A propósito de la semana santa, quiero escribir sobre la importancia de reconocer y desarrollar la vida espiritual.

Y cuando hablo de espiritualidad no me refiero a la religiosidad, sino a todas las vías, incluida esta para intentar trascender la cotidianidad y conectarnos con nuestra mayor capacidad de amar a través del vinculo con Dios, cualquiera que sea su definición o vivencia de Dios.

Es el compromiso con nosotras y nosotros de crecer más allá, de lo corporal, lo mental y lo relacional.

De vernos como un todo integral que necesita desarrollarse a plenitud para ser una mejor persona y disfrutar de una mejor calidad de vida.

Como todo en la vida, implica un esfuerzo y lo primero es reconocernos limitados y necesitados, a partir de ahí disciplina y voluntad para ir subiendo cada peldaño a la plenitud espiritual. Si logramos hacerlo obtendremos ventajas que es el objetivo de este artículo para motivar al cambio.

–          La conexión con Dios, con lo trascendente, como querramos llamarle, nos permite vivenciar lo cotidiano, el día a día, desde otra perspectiva, más allá de lo concreto y material. Nos permite creer que cada cosa que nos ocurre, sea buena o no tan buena, tiene sentido y propósito para nuestra vida. Nos permite conectar el pasado con el presente y el futuro en una historia coherente que cobra sentido, vista desde esos ojos.

–          Esta relación nos permite conectarnos y desarrollar una sensibilidad con la naturaleza, el universo y todo lo creado. Sea que pienses que fue creado por Dios o una energía dio al traste con toda esta perfección que está a nuestra disposición y que  tenemos que aprender a amar y verla como parte de nosotras y nosotros.

–          Esta relación cobra sentido y se hace grande en la conexión con los demás seres humanos. Nos permite verlos y vernos en ellos y ellas, ejercitando nuestra capacidad de amar, de  ser generosos y  generosas, solidarios y solidarias,  de ser leales y desarrollar la ternura y la hermandad fraterna.

–          Si nos congregamos, nos reunimos, nos encontramos con un grupo de personas para crecer juntos, éste grupo se convierte en un sistema de apoyo de un valor incalculable. El desarrollar estrategias en conjunto para crecer, leer, estudiar, practicar técnicas espirituales de crecimiento, nos lleva a la común unión que trasciende la individualidad y el egoísmo, tan humano para llevarnos al encuentro con Dios a través del otro y la otra.

solangealvarado@yahoo.com

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