Delia Weber, ¿primera guionista de cine?

Las Emboscadas de Cupido, la película de Francisco Arturo Palau, considerada como el primer cortometraje de factura nacional, se estrenó cuatro días después de las elecciones del 15 de marzo de 1924.
Ylonka Nacidit Perdomo - 18 de julio de 2016 - 7:07 am - Deja un comentario
Foto: Delia Weber, 1907

“La Alianza Nacional fue pujante, vigorosa y digna en la contienda que echó por tierra la Cismática Coalición, pero algo divino acompañó a los hombres de la agrupación magnífica. […] Algo,  más grande que el poder de los hombres protegía el triunfo. ¡Quién niega la ayuda de la protectora Virgen de la Altagracia, celosa vigilante que nos ampara en el infortunio, y en todo lo que amenace la libertad de Santo Domingo! ¡Quién que no sea hereje puede negarlo! Este gobierno que viene es fruto del querer dominicano y del mandato  divino. ¡A gozar pues!”.

 Francisco Arturo Palau (1879-1937). Col. AGN

Francisco Arturo Palau (1879-1937). Col. AGN

LA VIRGEN DE LA ALTAGRACIA.  [1]

Las Emboscadas de Cupido, la película de Francisco Arturo Palau, considerada como el primer cortometraje  de factura nacional, se estrenó  cuatro días después de las elecciones del 15 de marzo de 1924.

El film de 35mm compartió la atención de la prensa con los boletines sobre el resultado de los escrutinios remitidos desde el interior del país por telégrafo al periódico Listín Diario, que reproducía los resultados de las votaciones, así como con una cartelera de espectáculos internacionales, entre ellos, la opereta La Condesa de Montmartre  que presentaba la Compañía de Operetas y Zarzuelas Españolas Marina Ughetti en  la temporada dramática del teatro La Republicana, y el debut en el Teatro Colón de la ballerina clásica y violinista, la baronesa Norka Rouskaya,  anunciada de manera sensacional porque “viene precedida por una fama mundial como creadora de la DANZA DE SALOMÉ”, procedente de New York en el vapor Catherine. [2]

La elección de Horacio Vásquez y Federico Velásquez, candidatos de la Alianza Nacional Progresista,  trajo la novedad de que fueron ungidos por el Listín Diario -un medio conservador-como salvadores del pueblo. Una crónica no firmada en el tabloide, respecto a los comicios del 15 de marzo,  dice: “ser este día uno de los que marcará época en los anales de la vida de nuestra República, por ser éste, el que ha escogido el Dios de la naciones para sacar la nuestra del estado caótico en que la sumergiera el tenebroso hecho que todos conocemos […]”.  [3]

Delia Weber,  1919.

Delia Weber, 1919.

Así las cosas, todo se justificaba por la gracia Divina, y para que el pueblo “gozara” con  entusiasmo de los “bellos designios” de ese día,  la Panadería “La Abastecedora”,  de Hipólito Peguero,  venderá dos de la  caprichosa galletica a precio de costo. [4]

Las emboscadas de Cupido –se ha escrito en la historia canónica sobre la cinematografía local- fue una película  de trama sencilla con “guión”  del empresario Juan Bautista Alfonseca C., de quien se “afirma” tuvo la “autoría” del mismo. No teniéndose información de ningún otro trabajo posterior de él, que llegara a nuestras manos, ni referencia de carrera literaria como escritor profesional o hallazgos de textos inéditos o publicados, procedemos  a relatar partiendo de las investigaciones que hemos realizado, lo que vamos a establecer como cierto, independientemente de que el huracán San Zenón (1930) con sus torrenciales lluvias, y los vientos bravíos de latigazos del mar, se  llevó, hasta sepultar entre las corrientes del aire que alzaron los techos de zinc de todo el perímetro de la ciudad antigua, Las Emboscadas de Cupido, y, por supuesto, la obra dramática-amorosa que escribiera Delia Weber  para la primera película de factura nacional,  de la cual el cineasta René Fortunado presentó dos fotogramas en su libro Escritos sobre cine. [5]

Francisco Arturo Palau (1879-1937) se suplía de la empresa “Fotografía de Rafael Colorado” en Puerto Rico, propiedad de Rafael Colorado, un establecimiento de primera que se ofertaba como talleres de películas cinematográficas, y fabricación y traducción de letreros para películas,  ubicada en el Edificio Noa, calle Fortaleza 17 ½, San Juan, Puerto Rico.  Entre los múltiples viajes realizados por Palau  estuvo el de junio de 1915 a  Puerto Rico  en el vapor nacional Jacagua al establecimiento de Colorado, un mes antes de la visita del prócer y elocuente tribuno borinqueño  Licdo. José de Diego, considerado entonces como el apóstol de la libertad de la isla antillana. [6]

Sin embargo, en julio de 1915, justo un mes después,  de la visita que realiza José de Diego al país, Palau regresa a la Isla del Encanto para observar el procesamiento de la película que grabara Colorado  de  la llegada de Diego a Santo Domingo,  desde el desembarco en el puerto de  San Pedro de Macorís, la Sultana del Este, procedente de la Sultana del Oeste, Mayagüez, la tierra del Maestro Eugenio María de Hostos. Este  film  de Colorado sería denominado, aquí  por el público,  “La Película de Concho”.

Juan Bautista Alfonseca C..

Juan Bautista Alfonseca C..

Palau tenía una Galería Fotográfica, una librería y una revista de la cual era su Director-Propietario, Blanco y Negro, que se editaba semanalmente en sus propios talleres,  y se vendía a un costo de 0.40 cts., y a 10 centavos al pregón.  Su Taller de Fotograbados de Francisco Palau  se anunciaba  como el único que podía hacer la tricromía en el país. Su  Librería de Francisco A. Palau, al igual que la imprenta y la Galería se encontraban ubicadas en la calle Arzobispo Meriño número  22.

Desde 1917 estaba establecido el “Sto. Domingo Film Exchange” con oficina principal en la calle Mercedes número 20, y ofertaba “Compra-venta y alquiler de películas. CINEMA TOGRAFICAS.”  [7]. Y  el aristocrático Teatro Colón ofrecía al  público capitaleño de la serie Bertini, en el Coliseo del Casino de la Juventud,  “joyas cinematográficas”  con atractivos programas  en un pedazo de lienzo.

 Delia Weber,  1923. © Alfredo Senior.

Delia Weber, 1923. © Alfredo Senior.

En septiembre de 1917, la Revista Renacimiento [8] publicó en la sección “Sociales y Personales” firmada por el Cronista Juan S. [Silvestre] Durán (Gerineldos) la  nota siguiente: “Después de pasar algunos días en esta ciudad donde ha dejado arreglado el más interesante, diremos mejor, el más colosal y trascendente suceso teatral en la República, nunca antes imaginado, difícil de igualar después que se realice, se ha ausentado para Puerto Rico y New York el simpático empresario y cordial amigo Sr. Inocencio Silingardi, quien nos traerá a fines de este año, cosa increíble por lo trascendental, a la genial artista francesa, de fama universal, gloria del arte dramático del mundo, Mdme. Sarah Bernhardt, y al famoso cuerpo de Balles Rusos que la acompañan, formado por las más bellas mujeres que pisa la escena.”

La  posible visita anunciada de la Diva francesa, ánimo a la adolescente Delia Weber a escribir una comedia, puesto que quien sería posteriormente su pariente político, el Dr. Barón Coiscou Carvajal (1867-1945), le relataría el episodio que tuvo en París cuando atendió circunstancialmente a la trágica francesa en el emergencia de un hospital, al llegar ella apresurada, excitada, casi desfalleciente, y dejarse caer en los brazos del galeno. Acto seguido,  Coiscou   consternado,  examinó a la eximia actriz;  su corazón latía, pero la Diva no despertaba; pasados unos minutos, la Diva dejó su somnolencia y letargo, y con una sonrisa maliciosa le preguntó: “¿Cómo me quedó la actuación? ¿Usted qué piensa doctor, que será  creíble mi súbito desmayo  en escena?”. Era el año de 1905, cuando la gran Sarah realizaría su segundo tournée  a Estados Unidos [Relato  confirmado por  Maricusa Ornes Coiscou (1926), a la autora de este  artículo].

Diez y siete abriles tenía Delia -la misma edad de Sarah Bernhardt, cuando se graduó en el Conservatorio de París en 1862-, al momento de que, con cierta ingenuidad y soltura,  produjera esta comedia. Todas las obras siguientes -posteriores a ésta, de la autoría de Delia-, se imprimieron menos Salvador y Altemira (drama en cinco actos y en prosa) escrita, precisamente, en 1917, y de la cual ella hace referencia en una entrevista que ofreciera a Bernardo Uribe Muñoz en El Diario de Medellín.  [9]

 El Cupido de Abelardo  que atrajo la atención de Delia  para la  comedia que se filmaría Palau con el nombre Las Emboscadas de Cupido. Fotografía Col. Ylonka Nacidit-Perdomo

El Cupido de Abelardo que atrajo la atención de Delia para la comedia que se filmaría Palau con el nombre Las Emboscadas de Cupido. Fotografía Col. Ylonka Nacidit-Perdomo

Los Viajeros  (poema dramático, escrito en 1921, fue publicado en 1944)); Encuentro poemario de 1921, se editó en 1939, luego de su divorcio);  Dora (cuento de 1922, se imprimió en 1952);  y Ascuas vivas (poemario fechado en 1923, vio la luz en 1939).  Salvador y Altemira nunca se imprimió  hasta donde tenemos informaciones en formato de libro.

El argumento original de Las Emboscadas de Cupido es de Delia Weber, es la adaptación de su obra Salvador y Altemira, y se inspira además, en el Cupido que su Maestro Abelardo Rodríguez Urdaneta hiciera al óleo por encargo de la Familia Vicini, cuando ella era alumna de su Academia.

Animada por la proyectada visita de la Diva  Sarah Bernhardt, Delia elaboró el argumento de la comedia,  escenas que, además, debían rodarse al natural. Escribió temerosa, tímida, y no la divulgó posteriormente bajo su nombre. Se la “cedió” a Juan Bautista Alfonseca C., a lo cual él aceptó, y aportó los recursos económicos para su realización, para ocultar el símbolo del amor cortés, no frívolo, que sentía hacia ella, y que llevaba presente como un imposible  a través de la  alegoría del clavel rojo en la solapa de su chaqueta. Tal vez Juan Bautista, por este amor-platónico, recibió de su  esposa, la Sra. María Josefa Thorman de Afonseca, que era doce años  mayor que Delia, un sutil jalón de orejas.

Juan Bautista era un acaudalado comerciante-importador de la ciudad, con establecimiento en la calle Comercio número 49, a quien  los ojos de Delia, embrujaron. ¡De qué no es capaz un hombre enamorado!,  claro, en aquel entonces. Preguntémosle a Arturo Pellerano Castro,  a Fabio Fiallo, a Rafael Damirón y a  Emilio A. Morel, de refinado criollismo, o a Apolinar Perdomo, Ricardo Pérez Alfonseca,   Juan Salvador Durán y  Miguel Ángel Garrido, y a muchos otros bardos delirantes de súplicas y de impaciencias por alcanzar el amor de su Musa literaria, y Musa de sus sueños irrealizables. ¡Pobre Juan Bautista!, sólo le quedó ante la negativa de Delia, continuar haciendo sus viajes de vacaciones  a New York por el vapor  Cherokee.

Sarah Bernhardt por Nadar, circa 1864, al terminar sus estudios en el Conservatorio de París.

Sarah Bernhardt por Nadar, circa 1864, al terminar sus estudios en el Conservatorio de París.

Delia recibió muchos autógrafos sobre las tarjetas de los bailes del aristocrático Casino de la Juventud de la vieja ciudad colonial, donde las jóvenes de la alta sociedad, y “de la blanca y ensoñadora Villa de San Carlos” iban a compartir festividades de primavera y otoñales, horas de soledad en la lectura, anécdotas de vida, el perfume de las flores y de las calles arboladas, la luna de plata, la lejana luz del farolito de la parte este de la ciudad,  y a fumar los cigarros Sport, y de paso, ir a que se plasmara  su vera efigie en una Tarjeta Postal de visita  en el atelier de arte de Urdaneta, Senior o Palau. Es lamentable decirlo, pero todos esos vestigios inolvidables de simpatía, de tributos recibidos, de admiración, de agradecimiento por compartir, y de romanticismo al contemplar frente de sí unos ojos negros, o unos labios  que la desearan y que invadían su inquietud femenil, se los llevó el viento del huracán San Zenón y los constantes derrumbes de  la  casa de Delia.

Interior del Teatro Colón. Revista Renacimiento. Año III, No. 80, Mes VII, 14 de Julio 1917.

Interior del Teatro Colón. Revista Renacimiento. Año III, No. 80, Mes VII, 14 de Julio 1917.

La “recompensa” que recibió después de la filmación de Las Emboscadas de Cupido, fue que su marido, un elemento del alto mundo social de la capital,  se la llevara del país con prisa a residir a Sevilla, donde era Cónsul. “Celebró” así ella, su gloria efímera como actriz y de inspiradora de versos en otros, cruzando el Atlántico en el Vapor francés Ab-el Kader.  Thalía le había jugado una emboscada, que le hacía promesas de Cupido. 

Así son las cosas. Delia, la encantadora Delia, que ya había realizado publicaciones en revistas, fue quien hizo de  escritora anónima de Las Emboscadas de Cupido, y puso su talento al servicio de Alfonseca, propietario de los  teatros  Colón  e  Independencia, apareciendo él como “autor” de dicho “guión”.

¿Por qué Delia aceptaría o  propondría a Alfonseca encubrir su identidad?- Quizás lo conocemos.  Tuvo que ver con los celos enfermizos de su primer esposo, el historiador Máximo Coiscou Henríquez, primo de Pedro Henríquez Ureña,  y el asilamiento intelectual que quiso provocarle. Tanto es así, que la alejó  del país durante un período de cinco  años.

Listín Diario. Martes 18 de marzo, 1924. Página dos

Listín Diario. Martes 18 de marzo, 1924. Página dos

Delia vivió entre Sevilla, Madrid, Paris y Suiza. En Madrid realizaba labores de filantropía en la institución “Hermana de la Caridad”,  una Casa Cuna que acogía  a los niños huérfanos. Coiscou Henríquez, que era el Jefe de la Misión Oficial dominicana de Investigaciones Históricas en los archivos de España y de Francia,  hizo uso de la nombradía de su cargo, y  la autoexilio, y  la alejó de su mundo.

Recordemos que Delia (a juzgar por los testimonios contenidos en Cartas de sus contemporáneos aun inéditas) era una mujer que estremecía sólo con su mirada; sacudía, provocaba sobresaltos,  y atraía confesiones de sentimientos, siendo idolatrada sin excusas por aquellos en quienes despertaba admiración, deseo pasional, un pacto de amistad secreta o un aluvión de halagos, como podemos leer en esta Carta de Alberto Bordas a ella, firmada en San Cristóbal, 13 de Setiembre de 1939: 

“Delia:

Yo no pude  ser el racimo que escogieras en la vendimia de tu vida nueva, a pesar de que quise que tanto embriagarme en el perfume tuyo, con su maleficio de imposible y verdad, quizá por no haber sabido elegir la ruta en el cruce de los horizontes, pero con todo, he trazado sobre el cielo, y sobre el piso de tu  vida propia -quebrados ambos por tu propio equívoco en el ayer oscuro- senderos -aquí la vanidad- que seguramente reverberarán en las horas luminosas o grises de tu discurrir retrospectivo, a pesar, como repito, de no haber podido ser, por culpa tuya, el racimo elegido en la vendimia de tu vida nueva.

En el contraluz de “Silencio”, me abismo para poder encontrar la realidad de lo que dices, bajo un golpe de dolor en que habla la pasión de oculto sentimiento.

Es que no puede ser que tu alma sonriente y clara como los canjilones de agua cristalina que caen resbalando voluptuosamente en las aristas de las rocas de la montaña, se vuelva contra sí misma para negar su transparencia y su frescor en una explosión de negaciones: “En esta hora sobre ninguna cosa encontraría la luz… El corazón tengo como de piedras, -unas sobre otras y bien tapadas las rendijas… No hay creencias, ni esperanzas, ni ilusión. La noche ha cerrado su broche negro sobre mí.- Sobre la ligera, la apacible, sonriente vida mía… Con esta hora negativa, no os empeñéis en que existe un paraíso de vida eterna.- Yo sé bien que amo, desde mi oscuridad, el polvo y no más…”.

Por qué ese empeño, Delia, en entenebrecer tu vida y tus horas?”.

De ese encanto atormentador, que se puede convertir en juego peligroso, de esas fantasías que los otros se forjan en torno a la mujer, desde donde  asumen  que ninguna  debe  tener una postura  abiertamente feminista, sino enmudecer, ni sentirse en libertad de expresar sus afectos, es que surgen los guiones cinematográficos de Delia Weber, de los cuales se han encontrado dos inéditos (La Dama del Guante de 1923, y Los Amores de una Colegiala, de 1934).

Sobre Las Emboscadas de Cupido el Listín Diario publicó un anuncio, una nota y una crónica crítica. El Anuncio acompañado de una fotografía del drama-cómico  dice: “PELÍCULA NACIONAL. Mañana miércoles será estrenada en los teatros Colón e Independencia la película nacional de F. Palau titulada EMBOSCADAS DE CUPIDO. […]. Hace tres noches fue probada ante numeroso público siendo ovacionada con una lluvia de aplausos. Hay mucha demanda de localidades.” [10]

 Pedro Troncoso y Delia Weber. Una escena de Las Emboscadas de Cupido. © René Fortunato.  Escritos sobre cine.j

Pedro Troncoso y Delia Weber. Una escena de Las Emboscadas de Cupido. © René Fortunato. Escritos sobre cine.j

La Nota invitando a la esperada proyección revela el elenco del fotodrama: “La Película Nacional. El miércoles 19 se estrenará en los Teatros,  Colón e Independencia, la producción nacional, confeccionada por F. Palau, titulada Las Emboscadas de Cupido en 5 actos interpretada  por las distinguidas señoritas y jóvenes de esta sociedad: Srta. Angelina Landestoy, Srta.  Mignon  Coiscou, Sra. Delia Weber de Coiscou, Srtas. Olivia Pichardo, Elpidia Gautier, Olga y Rosita Sánchez, Carmen E. Ravelo, Nenita Peguero, Jean Mejía, Josefa Palau, Amalia Pichardo. Caballeros: Paíno Pichardo, Pedro Troncoso, Los Mellizos Hernández, Manuel Rodríguez D., Carlos González, Pablito Hernández, Mirito Arredondo, José y Fernando Ravelo, Panchito Palau, Marino Cáceres, etc. etc.”  [11]

Y, la Crónica crítica esboza: Emboscadas de Cupido. “Aun resuenan  en los oídos de Jacinto Silvestre las suaves melodías de La Condesa de Montmartre, y me cede galantemente su pluma para que yo CRONIQUE el éxito obtenido anoche en el Teatro Colón por la película de fabricación nacional EMBOSCADAS DE CUPIDO.

La  representación de esta cinta fue encomendada a distinguidos jóvenes de la alta sociedad capitaleña quienes, a decir verdad, desempeñaron bien, sus respectivos papeles.

A pesar de los peros y los reparos que puedan ponérsele, la cinta toda, la comedia, ya que no es original, es divertida y a esto contribuyen notablemente nuestras ESTRELLAS los Mellizos Hernández.

Paíno Pichardo, en Mario, está enorme. Pedro Troncoso Sánchez tiene que luchar con su papel que lo pone en situaciones encontradas con su temperamento.

La Srta. Landestoy, en Elvira, no tiene mucho que hacer pero lo hace con verdadera gracia.

Para quien no tenemos elogio que valga es para la Srta. Mignon Coiscou, quien revela estimables dotes para la espontaneidad con que se mueve en escena.

Delia W. Coiscou en su papel de mamá nos resultó muy joven pero después de todo, más vale así! En fin, que todos, todos, hicieron cuando los medios y las circunstancias les permitieron, y a fe que se merecieron los aplausos con que el numeroso público premió sus esfuerzos.

Unimos nuestros sinceros aplausos a los del público y queremos que vaya un aplauso especial hasta el artista Palau, a quien deseamos mayores triunfos en su ardua obra. INSALECIO.” [12]

Las Embocadas de Cupido fue -como se decía en la época-  un verdadero “hit cinematográfico” cómico-dramático-romántico, que inauguró el repertorio de ficción del cine dominicano del siglo XX. Tuvo un éxito resonante, hubo un gran interés en esta obra desde el primer rollo hasta el último rollo. La película de factura nacional de Palau, atrajo la atención de una abigarrada concurrencia al  Teatro Colón, y se puede decir que fue un triunfo artístico de la juventud de la  “aristocrática Avenida Independencia”  de la  Común de Santo Domingo que en 1919, contaba con  26, 812 habitantes en la zona urbana,  y 12,060 en la zona rural.

Delia Weber, tercera de izq. a derecha junto a Floripez Mieses Vda. Carbonell y Elpidia Gautier. © Conrado, 1943.

Delia Weber, tercera de izq. a derecha junto a Floripez Mieses Vda. Carbonell y Elpidia Gautier. © Conrado, 1943.

Delia Weber regresó de Sevilla al país vía New York, conocida entonces como la populosa Babilonia norteamericana, en agosto de 1927, en compañía de la madre de su esposo Altagracia [Tallita] Henríquez Perdomo de Coiscou, discípula de Salomé Ureña, graduada en la primera promoción de Maestras Normales de 1887. [13] 

Pasados seis años, Delia  se divorcia de Máximo. El matrimonio estaba  en crisis por la afición de Máximo al alcohol.  Y así, su  vida estaría  marcada por  dos  intermedios en el amor.

Tuvo razón el poeta Juan Bautista Lamarche cuando describió el  temperamento de Delia en una Epístola en versos que le enviará en mayo de 1935, cuyo contenido damos a conocer por primera vez al público:

“EPÍSTOLA CORDIAL A  DELIA WEBER 

Acabo de leer tu luminosa prosa y me ha maravillado de tu prosa luminosa, porque en ella palpita algo que en esta tierra es muy raro: la fuerte sinceridad que encierra un espíritu ardiente de mujer bella y joven (leit motiv wagneriano con luna de Beethoven). Y es que tú sientes, Delia, un desdén infinito por las hipocresías aldeanas. Tu rito griego  de la belleza no se aviene  a pudores  falsos, a disimulos y a pueriles temores. Tú amas la libertad de la expresión. Artista de médula, rechazas la soez formalista  y te enseñas desnuda, con gracia soberana,  como una diosa olímpica… La pequeñez humana  tratará de zaherirte… Tú tienes tu sonrisa, elegante y socrática, como un troquel… Precisa  ser audaz… En la vida la timidez es una  manera de ser débil. Mujer es la fortuna; para entregarse exige la agilidad, el tino, la intrepidez, la fuerza, que vencen al destino.  Has triunfado por eso, porque te has liberado  del prejuicio y no temes al dolor… El pecado  de todos los mediocres es el vivir ceñidos a las normas caducas y a los tiempos vencidos.”

Después de 1942, luego de una lucha tenaz para la conquista  de sus derechos civiles y políticos, y alcanzar la condición de ciudadana, en 1943  Delia contrae matrimonio con el exiliado español  Álvaro Cartea Bonmatí.  La relación no funciona, y  vuelve a liberarse de este último marido.

¿Cuál fue el proyecto de vida de Delia,  con el que vivió y litigó? ¿Cómo fueron sus gestos, sus palabras, ese espacio abierto para comprender  su pensamiento y creación que, además,  se puede leer en  toda su obra poética, narrativa, dramática o en su faceta hasta hoy desconocida de guionista?

 Angelina Landestoy  y  Paíno Pichardo en una escena de Las Emboscadas de Cupido. © René Fortunato.  Escritos sobre cine.

Angelina Landestoy y Paíno Pichardo en una escena de Las Emboscadas de Cupido. © René Fortunato. Escritos sobre cine.

Me temo que igual al de otras creadoras: sigue siendo una historia perdida. Sus papeles, sus archivos personales, difíciles de recuperar; sus memorias lanzadas al olvido, y excluidas de los grandes hallazgos del arte. Parece que una conjura pende sobre el nombre de aquellas intelectuales que se atrevieron a enfrentar al poder patriarcal del marido y del Estado. De las señoritas dominicanas que estudiaron en el Colegio de Welgelegen en Curazao, y que conocieron allí el Cinematógrafo feminista que exhibían las Hermanas Franciscanas de Roosendoal,  poco o nada se ha escrito.

Así las cosas, la existencia de Delia queda como la de ellas: como una historia sin techos, fragmentada, que requiere su reconstrucción, para alcanzarla en todos los momentos de dificultades donde vivió agobiada. A veces creo que, la adversidad persigue el acto de creación de las estigmatizadas como “raras”, de las que no hacen políticamente lo correcto, y más aun cuando son empujadas a hondos abismos psicológicos.

Delia comprendió a tiempo los obstáculos encontrados, y reaccionó. Recorrió su sendero, buscó su emancipación  y liberación,  fue militante feminista y sufragista;  calló por largo tiempo las cuitas de su alma, pero no aceptó estar ultrajada, desvalorizada, por quienes arrancan las lágrimas  a  las otras que no saben  salir de la tortura de los afectos enfermizos.

Esta es una verdad desnuda, ahora que continuamos confundidas, en un arrinconamiento existencial, donde molesta el “yo-pienso”, el “yo-siento”, “el yo-opino”, el “yo-soy”, y se aniquila a nuestras hermanas  como simples objetos.

Ochenta y dos años de fructífera vida alcanzó Delia Weber. No tuve el honor y el privilegio de conocerla personalmente, pero tengo ahora el privilegio de amarla, de abrir subliminalmente el pórtico de su casa que estaba hacia la calle Restauración, y conversar con su hijo Rodolfo.

Delia Weber hace que cada día me aferre más a la rebeldía, que aprecie mi identidad existencial, que desdeñe las mentiras de la igualdad legal y formal, que no deje que conceptualizaciones ideológicas ni argumentaciones ficticias del androcentrismo me impidan construir mi historia, y menos aun que pretendan reprimir mi decir al través de las metáforas.

Al fondo a la izquierda la casa de Juan Bautista Alfonseca,  donde se firmaron escenas de Las Emboscadas de Cupido  © Roque Román, 1920.j

Al fondo a la izquierda la casa de Juan Bautista Alfonseca, donde se firmaron escenas de Las Emboscadas de Cupido © Roque Román, 1920.j

Delia ha impedido en mí,  no dejarme poner cadenas ni ningún tipo de grilletes. Sé que muchas entran en pánico cuando tienen que tomar la decisión de hacerse protagonistas de sus vidas, que la piel propia la desconocen porque llevan milenios asumiendo las de otros. Quitarse esa piel cuesta, romper las prisiones psicológicas cuesta también, y cuando la mujer lo decide es injuriada, condenada al ostracismo, asesinada o muerta en circunstancias de  horrenda crueldad y de barbarie. Y esto, lo escribo con dolor.

Finalmente confieso, al igual que Delia Weber, nuestra primera guionista de cine, que: “El pasado no muere. Está grabado no sé dónde, con caracteres indelebles”.

[014] Carta de Alberto Bordas a Delia Weber. Col.  Familia Coiscou-Batlle a la custodia de Ylonka Nacidit-Perdomo [015] Epístola Cordial a Delia Weber de Juan Bautista Lamarche. Mayo de 1935. Col.  Familia Coiscou-Batlle a la custodia de Ylonka Nacidit-Perdomo

NOTAS

[1] Listín Diario, (jueves 20 de marzo, 1924):5

[2]  Listín Diario, (miércoles 19 de marzo, 1924).

[3] “De Elecciones Qué?…” en Listín Diario, (martes 18 de marzo, 1924):2.

[4] Ibídem, página 2.

[5] René Fortunato Escritos sobre cine (Santo Domingo: Editora Corripio, 2012): 180 y 188.

[6] Renacimiento (Año I, Mes III, Núm. 8, 12 de junio, 1915):33.

[7] Letras  (Año I, 14 de octubre de 1917, Núm. 36):36.

[8]  Renacimiento (Año III, Mes IX,  Núm. 89, 22 de septiembre de 1917):13,

[9] Bernardo Uribe Muñoz “Mujeres de América. Mujeres de la República Dominicana. Delia M. Weber” en  El Diario (Medellín (sábado 16  y lunes 18 de enero de 1932): 7.

[10] Listín Diario, (martes 18 de marzo, 1924): 1.

[11] Ibídem,  página 2.

[12] Listín Diario, (jueves  20 de marzo, 1924):4.

[13] Blanco y Negro  (Año VIII, agosto 13, 1927, Núm. 385): 30.

 CRÉDITOS FOTOS

  1. Coliseo del Teatro Colón. “Fotografía al Magnesio hecha en la matiné del domingo pasado en el Teatro “Colón”. Foto Senior. Renacimiento (Año III, No. 80, Mes VII, 14 de Julio 1917).
  2. La fotografía de Sarah Bernhardt procede del libro Photo Icons. The Story Behind Pictures, 1827-1936, Vol. 1 de Hans-Michael Koetzle (Cologne, Taschen, 2002):77
  3. La fotografía de Juan Bautista Alfonseca C., procede del libro La República Dominicana. Directorio y Guía General de Enrique Deschamps (Santo Domingo: Sociedad Dominicana de Bibliófilos, 1974):274 [Reedición de la primera impresión].

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