Niñas violadas

El día 6 del mes en curso, un reportaje exclusivo de Acento dio a conocer las posiciones presentadas  durante  la Conferencia del Fondo de Población de las Naciones Unidas celebrada  en Quito, Ecuador. El mismo focalizó el problema social de  la región latinoamericana y caribeña creado por el alto número de adolescentes embarazadas.

Las estadísticas apoyan la urgencia de regular y tomar acción contra la pedofilia en la región. Uno de cada cuatro niños nace de una madre adolescente, joven, pobre, y de baja educación. Representan el 18% del total de embarazos, y lo que es más cruel e inhumano,  en  menores de 15 años de edad los embarazos son el resultado de actos violentos de depredadores sexuales.

El análisis nodal presentado en la Conferencia señala que el embarazo en adolescentes  “es causa y consecuencia de grandes desigualdades socio-económicas y culturales, y afecta a la salud y el desarrollo personal, educativo y laboral de los adolescentes”. En otras palabras, las tragedias individuales impactan el futuro de las naciones aumentando el círculo de la desigualdad y la pobreza.   Cambiar estos comportamientos implica implementar políticas multisectoriales a corto y a  largo plazo, y priorizarlas en el presupuesto nacional.

Pero además, es  necesario cambiar la cultura donde la mujer es desechable  y aprender lecciones de países donde  las leyes protegen  los derechos sexuales y reproductivos de la mujer y no permiten la injerencia religiosa en contra de éstos derechos.  Esto implica abandonar la práctica perversa de forzar a niñas violadas a llevar a término embarazos que ellas no buscaron, mientras hipócritamente se les niega educación sexual en las escuelas.

En República Dominica los embarazos en adolescentes son estudiados y los resultados alarmantes son denunciados, particularmente por profesionales del sector salud y por organizaciones de mujeres,  pero en vez de legislar y tomar medidas para prever  la pederastia  y asumir la educación para la salud en las escuelas, se legisla para criminalizar a las víctimas mientras los depredadores andan sueltos.  No debe sorprendernos que los embarazos forzados y los feminicidios aumenten.   En vez de tomar lecciones sobre sexualidad humana de la ciencia del Siglo XXI, desde la reforma a la constitución del 2009, la tomamos de la Biblia.

Nuestros legisladores no titubean para legislar en contra de los derechos humanos.  Sus conciencias se complacen en obedecer los mandatos de su Cardenal. Nada nuevo en el panorama de nuestra república bananera.  Tuvimos 30 años de Trujillo y 12 de Balaguer con el mismo culto.   Ya  Fernández lleva 12  años en el poder y se ha preparado bien para continuar gobernando a un pueblo mantenido en la ignorancia, de rodillas, y sin dignidad.

Al insertar dogmas religiosos en la Constitución, los legisladores asumen lecciones sacadas de un libro que no han leído, de lo contrario su pensamiento fuese diferente.   Toman consejo de autores que responden a creencias  milenarias  en  un universo que alcanzaba el límite de su visón, donde la tierra era plana, las serpientes hablaban, la luz era creada por un dios antes que el sol existiera,  las mujeres no tenían derecho a hablar y podían ser vendidas como esclavas sexuales, sus héroes tenían cientos de concubinas, y su dios los mandaba a tomar niñas vírgenes como esclavas sexuales, a  cometer genocidios, y a matar a sus propios hijos si eran irrespetados.

Esto no niega que la Biblia tenga lecciones sublimes,  como son el sermón de la montaña o la epístola de Pablo sobre el amor. Pero poder discernir contenidos de cientos de fuentes con textos escritos a través de miles  de años requiere de estudios especializados que no se ofrecen en los seminarios diocesanos dominicanos; y que han terminado internacionalmente  en más de 30,000 denominaciones cristianas que interpretan los textos bíblicos de muy diferentes formas.

Nuestros  legisladores han demostrado  no tener voluntad ni conocimientos  para  cambiar  la cultura de violencia que prevalece en el país.   La Constitución del 2010 en vez de avanzar caminó en dirección opuesta.  Los estudios y denuncias sobre  la vulnerabilidad de  las jóvenes son ignorados por respeto al poder político del purpurado.

El día 6 de agosto del 2004, el llamado  de los directores de hospitales y clínicas privadas para prevenir los embarazos en adolescentes fue ignorado.   El   doctor Víctor Calderón, encargado de la dirección Materno Infantil del Ministerio de Salud de entonces,  advirtió que  en el año 2003 los embarazos en adolescentes ascendieron  a 53,000 nacimientos de madres entre 11 y 19 años de edad.  Las estadísticas presentadas hace casi 10  años indicaban que “el 65% de las adolescentes se han iniciado en relaciones sexuales, y tienen embarazos no deseados”.[1]

Años más tarde,   los estudios  “Prevención del Embarazo en la Adolescencia 2011” y “la Encuesta Demográfica de Salud 2007”, determinaron  que el 19% de las muertes maternas ocurre en adolescentes entre 15 y 19 años y los embarazos en adolescentes constituyen  la tercera causa de muerte materna en el país.

¡Estos  hechos constituyen un llamado urgente para reformar la Constitución, priorizar la salud de las jóvenes en el presupuesto nacional,  e  iniciar  la materia de Educación para la Salud en el currículo escolar de pre-primaria al duodécimo grado!

Riesgos del embarazo en adolescentes

No soy yo la llamada a dar datos sobre los riesgos a la salud de una niña embarazada.  Pero cuando los estudié, descubrí mi gran ignorancia  y la necesidad de priorizar la causa de la salud de la mujer desde su infancia.  Los riesgos del embarazo en niñas surgen de forzar la naturaleza a hacer algo  para lo cual no está preparada.  Una niña no tiene madurez física para quedar embarazada, no tiene madurez emocional ni conocimientos para cuidar un bebé, no tiene recursos para mantenerlos, y cuidar al bebé le truncará sus planes de estudios y trabajo como profesional en el futuro.   No puede asumir la violencia a su cuerpo y la semilla implantada en su vientre como su destino, o el llamado de la Providencia a poblar la tierra.  Sencillamente, no puede.  Forzarla es un crimen de lesa humanidad.

Cuando la violan sexualmente, su mente se desquicia ante algo que rechaza y no comprende.  Tardará décadas para poder hablar de ello, y le será difícil relacionarse íntimamente con una pareja como adulta, como lo demuestran los  miles de casos de abusos sexuales por curas pederastas; o como el caso que conozco de una niña de clase media dominicana que enloqueció y nunca recuperó la razón al visitar a una amiga y en la vivienda solamente encontró al padre de ésta que aprovechó la ocasión para violarla.

Los riesgos a la vida y la salud de un embarazo en adolescentes son tan altos que los expertos aconsejan a la mujer no salir embarazada antes de los 20 años.  Sintetizo brevemente los principales riesgos que sufren niñas embarazadas a los 10, 11, y 12 años de edad presentados en LiveScience  por Lewis Wall, profesor de obstetricia y ginecología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, y la obstetra-ginecóloga Sherry Thomas.[2]

1. Las niñas, previo a su embarazo, han sido víctimas  de  “abuso significativo” por alguien, y son expuestas a un trauma mental para  el resto de sus vidas.

2. Las niñas no tienen condiciones emocionales, mentales o económicas para cuidar de un bebé.

3. A  las 20 semanas del embarazo la sangre aumenta en un 50% poniendo una gran tensión en el sistema circulatorio que  puede causarle venas varicosas y hemorroides.

4.  Pueden  desarrollar el túnel carpiano en las muñecas, debido al tamaño diminuto de los huesos  y el incremento de fluidos responsables por el 25% del aumento de peso que por efecto de la gravedad se acumulan en muñecas y tobillos.[3]

5. El embarazo de una niña afecta negativamente su crecimiento.  El feto  en desarrollo toma sus nutrientes de la placenta de la madre, un órgano nuevo que crece en su cuerpo.  Absorberá calcio y otros nutrientes de una niña que debe utilizarlos para su propio crecimiento.  Por esta razón, al no alcanzar su propio desarrollo, la niña tendrá riesgos en partos futuros y lo más probable necesitará de otras cesáreas.

6.  Los partos en adolescentes son de alto riesgo y requieren de un parto por cesárea.  La pelvis no se ensancha hasta alcanzar los últimos años de la adolescencia, por lo que las niñas no pueden pasar el bebé por el canal de nacimiento.  Al intentarlo, los partos pueden alargarse durante días y producirle la muerte y la de sus bebés. 

7. Las niñas que sobreviven un parto natural desarrollan fistulas cuando la cabeza del bebé empuja hacia abajo y se queda atascada. El cráneo puede cortar porciones de tejido blando de los huesos pélvicos de la madre. Como resultado, el tejido muere y se forma un agujero entre las paredes de la vagina y el recto o la vesícula. Esto hace que las heces y la orina se filtre por el agujero y salga por la vagina. Sin una reconstrucción quirúrgica, viven reclusas por el  hedor, como sucede en varios países africanos.

Feminicidios: Tragedia y emergencia nacional

El  Día  Mundial de la Población se celebró el pasado 11 de Julio.  Cientos de organizaciones dominicanas lo declararon  día de luto nacional y vestidas de negro presentaron  el  documento Feminicidios:  tragedia y emergencia nacional al Congreso Nacional Dominicano, al Poder Ejecutivo, al Poder Judicial y a la Sociedad  Dominicana.

Y no es para menos.  Me hubiese gustado ver a todas las mujeres que asisten a uno de los “daos” de la Primera Dama,  unirse a las voces  que claman por una sociedad sin violencia y con igualdad.  En lo que va del año los feminicidios suman 108, y las organizaciones apelan a que se declare el país en emergencia nacional, dado que los feminicidios  se han convertido en la principal causa de muerte de mujeres en edad reproductiva,  causando “una grave crisis social, de salud pública y de seguridad humana”.

En concreto las organizaciones plantean que no se ha pasado a una acción efectiva, a pesar de los convenios internacionales que comprometen al país a erradicar todas las formas de violencia contra la mujer.  El documento menciona las metas necesarias para erradicar la violencia:

  • Presupuestos adecuados,
  • legislación mejorada, y
  • esfuerzos inter-institucionales para enfrentar el problema con hechos

Lamentan que ninguno de los tres poderes estatales mostraran la voluntad política requerida, dado que “durante los 15 años de vigencia de la Ley Contra la Violencia Intrafamiliar (Ley 24-97) hemos visto un incremento constante de los índices de violencia contra las mujeres y las niñas, sin que ningún gobierno haya dedicado la atención y los recursos necesarios para enfrentar la crisis.”

El documento justifica la  demanda debido a la negligencia y apatía del estado.   Esta se manifiesta en:

  • la ausencia de un presupuesto propio;
  • la necesidad de aumentar la infraestructura de refugios para mujeres maltratadas y sus hijos e hijas, que en la actualidad se reduce a dos refugios;
  • la inexistencia de centros de atención para víctimas en la mayoría de las provincias;
  • la negativa del  Ministerio de Salud de poner en práctica las Normas de Atención en Violencia en Salud;
  • la ausencia de programas para atender a los más de 800 niñas y niños que cada año quedan en la orfandad a consecuencia de los feminicidios;
  • la falta de programas de prevención y de campañas amplias de sensibilización a nivel nacional; y
  • la implementación de normas jurídicas desfasadas y contraproducentes, como la conciliación de las víctimas con los agresores o la práctica absurda de pedir a las víctimas que entreguen las citaciones judiciales a sus agresores, entre otras.

Las causas de la violencia de género son atribuidas a la “cultura machista y patriarcal” que requiere de medidas a largo plazo para enfrentar las desigualdades de poder entre hombres y mujeres, particularmente las medidas para reducir la “pobreza y la dependencia económica que obliga a tantas mujeres a permanecer con sus victimarios, así como la inclusión de nuevos componentes en el currículo escolar dirigidos a fomentar los valores de la igualdad, el respeto y la no violencia en la nuevas generaciones”.

De manera particular las organizaciones  reclaman  “la acción decidida del Congreso Nacional, que tiene en sus manos la responsabilidad de asignar los presupuestos, aprobar las reformas legislativas necesarias y fiscalizar el adecuado cumplimiento de sus disposiciones. Urge pues, que este Congreso actualice la legislación contra la violencia de género a la mayor brevedad y que incluya una partida específica para el combate a la misma en el presupuesto del próximo año, que debiera ser declarado Año de Lucha Contra la Violencia Machista”.

{Gallery dir=’Miercoles-negro-en-contra-de-los-FEMINICIDIOS'}

Conclusiones

La ley sobre Niños, Niñas y Adolescentes y el Código Procesal Penal establecen la obligación de los profesionales y funcionarios de la salud que laboran en hospitales y clínicas privadas a denunciar a los fiscales los casos de sospechas de violación de derechos humanos o de un acto penalmente sancionado. Para cumplir con la Ley, es necesario recordar frecuentemente a todo el personal de salud y de docencia escolar que todo embarazo de una adolescente menor de 15 años debe levantar sospechas de violación y ser investigado.  Y toda mujer maltratada debe de ser protegida y su agresor investigado por el estado y llevado a la justicia.

El país es signatario de los acuerdos de la Cumbre Mundial sobre Población y Desarrollo (El Cairo, 1994) y de la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer (Beijing, 1995). Eso significa que debe velar porque la mujer controle su sexualidad de forma libre y responsable,  y debe revisar las leyes que criminalizan el aborto, subscrita en octubre del 2009 y ratificada en la Constitución del 2010.

Descargue el documento entregado al congreso


[1] Conversatorio de la Esquina Joven de Hoy celebrado el día 6 de agosto del 2004, entre directores de Hospitales y clínicas privadas.

[2] Ver http://news.yahoo.com/doctors-appalled-10-old-giving-birth-103804810.html

[3] Stephanie Pappas, LiveScience, Noviembre 8, 2011.