La columna de Miguel Guerrero

El trigo y la cizaña

Por Miguel Guerrero

Tras la aleccionadora experiencia  de los últimos meses de campaña electoral, la situación a lo interno de un partido podría parecerse a la enseñanza de la parábola bíblica de “El trigo y la cizaña” (Mateo 13: 24-52), en la que un hombre sembró buena semilla en su campo y mientras dormía vino su enemigo y puso cizaña entre el trigo y se fue.

Con el tiempo, brotó y creció la  buena hierba y con su fruto también surgió el producto de la cizaña entre las hileras del trigo.

“Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste la buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?”  A lo cual el buen hombre respondió que “un enemigo” lo había hecho. Los siervos le dijeron si quería que se arrancara la mala semilla, para limpiar el trigal. “No”, les respondió,” no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo”.

Tenían así los siervos del sembrador dejar que ambos, trigo y cizaña, crecieran juntos hasta la siega. Y una vez llegada esta les dijo a los segadores que recogieran la cizaña, la ataran en manojos para quemarla, recogiendo el trigo para llevarlo al granero.

Ahora que el periodo de la siembra ha concluido y llegado  tal vez con las últimas lluvias el tiempo de la siega, al igual que en la parábola del evangelio de Mateo al sembrador le crea llegado el momento justo de arrancar la cizaña, al verla crecer  justamente entre y al nivel del  trigo.

¿La atarán y harán con ella manojo para quemarla, tal como se enseña en la parábola?

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