¿Cuántas veces -realmente- nos ponemos a pensar sobre las realidades del mundo en el que vivimos?
¿Cuántas veces –realmente- nos ponemos a pensar en las prioridades del ser humano?
¿Cuántas veces –realmente- nos ponemos a pensar sobre el gran atraso de la humanidad?
Comparación jocosa: Fue en 1969 que el hombre llegó a la luna, pero fue hasta 1987 que a un piloto de Northwest Airlines llamado Bob Plath se le ocurrió diseñar una maleta con dos ruedas y mango extensible, logrando revolucionar/facilitar la actividad de viajar y/o transportar equipaje.
Comparación no tan jocosa: Fue en 1950, que un señor llamado Frank McNamara inventó la tarjeta de crédito logrando revolucionar los servicios financieros y comerciales para toda la vida, y hoy –en pleno siglo XXI- vivimos en una región del mundo donde aún hay discriminación a los minusválidos, esclavitud infantil y trata de blancas, y la gente está más preocupada por cuando saldrá el nuevo Iphone, Ipad, o por la estabilidad del matrimonio de Tom Cruise y Katie Holmes o la nacionalidad del nuevo hijo adoptivo de Angelina Jolie y Brad Pitt.
¿Irónico?.
¡NO!
¿Patético?
¡Si!
Hace unos días, mientras platicaba con amistades sobre el posible gabinete de Danilo Medina, salió al tema la Secretaría de Estado de la Mujer y sobre quien dirigirá dicha institución a partir del 16 de agosto.
Independientemente de los nombres que se mencionaron, lo primero que me llegó a la mente fue “que triste que vivamos en un mundo donde se necesita que haya una Secretaría de Estado de la Mujer para garantizar y trabajar en favor de los derechos de la mujer”.
No cuestiono la eficiencia de dicha institución, pero considero que no podemos considerarnos una sociedad “moderna” mientras existan instituciones públicas -y hasta privadas- que su razón de ser sea garantizar/promover la igualdad de oportunidades entre el hombre y la mujer.
Una sociedad moderna es aquella en donde el matrimonio entre personas del mismo sexo no es razón para debatir.
Será que soy muy radical, pero me voy al extremo de pensar que es un absurdo que en gran parte de las constituciones de los países de América Latina digan que todo el mundo es igual ante la ley, y –además- existan más disposiciones que digan que los hombres y las mujeres gozan de los mismos derechos y/o que son iguales ante la ley.
Entiendo dichas leyes y estoy de acuerdo con ellas, pero creo que mientras a la sociedad se le tenga que aclarar que todo el mundo es igual ante la ley y además que los hombres y las mujeres gozan de los mismos derechos, seguiremos viviendo en la época de las cavernas.
En los países más avanzados en dichos temas (Noruega, Suecia, Dinamarca, etc.) no hay instituciones que alberguen por los derechos de la mujeres, o de las minorías, debido a que ya es parte del DNA de la sociedad que todos, absolutamente todos, somos iguales ante la ley.
Hoy, le doy las gracias a Bob Plath por haber inventado una maleta con dos ruedas y mango extensible, revolucionando el arte de viajar; También, le doy las gracias a Frank McNamara por haber inventado el concepto de la tarjeta de crédito, permitiéndole al mundo comprar a crédito sin el uso del dinero en efectivo.
Sin lugar a dudas, inventos como estos revolucionaron el mundo, pero NO lo hicieron un mejor lugar donde vivir.
No podemos llamarnos una sociedad moderna basada en adelantos tecnológicos… Una sociedad moderna es aquella en la que NO tienen que crear una institución para garantizar la equidad de genero; Una sociedad moderna es aquella en donde los jóvenes tienen derechos y no la obligación de trabajar; Una sociedad moderna es aquella en donde el matrimonio entre personas del mismo sexo no es razón para debatir.
Podríamos seguir hablando sobre lo que hace a una “sociedad moderna” pero prefiero dedicar estas ultimas palabras en decir que no aspiraremos a vivir en una sociedad moderna, mientras el egoísmo siga siendo el rey de la fiesta y aún se sigan discutiendo temas sobre igualdad de genero, derechos de los homosexuales, derechos de los minusválidos, etc.
Discutir sobre estos asuntos es una necedad y prueba de que vivimos en un mundo -o al menos una región- muy atrasada.
@RaulBaz