La moral social se mide por las represiones que la sociedad impone al individuo. No obstante el individuo tiende a adaptarse y acomodar su libre albedrío e instintos mediante acciones expresivas de choque con las necesidades colectivas impuestas por costumbre y leyes.
Los instintos se revelan como razones mentales. Y los descubrimos en religiones, ondas delincuenciales, sistemas políticos, doctrinas económicas que originan, todas, eventos históricos.
El instinto de acumulación de riquezas en base a la explotación de una mayoría por parte de una minoría, es el interés impuesto como razón mental, contrario al interés colectivo. Sin embargo, se hace sentir como provecho comunitario de las mayorías.
En el caso de los objetivos de planes industriales del cine, es una razón mental que se detiene en el logro de un mercado. En ese sentido, no existe nada mas allá de que todos los factores que componen la industria, respondan a la acción de un lucro que atiende a un directriz del dinero por el dinero mismo.
Esa razón socio-mercantil se convierte en una razón moral. Viene entonces la necesidad de que el individuo trate de buscar nuevas formas expresivas ante la represión de un sistema impuesto que se fundamenta en el enriquecimiento originario y da vida, por tanto, a la corrupción, tráfico de influencia, chantaje, amenaza, coerción, etc.
Esto es lo mas desgraciado que le puede pasar a un país, que gobierne una estructura delincuencial, con el agravante -en el caso dominicano- de que se manipula todo con un modo troglodita: la ley existe y la administra el delincuente.
En mi opinión, el cine dominicano es la expresión frívola de nuestra sociedad, salvo honrosas y dignas excepciones no existe responsabilidad social, todo satisface a una espiral de mercado para el lucro y nada más.
Y, sin embargo, esa estructura criminal tiene sus días contados.
Llegará la vez de que se imponga una moral razonablemente democrática y plural del cine dominicano. Y nadie recordará a los engendros que hoy lo pisotean. Es cuestión de tiempo, porque el talento para una industria del cine lo hay.