El noviazgo es visto como una etapa dulce, armoniosa y de mucha expresión de cariño entre la pareja, pues todavía en los albores de conocerse realmente, sólo se muestran aquellas áreas más agradables y deliciosas a disfrutar por el otro y la otra.

Deliramos por las parejitas de enamorados que a los más adultos nos parecen tiernas y hasta inocentes.

Pero lamentablemente vemos en consulta y en grupos de trabajos con jóvenes, cada vez con mayor frecuencia, a chicas que pasan de esta etapa de idilio a una etapa de control, que las sumerge luego en una relación de violencia tortuosa y peligrosa para ella sin que su familia siquiera se percate de lo que está pasando.

Todo comienza muy bien. Ellas reportan que en el inicio de la relación les pareció el príncipe azul, era cariñoso, alegre, comprensivo, salían con los amigos y amigas de ella, era divertido, la valoraba y tomaba en cuenta sus opiniones.

Después de un tiempo las cosas comenzaron a cambiar y aparecieron las conductas de control disfrazadas de amor a través de la excusa de los celos.

El, ya no quería salir con sus amigos y amigas, los criticaba y ya no les parecían buenos para ella, además le decía que eran los momentos para disfrutar el uno del otro, solitos para conocerse mejor.

Constantemente la llama al celular que el mismo le regaló, la lleva y busca a la Universidad y cuando no es él, ella debe llamarlo en cuanto llega o si no, él la llama cuando ha pasado el tiempo que él considera prudente para que ella haya llegado.

Le dice cómo debe vestirse y la ropa que antes le parecía bonita hoy le prohíbe ponérsela porque le parece provocadora. Ya las opiniones de ella no cuentan, ni sus deseos, ni sus planes.

La acusa constantemente de tener "otro", humillándola y ofendiéndola en discusiones donde él sale de control y le grita.

Aunque nos parezca increíble en esta época, la obliga a tener relaciones como prueba de amor.

Es importante destacar que estos cambios se dan en un proceso bien estructurado donde las conductas de control más llamativas no aparecen tan claramente, pues ella se percataría y lo dejaría.

Lo que suele pasar primero son los razonamientos a favor del amor que él le tiene y el que espera de ella, el futuro promisorio que les espera juntos y lo felices que son cuando "todo está bien".

Debajo de este estar bien se esconde la culpa, el miedo y la manipulación.

Ella pregunta ¿Qué hago? Lo primero es identificarlo, ponerle nombre "el darse cuenta" y se llama violencia, saber que los celos no son amor, que el amor de pareja se nutre más de la libertad que del control, que aunque tenga un noviazgo, tiene derecho a vestirse, salir, compartir con quien lo decida.

Que tiene que aprender a poner límites y a decir No. Y que si sola no puede manejar la situación debe buscar ayuda profesional para poder continuar y encontrar a la persona que la ame y la valore como es, sin que tenga que someterse ni perderse en la relación.