Arquitectura y energía

Una declaración de intenciones

Por Juan C. Sánchez González

En diferentes foros y ocasiones (incluido www.acento.com.do) hemos analizado parte de las tecnologías solares para generación de energía y su integración al edificio. Esto ha comprendido – aún sea a groso modo- sus características técnicas sus niveles de rendimiento (según el tipo de sistema),  y la forma en como pueden integrarse a la trama arquitectónica a través de ejemplos existente y propuestos.

Una propuesta regional

A propósito de integración, la región del Caribe tiene características muy parecidas que permitirían desarrollar múltiples planes de desarrollo tecnológico exportables entre un lugar y otro dentro de este espacio geográfico. Tomar como ejemplo el escenario Dominicano, sería tomar una muestra representativa de toda una realidad social y climática que  serviría para plantear soluciones especificas de diseño que fueran más allá de simples ejemplos ilustrativos, como los que hemos mencionando en otras ocasiones.

Y es que la consecución de una tipología arquitectónico solar– la que implique un aprovechamiento tecnológico optimo del sol para fines energéticos- y que sea propia para zonas tropicales, aun está por ser desarrollada, pendiente de mas estudio y ponderación para plantear una solución por parte de los profesionales del sector y de la mano de la iniciativa público/privada.

¿Pero está preparada nuestra sociedad regional para esto? O más bien valdría preguntar ¿piensa en esto nuestra sociedad  y prepara a la generación que operará los cambios para acometer los mismos? Más bien poco.

Insistir tanto

Nuestro papel como multiplicadores de un pensamiento, no es otro que divulgar ideas que son sólo la punta del iceberg. Cada sábado lanzamos el desafío motivacional e invitamos a compartir un sueño…a construir un sueño.

Nos comentaba un compañero de labores docentes – con bastante más experiencia que nosotros- que en sus años de repetir la misma historia de la eficiencia energética en la arquitectura y la construcción, había vivido la satisfacción de que el mensaje sí que había calado en sus condiscípulos y pupilos. Ciertamente fue una conversación alentadora.

El compromiso asumido a partir de un ejercicio profesional responsable medioambientalmente y un discurso alternativo al quehacer cotidiano y en muchos casos obsoleto, se generaliza dentro de nuestro ámbito. La opción de hacer arquitectura más que eficiente energéticamente, net zero energy e incluso energy plus ya no es el futuro, es el presente…un presente impuesto por unas circunstancias en muchos casos se les conoce con un solo concepto: cambio climático.

Efectos colaterales favorables.

Si además le sumamos al tema que estos planteamientos son un aporte importante al gran problema que significa el deficiente sistema energético en los países emergentes – como la República Dominicana-  resultaría contraproducente seguir adelante en nuestra forma de hacer arquitectura sin ese posible Energy Plus.

La creación de una cultura de aprovechamiento energético asociado a la arquitectura (con el uso de tecnologías de generación de renovables) tiene unos efectos colaterales beneficiosos en términos prácticos al 100%.

Al implementar, dentro del marco de la sociedad actual, una arquitectura comprometida con la eficiencia, a través del aprovechamiento de energía solar, por seguir con el mismo ejemplo, , se podría crear todo un sistema combinado de crecimiento y desarrollo socio-económico para los pueblos en vías de desarrollo ubicados en las regiones de los trópicos, como es el caso dominicano.

Esto sería, reafirmar a la arquitectura como un agente de cambio social, reasumiendo la cultura constructiva vernácula como válida y reinterpretándola al tenor de los nuevos códigos de eficiencia energética que se nos imponen por necesidad.

Avanzar Hacia una Arquitectura eficiente, no solo implica el deseo de hacerlo, sino que además debe contar con la voluntad social de la colectividad….y más aun, con la voluntad política de los gobiernos.

De esto se desprende la necesidad de crear un marco regulador –por parte de las autoridades gubernamentales- que garantice que estas voluntades se aúnen y sean bien definidas y encaminadas, tomando en cuenta los aspectos técnicos, sociológicos y económicos necesarios para llevar a cabo los planes de implementación de las renovables al oficio de la construcción en general.

Ya lo hemos dicho una vez más…y nos hemos quedado a gusto….

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