“Los niños son los que saben  querer, los niños son la esperanza del mundo”
José Martí. La Edad de Oro, 1889.

Había una vez…, unos señores muuuy adultos que jugaban a modelar los destinos de la República. Son de aquí, sí, todavía desandan por ahí, aunque  parecen parisinos en donaire y vestimenta. Esos hombres estirados y circunspectos, esos dictadores de las vidas de los dominicanos, alguna vez fueron niños y casi todos son padres y muchos, hasta abuelitos; pero un día…, vino una bruja llamada desmemoria y los atacó. Desde entonces, han sufrido, los probrecitos, un mal del alma y de  la mente: pérdida de los recuerdos, de los sueños, de la sensibilidad y de la capacidad de ponerse en el lugar de los niños. Esos dueños de la nada, ganan muucho dinero, eso  sí, pero han perdido lo más grande: la capacidad de escuchar y de ver con el corazón "porque lo esencial es invisible a los ojos".

“Oiga, señora, pa´esos señores que u´ted dice, así de lindo, nojotros somos los malos de esta sociedad,  siempre quieren aumentar la pena. ¡Qué pena!, y nos dicen Menores en conflicto con la Ley. Pero…, lo que esos no quieren sabé e´ que somo´ lo que ellos han querido que seamo´. Y se creen que son la Bolita del Mundo, porque trabajan por ahí. ¿A qué u´ted no ha visto a ninguno por esta zona? ¡¿Y eh fácil?!. Así, sí e´ bueeena e´ta vaina, con lo´ hijito´ en colegio de rico´ y con tremendas yipetonas. Y uno aquí de pendejo, jalando aire. Yo mi´mo, yo quería…,y a decir veldad, todavía quiero,  estudiar en la UASD y ser músico como Juan Luis, pero… ¡¿Y cómo?!, si vivo con mi abuela y cinco hermanos má´, por que mi pai le entró a puñaladas a la mai, delante de nojotros, y después se ajorcó. No tengo cualto pa´pasaje y por  aquí no aparece una marrrdita escuela pa´hacé mi bachillerato. Unos amigos me dijeron que nos juntábamos pa´l Cementerio, y de ahí salimos pa´la calle, a conseguir el dinero a como dé lugar! Yo no quisiera pero… ¿Y cómo hago?! Eso es lo que sé hacé! Tengo que ayudar a mi abuela, pa´criar a mis hermanitos, porque pá eso yo soy ahora el hombre de la casa. Tengo 16 años. ¡Ojalá yo podé estudiá!! Ojalá vinieran aquí, al barrio, y formaran grupos de baile, de música, de pintura, de teatro. ¿U´ted ve esos pana full míos? Toiticos quieren ser alguien: ese, hubiera querido ser dizzzque una cosa que se llama orfebre, el otro quería ser pintor, hay uno que hasta le ha dado por escribir versos, le decimos “el poeta”.  Yo soy “el músico”, o por lo menos me creo que lo soy, aunque no sea ná.  Yo aprendí guitarra y flauta en un grupito ahí, cuando estuve en la cárcel pa´menores, en Manoguayabo, pero cuando salí, volví a lo mi´mo. ¡E´que no hay ma´ná qué hacé! E´to eh lo que hay pa´nojotros, señora!”

Cualquier parecido de esta historia con la realidad dominicana, no es pura coincidencia. Es en los barrios más desposeídos donde prolifera el maltrato infantil sexual, físico, verbal y psicológico, a niños y jóvenes; la violencia de género e intrafamiliar, el trabajo y la prostitución  infantil, la negligencia, el desamparo, pobreza y el pánico. Si a la falta de oportunidades, adicionamos los mensajes de violencia de los medios de comunicación y de algunos productos de las industrias culturales, estamos fomentando una conducta violenta en niños y jóvenes. A quienes nosotros mismos les hemos arrancado, de un tirón, su inocencia y le deshicimos los sueños.

La disfuncionalidad familiar-societal es generadora de los males sociales que nos concentramos – y desgastamos- en condenar. ¡Ni ahí está el problema, y mucho menos, la solución! El desafío va más allá de lo legal-macrosocial. Urge un Plan Nacional, coordinado e integral, de acciones interinstitucionales que aterrice en el nivel microsocial, diagnostique primero e implemente acciones, después. La educación estética y artística general, curricular y extra curricular es instrumental para modelar conductas desviadas en niños y jóvenes.

¡Hagamos también una campaña de alfabetización artística en los barrios! Comencemos por los de más bajos recursos económicos, pero de mucho potencial humano transformador! ¡Formemos un ejército de instructores dominicanos de arte, para escuelas y barrios. Demos oficios y empleos culturales a estos jóvenes que necesitan encauzar sus ansias de crear y aportar!

Reparémosles los sueños a los niños y jóvenes dominicanos. Démosle la oportunidad para que canten los niños!!

El reparador de sueños

 

Qué canten los niños