En el mes de Febrero nuestra nación celebra numerosos eventos que conmemoran aquella etapa en la que fuimos libertados de dominios extranjeros para consolidar la Patria en que habitamos. Estas celebraciones destacan el heroísmo de sus principales actores y la bendición de ser libres e independientes de toda dominación extranjera.

Con profunda pena llegamos a este último tramo del mes de Febrero atestados de noticias y acontecimientos que salpican nuestra realidad impregnada de inseguridad, crimen, y el pánico de una sociedad que sufre con preocupación los niveles de tensión actuales.

Nuestra sociedad esta secuestrada por nuevos valores, corrompiendo los principios originales que han conducido este territorio en el que hoy habitamos y al cual llamamos Republica Dominicana. De seguir así estaremos  preparando el camino a la destrucción al igual que otras sociedades cuyo desenfreno y corrupción fueron fundamentales para propiciar su desaparición. El hacer las cosas, "porque todo el mundo lo hace", no es garantía de integridad en estos tiempos; solo conduce a la descomposición de una sociedad en camino a la extinción.

Nuestro pueblo se ha olvidado de Dios y ha puesto su vista solo en la vanidad de esta vida; intentando alcanzar el éxito a través del camino fácil, a través del engaño; vivimos en una generación que anhela obtener grandes objetivos con pocos sacrificios, justificando sus acciones a través del fin que persigue sin importar a quienes tenga que destruir o que deba realizar.

Sin embargo la lección que podemos extraer de los verdaderos Padres de la Patria ha sido un ejemplo de dedicación, integridad y lucha; una generación de hombres y mujeres que se unieron en la búsqueda de un objetivo, colocando a Dios en primer lugar, exaltando la Patria en la que habitamos y manteniendo su convicción de que nuestra nación debía ser libre.

Que este mes de febrero sirva para que cada dominicano medite en las bases que dieron forma  a esta nación bendecida, de manera que podamos contribuir al fortalecimiento y adecentamiento de nuestra sociedad. Imitemos el ejemplo de los independentistas, guiados de manera especial por las verdades y principios encontrados en la Palabra de Dios; tal y como lo dice en el escudo de nuestra bandera, en la cita del evangelio de Juan: "… y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.".  La verdad que tanto nos hace falta será el medio que nos conducirá a la libertad integral de un pueblo necesitado.