SANTO DOMINGO, República Dominicana.- La posibilidad de que Antonio Guzmán fuera presidente provisional, en 1965, mientras Joaquín Balaguer y Juan Bosch competían en unas elecciones presidenciales, fue torpedeada por el presidente Lindon Johnson, de los Estados Unidos, porque no confiaba que Guzmán pudiera manejarse adecuadamente con los comunistas dominicanos.

La información aparece en el libro Enemigos, la historia del FBI, del periodista Tim Weiner, quien acaba de hacer la publicación y que tiene un capítulo sobre los acontecimientos de 1965, relacionados con la crisis dominicana.

A continuación lo que relata Tim Weiner:

El hombre de E.J. Hoover

Esa misma noche, un  minuto después de la medianoche, LBJ convocó una reunión en la Casa Blanca sobre la República Dominicana. McGeorge Bundy, Tom Mann, Abe Fortas y otros ayudantes importantes de LBJ se habían estado reuniendo con líderes dominicanos en San Juan y Santo Domingo. Los estadounidenses propusieron que Balaguer y Bosch pudieran postularse para presidentes después que los ánimos se enfriaran y los soldados abandonaran las calles. Mientras tanto, un rico empresario pro EE.UU., llamado Antonio Guzmán pudiera dirigir un gobierno provisional.

“¿Y ellos te van a permitir traer a un hombre de Edgar J. Hoover para que venga como un asesor legal a la Embajada, para asesorar al señor Guzmán sobre los malos de la película, y va a dejar que los vigile?”, le preguntó el Presidente a Mann. La respuesta fue afirmativa: una Escuadra Roja Americana en Santo Domingo, dirigida por el FBI, ayudaría al gobierno provisional. Sin embargo, LBJ rápidamente torpedeó el acuerdo, temiendo que no pudiera garantizar un gobierno sin comunistas. Su diario recoge que estuvo despierto hasta las 4:30 a.m., que durmió quizás tres horas, y llamó al Salón de Situación a las 8:06 a.m.

El 19 de mayo, poco antes del mediodía, Abe Fortas telefoneó a LBJ. El Presidente le preguntó irritado si los oficiales militares estadounidenses estaban respaldando el fuego de los ataques de los derechistas en la República Dominicana.

LBJ: ¿Hemos hecho eso, según su criterio?

Fortas: Sí, señor.

LBJ: ¿Admitimos que hemos hecho eso?

Fortas: No, señor.

El papel del director del FBI fue importante

Lo que sigue a continuación es algo relevante para la política interna de los Estados Unidos, porque se trata de una denigración terrible a su propio Departamento de Estado, por parte del presidente Johnson, que dirigiéndose a Edgar Hoover llamó “mariquitas” a los funcionarios de asuntos exteriores:

 

Fortas, ansioso, le aseguró al Presidente que había terminado la lista principal de líderes dominicanos potenciales, militares y políticos, asegurándose de que estuvieran libres de la más tenue mácula de la izquierda. El Presidente cortó tajantemente a Fortas: “Tengo a Hoover esperando en la otra línea”. Sin saber en quien confiar, necesitaba la ayuda de Hoover.

“Edgar, el juego está así ahora”, dijo. “Nuestro Departamento de Estado, hasta donde yo puedo saber, y no le diría esto a nadie sino a ti, no vale un carajo, son un hatajo de mariquitas y nunca dan soluciones…

“Ahora: llamé a Fortas”, dijo LBJ, aún más tenso. “Él es tan cercano a mí como tú. Él quiere hacer lo que yo quiero que se haga, si se puede hacer de manera honorable…

“¡Ahora! ladró el Presidente. “Queremos una democracia. Queremos la voluntad del pueblo. Queremos ayudar a influir en ese deseo, y ayudar a dirigirlo… Pero busquemos un gobierno anti comunista… La mayoría es anti americana, porque hemos actuado como unos malditos tontos, imponiendo las cosas”.

“Si, así ha sido, así ha sido…”, dijo Hoover.

“¡Ahora bien!  yo tengo que decidir hoy mismo, tengo que decidir”, dijo LBJ. “Pero no voy a decidirme por cualquiera que ni tú ni Raeborn o alguien responsable no me diga que son comunistas”.

“Sí, comprendo”, dijo Hoover.

“No sé, no soy infalible”, dijo el Presidente. “He cometido errores en mi vida, carajo”.

“Todos lo hacemos”, dijo Hoover.

“Así que busca a los mejores hombres que puedan verificar esos nombres”, dijo LBJ

“Estamos en eso y los estamos investigando”, dijo Hoover. “Le tendremos esa información, si es posible, esta misma noche”.

“Verifica a todo el que puedas…”, dijo LBJ. “No quiero pasarme un mes trabajando, hacer un acuerdo, enviar 30 mil soldados ¡y cagarla pasándoselo a los comunistas!

“Es correcto”, dijo Hoover.

“¡Y tú eres el hombre en quien confío para evitar que la cague! Ese lenguaje es feo, pero es expresivo, y tú sabes lo que yo quiero”.

“No lo vamos a defraudar”, dijo Hoover.