de ahí es que creamos el término  Lectura Infinita, como título consagratorio de la gloria de un escritor que va más allá de lo material, del tiempo, de las generaciones y de los espacios cósmicos. Era un título poético, provocativo, que llamaba a interrogantes, y además, porque Don Juan tenía una edad avanzada, y su legado debía ser preservado, ya que él sería por siempre, desde entonces, y su memoria, infinita, sin límites que pudieran poner el recuerdo inmediato o la cotidianidad.

La Lectura Infinita es como una línea infinita cargada de millones de puntos que va recorriendo el espacio como ondas, como partículas que se unen, que se encuentran y re-encuentran, y forman una estela de letras. Recordemos que el punto es el origen de todo, que en las letras impresas si las ampliamos veremos que son millones de puntos. Nada es más infinito que la palabra, y aunque el mundo que conocemos actualmente colapse, quedará la palabra como el único aliento que hacía el infinito no perecerá.

[4] Ramón Figueroa Chapel “Poesía dominicana y puertorriqueña” en El Mundo (11-X-1982): 14-A].

Poesía Coreada del Poema de Carmen Natalia-Llanto sin término por el Hijo nunca llegado, 1982

 

FOTOGRAFÍAS

DE CARMEN NATALIA. Colección Iconográfica del Archivo de la Familia Martínez Bonilla. Archivo de Maricusa Ornes, a la custodia de Ylonka Nacidit-Perdomo.

DE LECTORAS de la Lectura Infinita del poema Llanto sin término por el Hijo nunca llegado-Miércoles 26 de abril, 10.00 a 11.00 de la mañana. Sala de Tertulia Carmen Natalia, Biblioteca Nacional. 20ª Feria Internacional del Libro de Santo Domingo´2017 cortesía de Maya Oviedo: De izquierda a derecha sentadas: Ylonka Nacidit-Perdomo, María Amalia León de Jorge, Yadira Henríquez de Sánchez Baret, Da. Isabelita Martínez Bonilla Vda. Roques, Da. Mercedes-Conchita-Cabral de Arcalá, Diómedes Núñez Polanco (Director de la Biblioteca), María Teresa Ruiz de Catrain, Lucía Amelia Cabral y Martha Rosalía Roques de Guerra. De izquierda a derecha de pie: Carmen Rosa Estrada, Emelda Ramos, Elvira Lora, Ada Hernández, Clidia Díaz de Ortega, Rosario Bordas de Shad, Vivi Kieffer, Altagracia Pou Suazo, Verónica Sención, Eleanor Grimaldi, Raquel Rosario Sánchez, Ynoemia Villar, Yanela Hernández, Rosa Francia Esquea y Ofelia Berrido.

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