SANTO DOMINGO, República Dominicana.- La política exterior del presidente Leonel Fernández se vio reflejada con bastante claridad en los documentos revelados por Wikileaks, en los que se ponía en evidencia los criterios de la embajada de los Estados Unidos sobre aspectos vitales de las políticas internas y externas del gobierno del presidente Leonel Fernández.
Las consideraciones políticas del presidente sobre asuntos internacionales, como la crisis política haitiana, las relaciones con el gobierno de Cuba y sus puntos de vista sobre Fidel Castro y Hugo Chávez, resultan de mucha utilidad al momento de analizar los cables secretos enviados por la embajada de los Estados Unidos sobre la política exterior del gobierno del presidente Leonel Fernández.
Una revisión rápida de esos cables permite descubrir las fallas observadas por los Estados Unidos a la política exterior de gobierno del presidente Leonel Fernández. En el cable 289, del 6 de marzo del 2009, la embajada de los Estados Unidos relata breves datos sobre la forma en que se conduce el Estado Dominicano:
“Dos reuniones celebradas recientemente ofrecieron nuevos datos sobre un sistema político que reparte botines y que está desperdiciando el dinero recaudado de los impuestos e hinchando la burocracia. En una reunión con Rodríguez, el ministro de la Juventud, el equipo de la Sección de Asuntos Públicos se enteró de que el pequeño Ministerio cuenta con 23 subsecretarios (sub-secretarios y secretarios ayudantes). Rodríguez dijo que sólo cinco cuentan con oficinas y que el resto está "de guardia", lo que implica que llevan a cabo poco o ningún trabajo a cambio de sus salarios. En una reunión con el ministro de Trabajo, Puig, la oficina política preguntó acerca de los últimos cambios de liderazgo y preguntó quién debería ser nuestro punto de de contacto. Puig respondió que hay 28 subsecretarios en el Ministerio, y agregó con una sonrisa, que "muchos de ellos han sido puestos allí por el Presidente” (Fernández). Dirigió a los funcionarios de POLOFF a dos subsecretarios que son los que realizan los trabajos asignados a ellos”.
El cable número 1959, del 23 de diciembre del 2008, critica la forma olímpica en que se incumplen las leyes en la República Dominicana. Es el comentario final a ese cable sobre diversos casos irregulares que fueron comentados:
“Muchos de los sucesos antes mencionados demuestran la debilidad de las instituciones políticas (aparte de la Presidencia) y una falta de respeto por el imperio de la ley. Si bien el Gobierno ha aprobado legislaciones importantes para avanzar en la transparencia, la rendición de cuentas, la gestión financiera y la lucha contra el narcotráfico, la aplicación efectiva es deficiente. Un factor es que el país es tan pequeño -“un patio”, como lo definió un funcionario- que los vínculos personales y la falta de espacio para esconderse ayudan a que muchos dominicanos se inhiban de tomar medidas audaces.
Por otra parte, la pequeñez relativa de la población, podría -si las actitudes cambiaran- influir para reforzar un comportamiento de respeto a la ley. En cualquier caso, la falta de aplicación (de las leyes) explica el progreso menos que estelar que ha realizado la República Dominicana, según los principales indicadores de gobernabilidad o del cumplimiento de la ley.
La Cumbre de la Unidad Africana
Del 28 de agosto al 2 de septiembre del 2009 el presidente Leonel Fernández viajó a la Cumbre Especial de la Unión Africana, realizada en Trípoli la capital de Libia Popular y Socialista. Allí, aparte de llamar “hermano a Moamar al Gadaffi y de representar las demandas de los países que buscaban el retorno a la democracia en Honduras, el presidente Fernández pronunció un discurso por la paz, la estabilidad y la seguridad en el mundo.
“¿Cómo es posible –se preguntó- de que a pesar de la condena unánime del mundo entero al golpe de Estado en Honduras, y al reclamo de que se vuelva a restablecer el orden legítimo y constitucional, esto no haya podido lograrse?”
Se respondió él mismo en su discurso ante Gadaffi y los otros presidentes, dictadores y líderes de países africanos, entre ellos el criminal de guerra Omar Al Bashir, de Sudán, buscado por la Corte Penal Internacional por crímenes contra la humanidad:
“El que no se haya logrado significa que algo ha estado funcionando inadecuadamente en la comunidad internacional para convertir sus declaraciones de principios, sus proclamas y sus resoluciones en verdaderas acciones creíbles, concretas y eficaces; y naturalmente eso es algo que en el futuro tendrá que examinarse con detenimiento y rigor”.
Con mucha claridad el presidente dominicano expresó su adhesión a la democracia, reclamó el retorno de la estabilidad política a Honduras y dijo que ese retorno a la democracia “será bien visto también como una preocupación de nuestros hermanos africanos, interesados en prevenir, controlar y gerenciar conflictos como fórmula y mecanismo para poder avanzar hacia las metas de la estabilidad política, la integración regional, la cooperación, la solidaridad y el desarrollo sostenible”.
Allí sentado, frente a él se encontraba Omar Al Bashir, con una orden de detención de la Corte Penal Internacional “por dirigir intencionalmente ataques contra la población civil como tal o contra civiles que no participan directamente en las hostilidades, y en saquear. Se le imputan también los crímenes de lesa humanidad de asesinato, exterminio, traslado forzoso, tortura y violación”.
Sudán no reconoce la Corte Penal Internacional, y Omar al Bashir declaró abiertamente: “En lo que hace a la decisión de la Corte, pueden revocarla o pueden ponerla a hervir y beberla como caldo. Les estamos esperando. Fíjense bien en lo que digo: tengo a mis pies al Fiscal, a la Corte y a todos sus miembros”.
El caso de la solidaridad con Haití
Con el terremoto del 12 de enero del 2010 en Puerto Príncipe el mundo entero se desbordó en solidaridad con el pueblo haitiano. Leonel viajó casi inmediatamente a ofrecer apoyo al pueblo haitiano y la solidaridad dominicana fue crucial para morigerar el desastre catastrófico material y humano provocado por el seísmo.
Los dominicanos en su totalidad, convocados por el presidente de la República, abrieron las puertas de sus casas, de sus almas y de sus bolsillos para expresarse en solidaridad con el pueblo haitiano. Miles de afectados llegaron a la República Dominicana a reponer energías, buscar alimentos y cobijo.
La comunidad Internacional comenzó a utilizar los aeropuertos dominicanos y la frontera con Haití para entregar ayuda y apoyar el proceso de reconstrucción. La República Dominicano dio un paso al frente y ofertó construir una Universidad, a un costo aproximado de 30 millones de dólares, para cubrir los servicios educativos que ofrecía la derrumbada universidad Pública de Puerto Príncipe.
La Universidad fue construida por una empresa asociada a Félix Bautista, y las obras que comenzaron a levantarse en Haití, supuestamente bajo concurso comenzaron a ser cuestionadas en su legitimidad, porque supuestamente los intereses del Estado Haitiano no fueron bien defendidos en los contratos. Casi 400 millones de dólares fueron otorgados en contratos a empresas vinculadas con Félix Bautista, senador del PLD y quien fuera director durante 6 años de la poderosa Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE).
Ese conflicto, que aún perdura, porque Haití no ha terminado una investigación seria sobre el caso, empañó el gesto solidario del presidente y del pueblo dominicano. Más tarde fue descubierto un alud de documentos en los cuales se muestra la supuesta financiación o soborno al presidente Haití, Michel Martelly, con varios millones de dólares.
El caos no ha concluido, pero una cosa está clara: dejó empañada y empeñada la solidaridad dominicana, la cual debía ser aprovechada por la política exterior del país para mejorar la dura visión que tiene la comunidad internacional sobre el tratamiento que los dominicanos proporcionamos a los nacionales haitianos.
Aspectos positivos de los viajes del presidente
Finalmente, el presidente dominicano ha obtenido numerosos logros en su política exterior. Uno de ellos fue el protagonismo de la República Dominicana en la Cumbre de Río en Santo Domingo, que posibilitó el acercamiento entre Venezuela, Colombia y Ecuador, evitando de ese modo un conflicto armado de consecuencias impredecibles en América del Sur.
Pero esa Cumbre no fue un viaje. Se desarrolló aquí y abrió las puertas a varios viajes del presidente Leonel Fernández, a numerosos países de la región en busca de consolidar la solución. Leonel se creció en ese esfuerzo y ha sido el momento en que su dimensión internacional ha alcanzado mayor relieve.
A las pocas semanas de ese éxito del presidente Fernández aquí en Santo Domingo, se abrió la reunión de Consultas de los Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA para los casos de Colombia y Venezuela, y allí se eligió a la República Dominicana como presidente de la XXV Reunión de Consultas de Ministros de Relaciones Exteriores para tratar el conflicto Colombia-Ecuador.
En otro sentido hay que añadir que el presidente en muchos de sus viajes obtuvo dinero, en donaciones y en inversión extranjera, así como en cooperación directa hacia la República Dominicana. Por ejemplo en uno de los viajes que hizo, a Taiwán, regresó con el ofrecimiento de dinero para el financiamiento del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA), lo que podría representar varios millones de dólares.
Todavía no ha sido posible sacar el cálculo de las inversiones extranjeras que han sido resultado de los viajes del presidente de la República, pero el gobierno incluye entre los éxitos de los viajes del presidente las becas obtenidas en el exterior para estudiantes dominicanos, acuerdos firmados en materia educativa y cultural, algunas de las cuales se hicieron a nombre de FUNGLODE, como el ya famoso y establecido Festival de Cine de esa entidad privada, que se realiza cada año, con la presencia de estrellas internacionales de la pantalla grande.
Otra actividad internacional realizada por iniciativa del presidente Leonel Fernández, en la República Dominicana, fue la Cumbre por la Paz del Medio Oriente. Eso permitió un poco después la visita del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmut Abbas. La visita fue aprovechada por el presidente Fernández para reconocer como Estado a Palestina y para ofrecer a la República Dominicana como sede diplomática de Palestina en la región del Caribe.
Otro aspecto exitoso de la política exterior del presidente Fernández fue conseguir que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobara una iniciativa suya: la Resolución contra la Especulación con los alimentos y los combustibles a nivel internacional.
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