La selva política que hemos vivido en los últimos años se sigue tupiendo en el fragor de la actual campaña presidencial. Esto a medida en que el desarrollo de los recursos tecnológicos  aplicados a los medios de comunicación, principalmente las redes sociales del medio virtual de la Internet, se ponen al alcance de los mas desaprensivos usuarios que favorecen la promoción y proyección  incontrolada de la imagen negativa de uno y otro de los candidatos.

El liderato político dominicano ha carecido tradicionalmente de la voluntad necesaria para poner freno a tan desbordado comportamiento, colocándose de espaldas a la necesaria concertación que permita la aprobación de la tan cacareada ley de Partidos Políticos la cual potencialmente pondría freno al desaforado comportamiento de algunos actores en esta jungla política actual.

En este sentido el presidente de la Junta Central Electoral se ha manifestado señalando que esa institución a elaborado un anteproyecto de ley de Partidos Políticos que regularía el funcionamiento interno de esas organizaciones, dejando de lado el proyecto  que cursa en el Congreso desde el año 1988, regulatorio de las campañas, encuestas, medios de comunicación y otros temas que son propios de la Ley Electoral.

A pesar de que esta propuesta del principal ejecutivo del alto organismo regulador de la contienda electoral, en su propia confesión, fue elaborada a mediados del año pasado como una vía alterna a la imposibilidad de armonizar los ampliamente disimiles intereses de la fauna política partidaria, obviando los aspectos contenidos en ese antiguo proyecto de ley, lo cierto es que esta propuesta tampoco ha recibido el beneplácito de los dirigentes políticos que deciden su suerte en el Congreso Nacional.

Con ese “amagar y no dar” en que nos hemos desenvuelto durante varias décadas, los leones y fieras desaforadas siguen dándose banquete difundiendo toda suerte de rumores, opiniones insustanciales, “hackeos” y otros métodos de difamación, con tendencia a convertirse en los modernos “muertos de campaña” de épocas pasadas.

La intensidad del espesor  del bosque en que se ha convertido la contienda política con los episodios vividos en las últimas semanas, debería despertar la consciencia de todos sus actores, activos y pasivos, acerca del peligro que representa la continuación y el escalamiento  de esta práctica, la cual presagia como indica el comportamiento en el entorno selvático, la supremacía del más fuerte contra el más débil de sus habitantes.

O como ha dicho el Mahatma Ghandi, si el asunto es “ojo por ojo” terminaremos todos ciegos, sin la posibilidad de admirar la belleza del follaje social y natural que nos brinda este hermoso país.