Arquitectura y energía

Un entorno confortable

Por Juan C. Sánchez González

Para crear un entorno confortable, tenemos que tomar en cuenta aspectos tales como el confort térmico – del que hemos hablado antes de manera sucinta-  el confort lumínico o visual y el confort acústico. El otro factor a considerar es la calidad del aire del ambiente.

Confort térmico

La temperatura de confort de un ambiente habitable (interior en nuestro caso)  debería rondar los 24 o 25ºC aproximadamente, con un nivel de humedad relativa próximo al 50 o 60 %.

Existen mecanismos de control solar que van desde toldos, venecianas (cortinas o persianas) y contraventanas, hasta vidrios bajo emisivos, deflectores o fotocrómicos, y que nos proporcionan esa protección deseada la cual ayudaría a mantener una temperatura confortable para los usuarios de un espacio determinado.

Por otro lado, es importante poder mantener ese nivel óptimo de humedad relativa al que hacemos referencia y es en esta parte donde una adecuada ventilación, que no sobrepase valores próximos a 0,25 m/s., nos ayudaría a conseguir un nivel de confort aceptable sin que la circulación del aire sea un elemento desagradable.

Confort lumínico o visual

Niveles deficientes de iluminación, restan calidad de vida al ambiente. Se han establecido y definido los niveles de iluminación recomendados para cada actividad o tipo de espacio. No es lo mismo iluminar una iglesia que un aula de estudios, incluso – entrando en aspectos más íntimos de la psique humana- no es lo mismo iluminar una iglesia católica al uso, que una iglesia protestante. Para hablar de calidad y confort lumínico debemos mencionar factores como la dirección, la variación en su intensidad y el color, además señalar muchas veces es más importante la distribución de la luz que la cantidad de la que dispongamos.

Una mala iluminación pude producir desde dolores de cabeza y cansancio de la vista, hasta cambios de humor y/o de estado de ánimo. Siempre que tocamos el tema de la iluminación favorecemos el uso de la luz natural sobre la artificial o una combinación equilibrada de ambas, pero siempre que por necesidad optemos por la luz artificial es recomendable que sea lo más parecida a la luz natural que la naturaleza del espacio y la actividad desarrollada en él permita.

Confort acústico

La calidad acústica ambiental es una de esas variables que pueden proporcionar las mejores sensaciones de confort o las más displacenteras.

Los ruidos que nos rodean en nuestras ciudades contemporáneas pueden ser matizados e incluso eliminados de nuestros ambientes interiores con barreras acústicas diseñadas para tal fin, como es el caso de los aislamientos de lana de roca o corcho (que también son excelentes aislantes térmicos). El conflicto mayor llega por el ruido que penetra desde el exterior al interior de nuestros espacios a través de las ventanas. Una ventana cerrada y que haya sido diseñada (con doble acristalamiento y estanqueidad en el cierre) para mitigar el ruido es la mejor solución para bloquear la entrada del ruido exterior. Pero… ¿y si queremos abrir la ventana por aquello de ventilar el espacio y equilibrar la humedad relativa y la temperatura?  Las barreras vegetales (árboles y arbustos) podrían ayudar a amortiguar el ruido de alguna manera, pero nunca tanto como la haría un nivel superior de educación ciudadana que garantizara la convivencia vecinal armónica.

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