Cuquito ha protestado abiertamente sobre la falta de manutención de las estatuas citadinas de Santo Domingo, algunas han desaparecido y otras simplemente han sido mudadas a un lugar donde no "estorben".

Es un reflejo del gran problema cultural en toda la vida pública, verbigracia calles y avenidas recientemente inauguradas, edificios públicos, el zoológico, vehículos del estado, inmuebles de oficinas, butacas de auditorios, la biblioteca Pedro Mir, la ausencia de la biblioteca nacional Pedro Henríquez Ureña, etcétera.  Un reflejo de la profunda incoherencia del ser humano y su actitud egoísta y contradictoria sobre todo en ausencia de valores morales que permean a regímenes políticos aculturados.

Las veces que se ha repuesto, o reformado, o se le ha dado manutención a un área pública, la intención real sale a flote: generar elogios o denigrar gestiones anteriores, mostrando que el poder público solo se usa para dividendos políticos y de poder en general.

Creo con vehemencia que ese problema cultural se corrige desde la escuela y las áreas sociales infantiles enseñando a cuidar un juguete, un columpio, arreglando la cama luego de levantarse, es decir con pequeñas acciones que consolidaran conciencias en la adultez.

Cuando algo se arruina por salitre u oxidación o las inclemencias del tiempo solemos culpar a la madre naturaleza. Injusto. No es el tiempo que arruina, es la falta de cuidado durante mucho tiempo.

Es la falta de cultura en nuestras incompetentes autoridades. Y principalmente, es la falta de solvencia moral y cultural del Ministerio de Cultura. Los puestos públicos deberían estar ocupados por gente preocupada como lo está Cuquito Peña.