La “ideología de género”

La Iglesias estás obsesionadas con combatir a la “ideología de género”; pero ocurre que es ésta una República, donde todo lo mal oliente y sucio, tarde o temprano, sale a flote; donde una niñez preñada es la víctima visible del oscurantismo que traen ciertas creencias.
Ylonka Nacidit Perdomo - 23 de enero de 2017 - 6:00 am - Deja un comentario
Foto: Charles Baudelaire, par Coubert (Photographie de Bulloz).

«Tandis que la femme doit s´incliner devant leur divinité. Que l´homme soit un phallus et nom un cerveau, l´individu qui participe à la virilité garde ses privilèges ; la femme n´est pas le mal, elle est même bonne : mais subordonnée. C´est encore l´idéal de la « vraie femme » que Lawrence [D .H.] nous propose, c´est- à-dire de la femme qui accepte sans réticence de se définir comme l´Autre. »

 

« L´originalité du catholicisme de Claudel, c´est un optimisme si entêté que le mal même retourne au bien. »

Una obra de Vermeer (Museo del Louvre). (Photographie de L. Degand). Pages de France no. 3.466.

Una obra de Vermeer (Museo del Louvre). (Photographie de L. Degand). Pages de France no. 3.466.

SIMONE DE BEAUVOIR. Le Deuxième sexe. [1]

 

EL MAL MONJE

«Los claustros antiguos sobre sus grandes muros/ mostraban en cuadros la santa Verdad, / cuyo efecto, caldeando las piadosas entrañas, / templaba la frialdad de su austeridad.// En esos tiempos en que florecían las semillas de Cristo/ más de un ilustre monje, hoy poco recordado, / tomando por taller el camposanto, / glorificaba a la Muerte con simplicidad.// -Mi alma es una tumba que, mal cenobita,/ desde la eternidad recorro y habito; / nada embellece los muros de este claustro odioso.// ¡Oh, monje holgazán!, ¿cuándo sabré hacer/ del espectáculo viviente de mi triste miseria/ el trabajo de mis manos y el amor de mis ojos? ». Charles Baudelaire. Las flores del mal. [2]

 

A LA DRA. LUSITANIA MARTÍNEZ. Filósofa, investigadora, feminista de la igualdad postmoderna ilustrada, creadora del término «GENEROSOFIANDO». [3]

 

… Esos pliegos que no se terminan de coser, ese telar en el cual las manos continúan sin detenerse, ensartando agujas de día y de noche, bordando, haciendo puntadas con alfileres -como lo vemos en la laboriosa mujer de la obra de Johannes «Vermeer»-, es nuestra lucha contra la infecunda Historia, contra la [H] de [H]ombre, de [H]erida, y contra la [P] de [P]adre, [P]atriarcado, [P]artido, [P]oder, [P] osesión, [P]alabras, de esos “otros” que  tratan de impedirnos pensar, reflexionar, decidir, y, leer como ayer lo hiciera «La Madeleine».

A las hermanas del mundo -como la «Bénédicité» de Chardin-, al parecer, aun les está haciendo falta emprender sus acciones con palabras, con nuevas palabras creadas por ellas en la torre de babel. Estamos huérfanas de palabras, y las que “gracias a los hombres tenemos” son estériles: Igualdad, dignidad y derechos. Son tan estériles que, la “democracia” no ha hecho el milagro para que dejemos de morir brutalmente, y que cualquier leñador, encontrado en el camino, decida asesinarnos tomando un pedazo de tronco para asestarnos un golpe mortal. Seguimos siendo en el siglo XXI en esta media Isla, criaturas de la naturaleza en constante estado de tribulaciones; un apéndice del Otro, “cosas de carne y hueso”. Desde el “primer [H]ombre”, nuestro cuerpo fue prometido a otro cuerpo. El [P]adre creó al [H]ombre, y nos dio, a nosotras, un disfraz de sujeto, además de la “enfermedad” del sufrimiento a causa del Otro, la muerte clandestina y disimulada a manos de los que ofician narraciones que censuran todo “aventura” liberadora en la cual (por nosotras mismas) decidamos ser parte del alfarero del cielo. Al parecer no es posible, que un pueblo donde habiten mujeres, “los representantes” del alfarero del sueño, permitan el desafío a sus “reglas”, porque ellos, por el [P]oder dado por el [P]adre juzgan a través de sus normas protectoras a los [H]umanos, los oprimen ideológicamente, y les roban ese eufemismo que no es sacro, que se hizo símbolo, que no tiene grafía absoluta: el libre albedrío.

Esa [H]istoria de [O]presión, es la [H]istoria que no acabamos de romper, que nos continúa proyectando como brujas hechiceras debajo del árbol del paraíso. No sé, si en esta tierra encontraremos un nuevo árbol de cuyas ramas puedan brotar ramas nuevas, de qué vecindad del cielo nos llegará otro destino. ¡Oh, la vida divina! ¡Si, acaso, la vida es divina para nosotras!, cuando te hacen una cosa-carne, y la violencia se hace “fruto”, y el “fruto” pecado, y el “pecado” una condena.

Madame Recamier (Baron Gerard). Photographie no. 4.736  Pages de France.

Madame Recamier (Baron Gerard). Photographie no. 4.736 Pages de France.

La “ideología de género” tiene frentes abiertos, y desde éstos se extienden y propagan falsedades; creen que está preñando vientres y cabezas, y atrapando los corazones de quienes existen aun encerradas en sus miedos, e inculpadas como las primeras sospechosas de que esa “ideología del mal” –según el Otro– , rompa las contrapuertas de la [O]presión de los oficiantes que se asumen como sobrenaturales maestros del bien, y para el “bien”.

¿Cuántos millones de mujeres pensantes fueron llevadas al fuego, a la horca, traspasadas por las dagas, cortadas sus gargantas por el filoso cuchillo, pisoteadas por las patas de caballos enfurecidos, mordidas por bestias, asesinadas por el tiro de la pólvora, sometidas a las más disimiles torturas, decapitadas, con heridas abiertas donde corre la sangre, y, al horror de la persecución miserable, victimas del odio, domesticadas, mutiladas, despedazadas y despellejadas con conchas? ¿A cuántas de nosotras, nos ha demorado ver, mirar con el ojo derecho abierto, o en el centro de la frente, y las pupilas encendidas que,  la serpiente es el agorero demonio que nos crearon para la sumisión, para que temamos a todo: a dejar huellas, a estar impedidas de gritar, de vociferar los horrores que traen los que se han apropiado sin misericordia de las promesas auténticas del alfarero del sueño para la [H]umanidad. Nos han hecho creer por siglos (a través de la prédica en el púlpito) que somos una arcilla-serpiente, una arcilla-pervertidora, una arcilla-maldita, y cuando nos quieren detener de ser, de asumirnos como un ser, no como una “cosa de carne”, esos que dicen librar la batalla de la redención a través de la fe, truenan, pretendiendo atemorizar, porque no es dado al ser, a la mujer que es ser, romper el [P]acto, el [P]acto celestial: de que fuimos “nacidas de la costilla del [H]ombre”, y, por tanto, se le debe obediencia a él.

De esa [O]bediencia que les “debemos” al Otro, parte la condena a la “ideología de género”, una “ideología” que se pretende condenar, destruir, en la que no pueden converger (por supuesto) de manera absoluta la realidad ni la irrealidad, ni ninguna invención que traiga la fuerza telúrica de esa “cosa-carne” de la cual se apropió el [H]ombre.

[O]bediencia es igual a [O]rden. Nosotras, las “sin vida”, que en el discurrir cotidiano somos más o menos una ficción, y en el [O]rden del [D]erecho un “elemento”, una “habitante” que se describe como de “sexo femenino”, al cual se le añaden, se le van añadiendo, o se le han añadidos ciertos [D]erechos, somos para el Otro, solo un recurso, unas facilitadoras del placer, del gozo, de la distracción, decorativo, procreador, y del engendro, para quienes dictan obediencia al [O]rden. Pretender ser lo contrario, en el siglo XXI, a través de las herramientas epistemológicas, filosóficas, políticas, sociales y culturales, que posibilita la “ideología del género”, y pretender en el Estado patriarcal alejarnos del [H]ombre tradicional, del [O]presor, es, para el Otro, una “ideología del mal” que él no puede permitir que ocurra en el marco del [O]rden institucional del Estado burgués, porque sería una rebelión contra el espíritu que determinó el [O]rden de la “selección natural de las especies”.

Si asumiéramos que la [M]ujer es la [M]adre de la [D]ivina [P]rovidencia (Dios hecho Padre, Dios engendrado como Padre), a ella no le es dado desnudar, desenmascarar, cuestionar, re-escribir los [M]itos y los [M]isterios. Por tanto, no puede ella alejarse del espíritu que le da vida, ni enfrentarse al espíritu que concibe la vida, no puede ser desobediente  al espíritu que engendra en su vientre un [H]ijo de un [H]ombre no deseado. Así, puestos estos símbolos en movimiento, ese legado de [P]alabras que nos penetra el cuerpo, que quizás no nos salva de nada, que no nos hace conciliarnos con la [U]nidad del cosmos, es la razón por la cual no estamos [U]nidas para provocar un armisticio, para [D]erivar al [P]atriarcalismo, al Estado que se erige en el [P]adre de todas.

Charles   Baudelaire. Les fleurs du mal. (Les Éditions C. Crès et Cie., Paris,  MCMXXX)  25.  [MDCCCLVII-MDCCCLXI.

Charles Baudelaire. Les fleurs du mal. (Les Éditions C. Crès et Cie., Paris, MCMXXX) 25. [MDCCCLVII-MDCCCLXI.

La [U]nidad es fundamental en este momento; [U]nidas echaríamos por tierra que se pretenda presentar a la “ideología de género” como una “ideología del mal”. Aceptar esto, permanecer en silencio es traicionar a todas las [M]ujeres que asumen su necesidad de ser, y de las que la asumieron en el pasado (de las pioneras de la creatividad de género, de los estudios de género, y de la escritura de género)   que transgredieron los estereotipos, que repensaron su destino, su condición [H]umana, de [H]umanidad, que es la misma necesidad de ahora de ser.

La [H]umanidad requiere que ahora nosotras provoquemos un cisma con y en la [H]istoria; una revuelta donde nuestros rostros estén de frente a los desafíos que el aprendizaje de siglos nos ha legado, desde nuestras antecesoras, para que se haga un [H]uerto natural, que no sea asuma con la sola jerarquía del vocablo [H]ogar, que ahora se ha transformado en un espacio inseguro donde se viven y sufren martirios, torturas, desconsuelos y persecuciones del Otro.

La [M]itología y los [D]ogmas ancestrales del patriarcalismo es necesario, y se requiere, que sean derribados y enfrentados. La “ideología de género” no es maligna. Son los administradores y oficiantes que se han apropiado del sueño eterno del alfarero del cielo, quienes han creado el ambiente de tensión milenario entre la [M]ujer y el [H]ombre. Ellos, que dicen estar “llenos de virtudes”, solo resguardan su morada para mentir, para que desde afuera no germine nunca la confrontación, y no se le abra un proceso en el Paraíso Terrenal donde viven. Bien quisiera que, ellos tuvieran entrañas en las cuales engendrar, y un útero desde el cual parir, para verlos en pánico, cuando sus cuerpos sean víctimas de una violación o de un incesto, porque el [P]oder de ellos mismos, el [P]oder [P]atriarcal, [D]ecrete que no pueden enfrentar y deshacerse así de “simple” del espíritu que hizo que su vida creciera en su vientre.

La [H]istoria nuestra, de las mujeres de la República Dominicana, se hará una [H]istoria trasera sino se enfrenta el descredito que los sectores más conservadores de la sociedad pretenden hacer de la “ideología de género”, persiguiendo hacer validar como “mentiras verdaderas” el encierro oscuro en el infierno, si no estamos sumisas a la voluntad férrea de quienes se han hecho dueños de nuestros cuerpos (el Estado, las Iglesias, los Legisladores, el Ejército).

Hay que evitar que nos arrojen al agujero de la muerte, que la tierra cubra nuestras cabezas. Nos castigan con la violación, con el incesto; nos castigan con un embarazo no deseado, nos castigan con la muerte; nos castigan con el encierro, con la represión, si nos revelamos a la barbarie y a la tortura de continuar asumiéndonos como una “cosa-carne” de la cual el [P]adre, el [P]atriarcado, y el [P]oder dispone a su antojo. Tres veces castigadas, y tres veces arrojadas a la muerte. La Santa y Sagrada Trinidad, convertida por ellos en “semilla”, y, el semen del [H]ombre en el dolor, en extorsión moral, en crueldad emocional, en martirio, en persecución, en holocausto, en genocidio.

Paul Claudel- « Le Chemin de la Croix », illustré par André Collot, tiré à  la Presse à  bras sur les presses du Jaquemart. Mise en page de Louis Charpentier.

Paul Claudel- « Le Chemin de la Croix », illustré par André Collot, tiré à la Presse à bras sur les presses du Jaquemart. Mise en page de Louis Charpentier.

La Iglesias estás obsesionadas con combatir a la “ideología de género”; pero ocurre que es ésta una República, donde todo lo mal oliente y sucio, tarde o temprano, sale a flote; donde una niñez preñada es la víctima visible del oscurantismo que traen ciertas creencias. Ellos dicen temer a la ira de Dios, y los gobernantes temer a la ira del pueblo. Pueblo y Dios enfrentados; laicos y creyentes disputándose el reino sobre los rebaños de votantes y de contribuyentes. ¡Qué horrible hongo que nace para dormitar a las conciencias, para que maldigan a la “ideología de género”. Dos encuentros, dos narrativas, que al unísono están de cabeza.

… cuando la Luna aparece en el cielo celestial, nos cautiva. La Luna proyectando su luz plateada en la superficie del mar parece como si tuviera cabellos largos. Cada noche de luna trae sus leyendas, el choque de unos que se dejan devorar por la pasión encendida, puesto que los imaginarios que trae consigo el ser en la naturaleza se convierten en carne; y es así, como el espíritu del agua engendra a la vida, porque somos seres de agua. La [H]istoria de la mujer siempre se ha contado en paralelo con la [H]istoria de la Luna. Ella (la Luna) tiene que dejarse “amar”; la [M]ujer también tiene que dejarse “amar”, pero de ¿qué maneras nos aman los [H]ombres?

NOTAS

[1] Simone de Beauvoir. Le Deuxième sexe. I Les Faits et Les Mythes. (Libraire Gallimard, Paris, 1949): 432-343.

[2] Charles   Baudelaire. Las flores del mal. (Edimat Libros, S. A.: Madrid, 1999): P. 112-113. [Estudio preliminar, traducción y notas de Enrique López-Castellón.

Leer la versión original del poema en francés en: Charles   Baudelaire. Les fleurs du mal. (Les Éditions C. Crès et Cie., Paris, MCMXXX) : 25. [MDCCCLVII-MDCCCLXI. Texte revu sus les originaux, accompagné de notes et de variantes et publié par Ad. Van Bever. Édition revue et corrigée. 50e édition].

«LE MAUVAIS MOINE»

«Les cloîtres anciens sur leurs grandes murailles/ Étalaient en tableaux la sainte Vérité, / Dont l´effet, réchauffant les pieuses entrailles, / Tempérait la froideur de leur austérité. // En ces temps où du Christ florissaient les semailles, / Plus d´un illustre moine, aujourd´hui peu cité, / Prenant pour atelier le champ des funérailles, / Glorifiait la Mort avec simplicité. // -Mon âme   est un tombeau que, mauvais cénobite, /Depuis l´éternité je parcours et j´habite ; / Rien n´embellit les murs de ce cloître odieux. // On moine fainéant ! quand saurai-je donc faire/ Du spectacle vivant de ma triste misère/ Le travail de mes mains et l´amour de mes yeux ? ». Charles Baudelaire. Les fleurs du mal.

Charles   Baudelaire, par  Emile Deroy.  Photographie no. 2.158. Pages de France.

Charles Baudelaire, par Emile Deroy. Photographie no. 2.158. Pages de France.

[3] GENEROSOFIANDO. f. 1 ª acepción. Estrategia de capacitación para hacer más entendible lo que afecta al género en los discursos científicos y filosóficos. Es el esfuerzo por vincular la perspectiva de género con la filosofía para detectar el androcentrismo y el sexismo tanto en la teoría filosofía y científica como en la práctica de las demás ciencias. Pretende 1. Visibilizar a las mujeres en esos discursos, 2. Visibilizar a los hombres que han hablado de la necesidad de la emancipación de las mujeres, 3. Construir el canon emancipador de las mujeres y de los hombres, para desembocar en un nuevo paradigma. GENEROSOFIANDO. 2ª. Acepción. Método de capacitación que se esfuerza por   la construcción de un paradigma que encuentren los nuevos universales y el nuevo humanismo, porque los universales viejos hieden. [Nueva construcción lingüística, creada en 2013 por la Profesora Lusitania Martínez, filosofía, investigadora, feminista de la igualdad postmoderna, ilustrada].

 

ICONOGRAFÍA [Del Fondo Documental de la autora del presente artículo]

[1] Le Prix Goncourt à été attribué a Madame Simone de Beauvoir pour son libre “Les Mandarins”. Pages de France no. 11.236.

[2] Charles   Baudelaire, par Emile Deroy. Photographie no. 2.158. Pages de France.

[3] Charles   Baudelaire, par Coubert (Photographie de Bulloz).

[4] Paul Claudel- « Le Chemin de la Croix », illustré par André Collot, tiré à la Presse à bras sur les presses du Jaquemart. Mise en page de Louis Charpentier.

[5] Una obra de Vermeer (Museo del Louvre). (Photographie de L. Degand). Pages de France no. 3.466.

[6] Madame Recamier (Baron Gerard). Photographie no. 4.736 Pages de France.

[7] La Madeleine, madera 26×21, atribuido a Jan van Hemessen. (Photographie de A. Fage). Pages de France no. 3.050.

[8] « Bénédicité » de Chardin. (Photographie de H. Gerbert). Pages de France no. 3.104.

Simone de Beauvoir. Le Deuxième sexe. I Les  Faits et Les Mythes. (Libraire Gallimard, Paris, 1949)

Simone de Beauvoir. Le Deuxième sexe. I Les Faits et Les Mythes. (Libraire Gallimard, Paris, 1949)

Le Prix Goncourt à été attribué a Madame  Simone de Beauvoir pour son libre “Les Mandarins”. Pages de France no. 11.236.

Le Prix Goncourt à été attribué a Madame Simone de Beauvoir pour son libre “Les Mandarins”. Pages de France no. 11.236.

Charles   Baudelaire. Las flores del mal. (Edimat Libros, S. A. Madrid, 1999) P. 112-113.  [Estudio preliminar, traducción y notas de Enrique López-Castellón

Charles Baudelaire. Las flores del mal. (Edimat Libros, S. A. Madrid, 1999) P. 112-113. [Estudio preliminar, traducción y notas de Enrique López-Castellón

La Madeleine, madera 26x21, atribuido a Jan van  Hemessen .  (Photographie de A. Fage). Pages de France no. 3.050

La Madeleine, madera 26×21, atribuido a Jan van Hemessen . (Photographie de A. Fage). Pages de France no. 3.050

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