Jimmy Sierra

(Ilustraciones del Dr. Odalís G. Pérez)

Era el final del año 1974, cuando la "banda colorá" azotaba los sueños de aquellos jóvenes que emergíamos de los más apartados y empobrecidos campos del país. Llegábamos llenos de utopías…a una ciudad que nos era extraña…y nuestros ojos no encontraban un punto de reposo, porque queríamos abrazar y adueñarnos de sus luces y sus vidrieras de repente… en cada segundo.

Inscrito ya en la Facultad de Humanidades de la UASD, escuchaba las voces de jóvenes que discutían o recitaban los versos del Neruda de los "Veinte poemas de amor y una canción desesperada", o miraba como salían entre gestos, saltos y palabras, jóvenes que ensayaban algunas escenas para asaltar los barrios, con su "teatro callejero".

Fue el tiempo en que, antes de irse al exterior, conocí a mi amigo, el hoy, creador y hermeneuta, Odalís G. Pérez, quien también es un gran teatrista y dramaturgo, y, al hoy investigador Manuel Núñez, en su condición de poeta. Ellos también vivieron aquellos tiempos de nuestro renacimiento humanístico, cuando la UASD, era Humanidades, por su fuego hermenéutico y porque andar siempre con un libro debajo del sobaco (axilas), era símbolo de lectura y de ardiente dominio de la argumentación.

"Yo puedo contarlo…yo estaba allí".

Sí…"Yo puedo contarlo…yo estaba allí". Lleno de espanto, entre el miedo y el asombro, pregunté qué era eso (¿?), y alguien me respondió que "esos son los locos del Movimiento Cultural Universitario" (MCU) y "ese del pajón…el que lleva la cámara colgada del hombro", el del afro…ese es "El Teórico"… el tal Jimmy Sierra, y el otro…blanquito y bajito…ese es el tal Disla…Reinaldo Disla, y, el otro, "desmuella’o", ese es un tal Aquiles Julián. Hoy en día, esos personajes son significativos autores, creadores de gran valía en nuestra literatura contemporánea.

Pasados unos días…fui al local del MCU, allí conocí al "Teórico", quien fungía como el "líder de la tribu", orientando, planificando y dando órdenes, "para que la actividad saliera mejor". Después supe que estudiaba derecho y que era un "cineasta". Yo no sabía qué era un "cineasta", investigué qué era un cineasta y asistí a uno de sus talleres en el MCU, y, fue entonces cuando descubrí que en Neiba me convertí en "cinéfilo", sin saberlo, con las películas de vaqueros del viejo oeste anglosajón, norteamericano, "inmortales", en el "CineLandia", del difunto, don Andrés Lama, frente al parque "Duarte", donde escuchaba mi imborrable "Ratoncito Miguel", tocado por la banda de música… en mi empobrecido y olvidado Sur, en Neiba.

Julio Samuel Sierra (Jimmy Sierra, 16/12/1944, Najayo, San Cristóbal/18/8/2020, Santo Domingo, D.N), para ese tiempo se graduaba de abogado y se fue apartando poco a poco del MCU. Se sentía su vacío…y pocos años después (1978), el ambiente político nacional cambiaba de panorama, con la entrada del gobierno de don Antonio Guzmán. Fue el año en el que el poeta y teatrista Aquiles Julián, nos invitó a formar un grupo literario, al que denominamos "Jacques Viau Renaud", en homenaje al poeta dominico-haitiano que ofrendó su vida, luchando por la defensa de la soberanía dominicana en la guerra de abril de 1965, durante la segunda invasión norteamericana.

"Yo puedo contarlo…yo estaba allí". Un año después de fundado el grupo literario "Jacques Viau Renaud", en el 1979, iniciado el triunfo de la revolución sandinista, en Nicaragua, el amigo poeta, Mateo Morrison, me invita, junto a los poetas Tomás Castro Burdiez, Juan Byron y Miguel Antonio Jiménez, entre otros, a fundar el taller literario "César Vallejo", de la Dirección de Cultura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo-UASD, donde permanecí hasta el año 1981.

Ya para el 1979, yo también entraba a la carrera académica de la UASD, como monitor de la Escuela de Letras de la Facultad de Humanidades-UASD, bajo la dirección del inolvidable poeta Abel Fernández Mejía (hijo de nuestra insigne escritora Abigail Mejía). Ya como monitor, tenía que auxiliar en asuntos docentes o académicos a varios catedráticos del área, entre ellos al poeta Víctor Villegas, Máximo Avilés Blonda, Abelardo Vicioso, de quien fui su asistente académico, hasta el día de su muerte y al inmortal Narciso González (Narcisazo), por quien llegué a amar e l mundo de la literatura infantil en este país.

Ya para el año 1980, me corresponde viajar como Ayudante de Profesor al Centro Universitario Regional del Noroeste (CURNE) y al Subcentros Universitario de Nagua, donde permanecí por poco tiempo, como profesor viajero, ya que faltaba un profesor en el Centro Regional Universitario del Noroeste (CURNO). Había que madrugar para ocupar un asiento en el "Blue Byr" que nos transportaba al Valverde, Mao y al Subcentro Regional Universitario de Sabaneta ("Santiago Rodríguez").

"Yo puedo contarlo…yo estaba allí". Para el 1980, en una de las naturales y necesarias paradas del "Blue Byr" de la UASD, en "Jacaranda", yo escucho que alguien del grupo le dice al otro ¡¡no fuñas más teórico"!! , "¡¡No jodas ombe!!", busco de manera discreta a quien es que le dicen así y mi memoria, enseguida se transportó al MCU y a la explanada de la antigua Facultad de Humanidades de la UASD.

Esas palabras eran dirigidas al mismo "teórico" del cine y del teatro Callejero del MCU de los años 70. Fue, entonces, cuando por obra del destino volví a juntarme con aquel líder cultural, formador de generaciones de jóvenes, sindicalistas y activistas políticos, que hoy en día han podido alcanzar hasta la presidencia de la República Dominicana, como sucedió con uno de ellos, convertido hoy en el más preclaro referente político nacional, me refiero al Dr. Leonel Fernández Reyna, amigo y alumno del "teórico".

Recobrada la vieja amistad con Jimmy, nos pasamos más de siete (7) años juntos, impartiendo docencia, en el Centro Universitario de Valverde, Mao, y en el Centro Regional Universitario de Santiago de los Caballeros, yo en Letras Básicas; sociología de la Literatura, Literatura Infantil e Introducción al Estudio de la Literatura, de la Escuela de Letras y él en Ciencias Políticas, de la Escuela de Ciencias Políticas, en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UASD.

Son innumerables las anécdotas por contar, porque si de algo pecaba "El Teórico", era de ser un maestro de la ironía del buen humor y la fina dicción y la gestualidad. Hombre culto, leal en las buenas y en las malas, y, a quien el dinero NUNCA le obnubiló su conciencia.

Vivió en la más aceptable humildad y su muerte nunca lo arrastrará hacia el olvido. Ahí nos deja un gran legado en sus libros, en sus películas, en sus cortos y largometrajes, en sus conferencias, en sus discursos, en sus propuestas, como la Ley de Cine y en su cotidianidad de incansable gestor cultural; pero…sobre todo, en su inolvidable amistad, basada en la transparencia y en la honestidad.

A sus últimas tertulias político-culturales, asistí, junto al amigo común, David La Hoz, y allí él lucía tan activo como siempre, en aquellos días de su amada Villa Juana… que hoy nos dejan las sentidas lágrimas del León y que forjan en nuestra memoria, su inmortalidad. "Yo puedo contarlo…yo estaba allí".