Danilo Medina heredará de su propio partido un gobierno altamente endeudado, con un presupuesto ya agotado en varios ministerios y otras entidades públicas, además de un servicio de la deuda que demandará no menos del 40 por ciento del Presupuesto Nacional para 2013.
Asimismo, Medina enfrentará el reto de gobernar sin que parezca una continuidad del gobierno de Leonel Fernández, porque se vendió como “el cambio seguro”, pero al mismo tiempo tendrá que evitar un enfrentamiento con el líder del Partido de la Liberación Dominicana.