Divagaciones

Unir el hambre con las ganas de comer

Por Miguel Sang Ben

La entrega de los Premios Grammy Latino es, verdaderamente, un fenómeno cultural, digno de discutirlo desde la óptica de la economía naranja. El Primer Grammy Latino se celebró el 13 de septiembre del año 2000, en el Staples Center de Los Ángeles. Su transmisión por CBS obligó a que se hablara en inglés, o en su defecto en 'spanglish'. Otra de las polémicas fue el 'poder de los Estefan y de Sony Music' en los resultados. El temor era medir la fuerza de un programa de televisión transmitido por una poderosa cadena de Estados Unidos. Ver a Shakira interpretando ‘Ojos así’, por primera vez en un escenario que llevara la palabra Grammy era algo deslumbrante.

¿Por qué los Grammy Latino se ofrece en Estados Unidos y los “productores” de los contenidos somos del sur del Rio Bravo? Muy sencillo, amigo Watson, ya que quien patrocina el evento es quien controla la industria cultural, que no somos nosotros. Está en el ámbito económico estadounidense, ya que la industria del entretenimiento se ha basamentado en quién controla la distribución.

Se da el caso extraño de que la homogenización cultural de los hispanoparlantes no la ha producido ningún esfuerzo desde la Madre Patria (como lo hace Francia con su francofonía), sino que lo ha hecho la industria cultural norteamericana y, más precisamente, una multinacional japonesa que ha devenido a ser la principal fuerza motriz en el mundo de los contenidos: Sony.

Gracias a su rol en la evolución de la tecnología del fonógrafo al disco compacto (compró a Columbia Records) y del video al DVD (compró a Columbia Pictures), por lo que se ha convertido en un poder mediático al transformarse de una multinacional de electrodomésticos a una de contenidos culturales.

Este año, la gran campeona de los Grammy Latino ha sido Colombia, con Carlos Vives a la cabeza. Ejemplo de una industria cultural para que los dominicanos la tomemos en cuenta como desarrollo de “nuestra” economía naranja. ¿Será posible?

Pues recurro a un ejemplo todavía más impactante. En el ámbito cultural asiático, demás está decirlo, el poder de compra es de los dos mil millones de “consumidores” culturales que pertenecen a la esfera confuciana, es decir, a la cultura de la etnia “han” (a la que pertenecemos la mayoría de los chinos). La industria cultural más poderosa está enclavada en Taiwán. La noticia ha salido de cómo un grupo musical moderno está impactando con una letra provocativa asomándose a la denuncia social, llenando estadios por decenas de miles de “fans” y en uno de los dialectos chinos, el “hokkien”.

Es decir, si somos productores culturales y conocemos nuestro mercado, con el tercer idioma más hablado del planeta, ¿por qué no logramos la unidad cultural que reflejan los Premios Grammy Latino? Nuestra falta de unidad es el negocio de la gran industria naranja estadounidense. Por lo tanto, el título de esta entrega refleja que necesitamos unir  “el hambre con las ganas de comer”, algo así como lo demuestra la pujanza de la industria del entretenimiento taiwanesa.

Para ver el reportaje de la euforia producida por el grupo taiwanés “MayDay”, les remito al enlace siguiente:

http://elpais.com/elpais/2013/11/18/gente/1384770206_961608.html

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