Desafortunadamente quienes tratamos los temas de seguridad somos considerados quijotes o "enemigos de las autoridades", como si se pudiese ser enemigo por procurar reformas para avanzar y estar acorde de las evoluciones tecnológicas y científicas para la educación, la justicia o la economía; así también cuando se hace ingreso, desempeño profesional, evaluación, promoción, trato institucional y social de nuestros policías.
A propósito de la violencia en todas sus manifestaciones que vivimos en estos tiempos me motiva compartir con ustedes y a la vez invitarle a la reflexión, el mensaje preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas en ocasión del día internacional de la paz:
"Participemos en actividades educativas y de sensibilización de la opinión pública. El aumento de la violencia y los conflictos en diversas partes del mundo hacen de gran importancia la reflexión y la acción para construir y fortalecer una cultura de paz en las sociedades.
Si queremos construir el futuro libre de violencia debemos actuar de inmediato a favor de la paz para todos los seres humanos. Y para lograr que en el seno de todos los pueblos y naciones como entre ellos. Como para prevenir y resolver los conflictos internacionales y ayudar a crear en el mundo una cultura de paz. Es imprescindible promover el bienestar y calidad de vida para todos.
La democracia basada en respeto de Derechos Humanos, sustenta un entorno propicio para el disfrute de innumerables derechos políticos y libertades civiles."
En armonía todos unidos en favor del objetivo común de la dignidad y los derechos humanos debemos construir una verdadera democracia. La seguridad ciudadana es un derecho que nos permite lograr la paz y desarrollar un estado social y democrático de derechos.
Hay muchas formas de participar en las prácticas democráticas, por ejemplo, interviniendo en un diálogo sobre los procesos constitucionales, promoviendo el empoderamiento de la sociedad civil, contribuyendo a la lucha por la igualdad entre los géneros y contra la discriminación, coadyuvando a la educación cívica, fomentando la transparencia y la fiscalización de la gestión de la cosa pública.
Hoy en día, más que nunca, las sociedades organizadas necesitan de esta seguridad y protección, ya que en toda etapa de la evolución del desarrollo humano, las personas han sido la peor de todas las amenazas para su especie y el mayor peligro para sí mismo.
La seguridad es un asunto de todos y transversal a todo el quehacer social del diario vivir. Todos los grupos sociales mancomunados junto a la policía y demás organismos relacionados deben integrarse y consensuar en sus puntos de vista, información, recursos y pericias adicionales en la búsqueda de objetivos comunes que puedan servir para enfrentarse a la criminalidad, la inseguridad ciudadana y las perturbaciones del orden público.
Tradicionalmente, la policía dominicana ha sido vista como una enemiga o contraria a los intereses de las comunidades y es misión de toda policía comunitaria y democrática revertir ese resentimiento, por lo que se debe priorizar la comunitarización policial.
Ya que para poder cambiar y revertir dicho resentimiento es preciso realizar grandes esfuerzos y nunca cometer hechos que puedan volver atrás lo que se va logrando. Esto solo podría alcanzarse con la participación de todos para conquistar el desarrollo de una policía modernizada, tecnificada y democrática orientada en una filosofía comunitaria.
Reiteramos el llamado a que todos nos involucremos a proponer, recomendar y fiscalizar las reformas requeridas para lograr y consolidar nuestras aspiraciones con relación a la policía quien es la principal institución, aunque no la única para salvaguardar la paz, la democracia y la armonía en el desenvolvimiento social.