Los valores humanos son aquellas virtudes que caracterizan a un verdadero ser humano, y le permiten desarrollarse como un ente social productivo, sano, feliz y que agrega bienestar a la sociedad.

Actualmente la inversión de los valores humanos sacude nuestros tiempos, pero al mismo tiempo hay una especie de rebelión contra todo aquello que signifique corrupción, maldad, crueldad y otros antivalores.

Es como si todos nos hubiésemos cansado de tanta injusticia social y clamáramos por una renovación social que involucre la práctica de los valores en la vida diaria.

Lo anterior es muy importante, hay sociedades en las cuales los aspirantes a cargos electivos tienen que exhibir conductas acordes con la pulcritud y seriedad que debería tener todo funcionario público, y estas virtudes son condiciones que le impone la sociedad como una forma de sanear la carrera del servidor público.

Pienso que la sociedad dominicana está llegando a un punto en que se ha vuelto intolerante ante el despilfarro, la corrupción, la incapacidad, la improvisación y otras lacras sociales que nos han acompañado desde siglos.

Actualmente la inversión de los valores humanos sacude nuestros tiempos, pero al mismo tiempo hay una especie de rebelión contra todo aquello que signifique corrupción, maldad, crueldad y otros antivalores

Y es que se han producido tantas injusticias y sufrimientos que ha surgido una conciencia nacional que cada vez más presiona para que se respeten los fondos públicos y los funcionarios se comprometan con un ejercicio pulcro en sus funciones.

En un mundo en donde todavía experimentamos graves injusticias sociales, y en donde acudimos a una rápida desvalorización de la persona, sólo nos queda apelar al recurso por excelencia: Vivir en Valores.

La excelencia humana es la meta de vivir en valores, en donde se considera a la educación no para acumular información, sino para la transformación social, para formar personas útiles a la sociedad y que puedan, a través de su trabajo y sus vidas, construir un mundo mejor.

Es importante recalcar que los valores no se predican, se practican, y se transmiten a los demás como una forma natural de vida, es decir, dando el ejemplo. Para esto es fundamental la acción de los líderes, quienes pueden dar verdaderas lecciones de cómo vivirlos, ya que son referentes a seguir.

Actualmente estamos en tiempos de elecciones, sin importar quien gane, la persona que resulte favorecida tendrá necesariamente que enmarcarse dentro de ciertos parámetros, ya que existe una presión social que estará vigilante ante los atropellos que contra la Rectitud puedan cometerse.

Alguien podría decir que es igual que antes, yo pienso que no, ha surgido una madurez social en nuestro país que estará condenando cada vez con más energía las inconductas sociales, y los desatinos de aquellos que ejercen funciones públicas de manera irresponsable.

Es hora de vivir en valores, el liderazgo político tiene que entenderlo y, lo más importante, practicarlo.