SANTO DOMINGO, República Dominicana.-El profesor Mario Javier, veterano militante de la izquierda revolucionaria y académico, analiza las posibilidades de los partidos y candidatos denominados alternativos, de izquierda y conservadores, en la presente coyuntura electoral.

Javier es egresado de la ex URSS, economista con especialidad en el campo de la geografía económica, la defensa, la seguridad y la educación. Desde hace tres decenios es profesor e investigador universitario.

A continuación la lectura que a petición de Acento.com.do ha hecho el profesor Javier de los partidos y aspirantes presidenciales alternativos, a partir de los proyectos de Guillermo Moreno, de Alianza País; Max Puig, de Alianza por la Democracia; Eduardo Estrella, de Dominicanos por el Cambio, y de Julián Serulle, de Frente Amplio.

El tiempo los ha vencido

Los seguidores de los emergentes pensaron que la estrategia de consolidación interna (en una primera etapa) estaba orientada hacia la unidad, como reafirmación de la perspectiva de participación conjunta en el proceso electoral de 2012 para enfrentar el ilustrado círculo de poder o la continuidad populista de los partidos tradicionales, que se encuentran en un máximum que no supera el 45%; o lo que es lo mismo, en un virtual empate técnico, según análisis de las tendencias proyectadas en las últimas encuestas.

No pudieron entender que en ningún otro momento electoral las condiciones han sido tan favorables para el voto alternativo como ahora, y que el proceso y la correlación de fuerza en la coyuntura actual eran favorables a sus propósitos, de la que pudieron haber sacado partido con la participación conjunta en las elecciones.

No pudieron entender que para convertirse en una opción real de poder, tenían que romper con el esquema divisionista y los patrones determinados de una cultura de más de 40 anos que, otrora, se ha repetido en diferentes periodos electorales cuando se ha intentado emerger, razones por las que su espacio sociológico se ha limitado a un espacio periférico y marginal que, parecería, le tiene asignado el destino, como se piensa en algunos círculos políticos.

Hoy, de cara a las elecciones de 2012, de nuevo reaparece el fantasma de la división. Su causa: la extemporánea confrontación entre los principales líderes de los partidos y movimientos emergentes que sólo deja traslucir el protagonismo y el ego único o  subjetivo de unos y otros, manteniendo el método del aislamiento en el proceso sin ningún tipo de perspectiva.

Ellos, representan un 7% de la preferencia electoral en el momento. Con un caudal de votos tan elevado cualquiera que sea la fuerza política se sentiría parte incluyente del poder, dado el peso determinante que representa tener un 7%, tendencia que podría proyectarse en aumento, según  la capacidad de los emergentes para capitalizar este potencial.

Ahora bien, es importante saber que el tesoro del 7% lo encierra la suma de los cuatro en conjunto. El resultado fraccionado no supera el 1.0%; lo que significaría el debilitamiento de su representación en el escenario electoral.

Ante esa síntesis panorámica, ¿cómo entender la posición de los cuatro y sus candidaturas individuales? Intentemos explicar las razones de naturaleza política que han impedido a todas las fuerzas conjuntas, según la propuesta original de cada uno de ellos, ir unidos a las elecciones.

La posición de Eduardo. Análisis.

Su candidatura, entre los cuatro, es la única que tiene una procedencia distinta. Sus ideas y pensamiento se forjaron en el reformismo. De joven profesional llego a ocupar posiciones importantes en los gobiernos de Balaguer. Por tanto, su discurso político es liberal y democrático. Su táctica: intentar atraerse a los inconformes dentro del reformismo y los más cercanos y fieles al pensamiento de Balaguer, de suerte que los votos a su favor le garanticen una fracción importante que pueda superar el 3.0%; lo que significaría su posicionamiento en el escenario del poder. Su estrategia: de negociación, ante el virtual empate técnico de los mayoritarios y, de esa manera, llegar a ser parte incluyente del poder, dado el peso determinante que representaría ese 3% de los votos en las elecciones de2012.

La posición de Max. Análisis

De procedencia de la izquierda moderada. Se le reconoce una gran amistad de compromiso con el presidente del país y del PLD y sus respectivos gobiernos a lo largo de 12 anos, durante los que llego a ocupar cargos importes, sin que se le reconociera posición crítica alguna a las ejecutorias y políticas de esos gobiernos. Su táctica: candidatura individual, a los fines posibles de lograr un posicionamiento entre 2-3%, y convertirse así en una fuerza de negociación si si en una segunda vuelta electoral. Cabe suponer, por sus vínculos políticos, que su estrategia de poder se definirá en la línea de la candidatura oficial.

La posición de Serulle. Análisis.

Se define como un seguidor del boschismo, que constituye una corriente política de carácter fundamentalmente ético dentro del peledismo tradicional. Procede de ese partido con el que rompería sus vínculos para pasar a formar parte del Frente Amplio, fuerza política predominantemente de izquierda. Su discurso se orienta principalmente al plano de la ética política, sobre todo, cuando fundamenta su crítica al partido de gobierno, pese a haber sido un actor pasivo frente a las políticas públicas formuladas por los sucesivos gobiernos del PLD, del que formo parte como funcionario. Su táctica de alianza populista con todas las demás fuerzas le granjeo cierto nivel de simpatía en los inicios de la proclamación de su candidatura, simpatía que ha venido declinando en medio de la indefinición con respecto a la unidad. En círculos allegados, se maneja la hipótesis de su vuelta al peledeísmo, como corolario de una segunda vuelta electoral. La intención de voto a su favor no alcanza el 1%.

La posición de Moreno. Análisis.

De la izquierda, en su juventud temprana, paso por el PLD y, en su primer gobierno, fue funcionario judicial del mismo, renunciando a la fiscalía del Distrito después de haber incoado un proceso contra Balaguer. Convencido políticamente de la necesidad de un cambio real de las instituciones políticas, se presenta ante el país con un discurso medianamente antineoliberal, con el que logra ganarse la simpatía de la mayoría de la izquierda en los inicios de su aparición, que vio en él al hombre de proyecciones continentales en el contexto de la vertiginosa ola de cambios que venía derribando a los gobiernos corruptos y antinacionales en América Latina. Su táctica, la consolidación de su liderazgo y de la fuerza política que representa -Alianza País- que, en gran medida está influenciada por el pensamiento de izquierda; además de que parte importante de su militancia procede de dicho sector. Su estrategia del poder no pasa por la alianza ni la negociación con los candidatos de los partidos tradicionales, en ninguna circunstancia de 1ª o 2ª vuelta.

Conclusión

Cabe concluir con una de las lecciones preliminares que pueden extraerse de este análisis: la probabilidad de frenar el ilustrado círculo gobernante o la vuelta a la continuidad populista en las próximas elecciones se reduce a cero. La causa es la extemporánea confrontación entre los principales líderes de los partidos y movimientos emergentes que no lograron definir a tiempo un proyecto convergente. El tiempo los ha vencido.