El análisis crítico del cine resulta de una “base de escritura” que supera el simple escrito de cine extendiendo su campo de investigación histórica y analítica sobre los diversos elementos que componen la materia cinematográfica como arte, producto, proceso y recepción de mensajes.
Lo que focaliza el significado fílmico en tanto que percepción, interpretación y comprensión es aquello que se inscribe como cuerpo cuando queremos analizar la institución cinematográfica: el guion, la dirección, la puesta en escena, la edición, la actuación, la producción y todo lo que es la post-producción.
En efecto, el marco de interés y significado en un texto fílmico parte de algunos detalles que encontramos en el contexto de puesta en marcha de una realización cinematográfica, a propósito de cientos de productos creados para justificar valores, tramas, líneas de trabajo y estilísticas que han constituido en la modernidad proyectos cinematográficos y tecnoculturales.
Tal como diría Umberto Eco, “la estructura ausente”, los emisores, receptores, comunicólogos, directores de medios, podrán comprender toda una interpretación que hace el artista o cineasta, para contribuir a lo que es hoy el nuevo rango de creación, donde la experiencia colabora con las partes integrantes de una signografía y una dinamografía que hace posible y realizable el valor y desenvolvimiento de los diferentes marcos de interés del docente.
En el caso nuestro se trata de congruencias fílmicas abordadas desde ciertos niveles audiovisuales que se plantean líneas de trabajo dialógicas, en cuanto a las cardinales de linterpretación cinematográfica de los diferentes tejidos audiovisuales y significantes.
De lo que se trata, entonces, es de promover una crítica que propicie todo lo que es una determinada experiencia cinematográfica. Esto cobra sentido en el orden intelectual, industrial, metodológico, heurístico y transdisciplinario.
El carácter ambiguo de ciertos productos audiovisuales de nuestros días plantea una búsqueda al interior mismo del cine escrito, pero también del cine leído, producido y consolidado fuera y dentro de la pantalla. Este fenómeno involucra, claro está, una experiencia sobre las diversas estéticas del cine latinoamericano y caribeño actuales, pero también en el campo de un “cinecidio” que atenta contra la institución cinematográfica.
El espacio tardomoderno o postmoderno asegura que la búsqueda, en tal sentido, debe producir fuerzas y lugares imaginarios para constituir una interpretación y comprensión de núcleos, grados y niveles de trabajo que, en algunos casos, ocultan y desocultan el significado a propósito de una lectura orientada al orden interno y externo del cine.
El concepto de semiosis crítica se hace observable y legible en la base de movilidad de la lectura y la praxis de un discurso cinematográfico justificado en sus niveles de posicionamiento, método, consumo y verdad, lo que implica en este caso la puesta en valor de una experiencia vinculante y cuyo trazado o discurso orienta las diversas resistencias del autor, el guionista, la actuación, la puesta en escena y otros aspectos que conforman el mapa de los diversos productos de cine actuales.