Vivencias

Voy a romper la cama en dos

Por Rafael Alvarez de los Santos

Actualmente hay una bachata que se escucha con insistencia compuesta por CDK e interpretada por el bachatero Marino Castellanos y que gracias a Jochy Santos se ha convertido en todo un fenómeno.

La historia que narra, es una oda a quienes los ha dejado un amor que no ha podido dejar de querer y que un buen día decide regresar. El problema es la razón por la que una vez se marchó: sencillamente, en algún momento, sintió que el amor se le fue de la piel y encontró en otro los cables de llompear el corazón.

Con el tema se puede analizar la política y el amor. “Ella me dio de la que envicia, de la que mata, la que enchula y enamora, besar sus labios es peor que cualquier droga, sus movimientos no tienen comparación”. Se ha dicho que un político tiene dos objetivos: el primero es llegar al poder y el segundo perpetuarse en él. Cuando se prueba la que envicia, la que enchula y enamora, dejarla es difícil y por eso se dice que el poder crea adicción.

Lo que realmente determina si un político es o no reeleccionista es llegar al poder, probar la que enchula y enamora. En mi artículo de la semana pasada analizaba que de los 174 años de historia que tenemos como país 126 han sido gobernados por apenas diez presidentes, de manera que la reelección ha sido una constante que no entiendo por qué sigue siendo tema de debate y asombro, pues cuando se prueba la que amarra se concluye que es mejor estar arriba con presión que abajo con depresión.

“Pero ayer tarde me llamó, que empacó todo y tiene pensado volver, como soy débil y me gusta mi mujer, antes que llegue ya encontré la solución. Voy a romper la cama en dos pa’cuando llegue no encuentre donde dormir, porque yo sé que es imposible resistir tenerla cerca y aguantar la sensación”.

En política se dice que no hay rivales débiles ni enemigos irreconciliables y por eso partir la cama en dos ocurre con mucha frecuencia. Desde que alguno dice públicamente que “empacó todo y tiene pensado volver” un nerviosismo se apodera del entorno. Eso de que “tiene pensado volver” pone chivo al que ha demostrado “que es débil y le gusta su mujer”. Pero en el amor no es como en la política.

En la política partir la cama en dos es literal, en el amor es una metáfora que envuelve suspenso y pasión, un sentimiento temeroso de vociferarse, pero ansioso de que ocurra.

“Hay amores que no se olvidan, como una estampa se te quedan para siempre y aun convencido que no es la que te conviene, la sigue amando, aunque te duela la herida”. Maldito dilema que enfrenta al amor y la razón; cuando se tatúa el recuerdo al alma, cuando se cuelga del pecho el sabor humedecido de unos labios queda sin defensa el corazón y cualquier virus lo infecta, sobre todo si es de amor.

En el amor siempre habrá espacio para el temor, basta con que se rocen los labios y ese beso se irá cargando del más sensual deseo, de esa magia que envuelve a la razón y la niega para dar paso a la fusión de un solo cuerpo que grita y eleva el alma al cielo.

Por eso el miedo, porque “si ella regresa y se apodera de mis ganas, entre sus piernas quedaré atrapado yo” porque entre sus piernas cada noche nace un niño o muere un hombre. Salud.

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