SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Estas recomendaciones destacan en el estudio clínico sobre el trastorno por déficit de atención e hiperactividad en niños de entre 6 y 12 años publicado en la revista Ciencia  y Salud  del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). La investigación es de Zuleika Morillo y Deseado S. Guzmán. http://dx.doi.org/10.22206/cysa.2018.v2i2.pp67-73

La prevalencia de Trastorno por Déficit de Atención Hiperactividad (TDAH) en casos estudiados en la consulta de psiquiatría del Hospital Infantil Robert Reid Cabral fue determinada con la revisión de decenas de niños entre noviembre de 2016 y abril de 2017. El estudio fue aprobado en mayo pasado para ser publicado en el segundo número de 2018 de la revista especializada Ciencia y Salud.

El Trastorno por Déficit de Atención Hiperactividad (TDAH) es en la actualidad, dicen los autores del trabajo, “un problema de alta incidencia en los centros educativos”, que “genera repercusiones educativas de consideración que interfieren con el proceso de adaptación y aprendizaje de los niños”.

El TDAH es un trastorno de carácter neurobiológico originado en la infancia que implica un patrón de déficit de atención, hiperactividad o impulsividad.

El trastorno es heredado, pero también es adquirido
La etiología del trastorno indica que es altamente heredable. Sin embargo, también puede ser adquirido, mientras que algunos individuos tienen una combinación de lo uno y de lo otro.

Entre los factores de riesgo para la evolución de este trastorno están los prenatales, asociados con el estilo de vida maternal durante el embarazo. Por ejemplo, la exposición prenatal al alcohol y al tabaco inducen a consecuencias tales como bajo peso al nacer y complicaciones del parto que provocan anomalías estructurales cerebrales, especialmente en el cerebelo.

El Instituto de Trastorno por Déficit de Atención/Hiperactividad de Norte América, después de una reciente revisión de 102 estudios a nivel mundial, concluyó que, aunque no existe un consenso mundial sobre la prevalencia en niños y adolescentes, los análisis de meta-regresión han estimado que la prevalencia mundial de dicho trastorno está entre el 5,29% y el 7,1% de los niños y adolescentes.

En República Dominicana no existe una cifra oficial de la prevalencia de trastorno por déficit de atención/hiperactividad en la población pediátrica, dice el estudio.

Sin embargo, en los resultados se destaca que la prevalencia que se obtuvo en el caso publicado “fue de un 7.6 %, predominando las edades ubicadas en el rango de 6 a 8 años, siendo más frecuente en el sexo masculino (80.3%) y en la presencia de factores de riesgo como tabaco, alcohol, prematuridad, bajo peso al nacer y nivel socioeconómico bajo”.

El mayor índice de procedencia de los niños atendidos fue del gran Santo Domingo, seguido de la Región Sur. El 90.8% de los pacientes “tiene un rendimiento escolar insuficiente”, determinó.

Con todos estos datos, los autores recomiendan “propiciar la formación adecuada de los docentes sobre el trastorno para su detección a tiempo” y, además, que el Ministerio de Salud cree una unidad de trabajo “para el seguimiento de los niños, así como aulas calificadas con este propósito para así tener un mejor rendimiento académico”.

Entre otras recomendaciones destaca en que se realicen “campañas de concientización a la población general sobre los diferentes factores de riesgo” y “asegurarse de contratar los profesionales y técnicos adecuados para el seguimiento y diagnóstico oportuno”.

Exceso de actividades en los niños acarrea el riesgo de ocasionar hiperactividad

Sobre el asunto, un reciente estudio del Centro de Especialización en Estudios Psicológicos de la Infancia en México (CEEPI) advirtió que el exceso de actividades en los niños es contraproducente por el riesgo de ocasionar hiperactividad y, además, falta de libertad para desarrollar habilidades como la creatividad o la reflexión.

La imposición reiterada a "innumerables formas de diversión esquematizada" como el fútbol, natación o ir al gimnasio, entre otras, hace que los infantes no gocen de tiempo para la reflexión, dijo la directora de la institución, Claudia Sotelo.

La psicoanalista del CEEPI Susana Salazar apuntó a su vez que esta hiperactividad "evita la capacidad de reflexionar y, por ende, de conocerse a uno mismo", impidiendo que el niño se plantee qué quiere ser en un futuro.

"Los niños requieren también del silencio y de espacios para la reflexión, ya que ese es el principio para encontrar los intereses propios", una vocación, aficiones reales o incluso las pasiones.

A la larga, concluyeron, esto provoca frustración, por lo que a futuro surge una sociedad de jóvenes que no sabrán darle sentido a su vida, y también problemas sociales colaterales.

Se debe dar espacio a las actividades no estructuradas. La diversión es intuitiva, no se puede programar tal como lo hacemos, por ejemplo, con las citas de trabajo. Los padres sin saberlo están minando la capacidad de crear de los menores.

Uso excesivo de dispositivos electrónicos

Entre un 10 y 15 % de la población infantil de Latinoamérica tienen un trastorno del biodesarrollo asociado al uso excesivo de dispositivos electrónicos y nuevas tecnologías, según se reveló en el I Congreso de Neuropediatría celebrado en México el pasado mes de agosto.

El uso de celulares y tabletas (iPads) está influyendo el desarrollo de los primeros años en los niños y llevan a trastornos como el TDAH y también al espectro autista, trastornos de coordinación motriz y trastornos del lenguaje, expusieron los expertos en ese Congreso.

Sin embargo, algunos padres piensan que el uso frecuente de dispositivos electrónicos estimula el desarrollo del lenguaje, cuando en realidad estos dispositivos pueden frenarlo.

El uso frecuente de videojuegos puede incrementar en los niños procesos de ansiedad, modificar o alterar las funciones ejecutivas y la memoria de trabajo.

"Los videojuegos promueven que el individuo requiera de una retroalimentación muy rápida. Y cuando estudian en el colegio con métodos más tradicionales, donde no hay esa retroalimentación rápida, se generan problemas de atención e hiperactividad", coincidieron.