Introducción

Gracias, especialmente, a importantes libros como “Los Estados Unidos y Trujillo: los días finales: 1960-1961”, de Bernardo Vega y   “Los días finales de la era de Trujillo” y “Enero de 1962: el despertar dominicano”, de Miguel Guerrero, entre otros valiosos textos, artículos de prensa y relatos testimoniales, hemos podido los dominicanos enterarnos- y especialmente las generaciones nacidas después del tiranicidio del 30 de mayo de 1961- de la vertiginosa sucesión de acontecimientos que signaron el dramático final de 31 años de dictadura y aquellos que se sucedieron a partir de entonces, entrelazados, como tupida telaraña, en  una compleja transición que constituye, a no dudarlo, uno de los periodos más dramáticos y turbulentos de nuestro devenir contemporáneo.

Faltan aún, no obstante, importantes investigaciones y revelaciones que develen a plenitud lo ocurrido en aquellos días de angustia, incertidumbre y esperanza, lo cual requerirá del estudioso de la historia y de cualquiera que se interese por la preservación de nuestra memoria, seguir hurgando en nuevas fuentes lo mismo que acercarnos con respeto a testimonios inéditos, como lo han hecho los autores precitados, de quienes, directa o indirectamente, tomaron participación en los hechos, como actores o testigos.

1.- Los dramáticos sucesos del 19 de noviembre de 1961.

Recientemente, se cumplieron 60 años de la salida abrupta de los Trujillo del país, aquel 19 de noviembre de 1961, al día siguiente de perpetrarse, por parte de Ramfis Trujillo y sus secuaces, el horrendo crimen contra seis de los ocho sobrevivientes actores del tiranicidio.

Dos días antes, en acuerdo con Balaguer, Ramfis había renunciado como Jefe de Estado Mayor Conjunto de la Aviación, de la Marina y el Ejército,  abandonado el país y dejando la situación, aparentemente, en manos de sus dos tíos.

El 17 de noviembre, dos días antes del levantamiento, Balaguer  sostuvo conversaciones  con la oposición, especialmente con la fuerza mayoritaria, que lo era Unión Cívica Nacional. En dicha reunión participaron Ángel Severo Cabral, Ramón Cáceres Troncoso, el Ing. Manuel Baquero y Antinoe Fiallo.

En aquella reunión, Severo Cabral le pregunto a Balaguer si no contaba con oficiales de confianza dentro de las Fuerzas Armadas que pudieran improvisar un contragolpe , a lo que este  contestó   que “no conocía ni aun a los oficiales que le cuidaban en Palacio”, prueba manifiesta de su escasa incidencia en el ámbito militar, espacio vedado, que hasta hace apenas horas, controlaba en su totalidad el hijo del tirano..

Lo antes expuesto explica, que el liderazgo militar de la insurrección contra los remanentes trujillistas, la encabezara el General Pedro Rafael Ramón Rodríguez Echavarría, a la sazón, comandante de la base aérea de Santiago.

Destacado papel político jugaron en la misma los prestigiosos juristas, Lic. Rafael F. Bonnelly y el Dr. Ramón Tapia Espinal. El primero, afiliado a los cívicos, presidiría el Consejo de Estado, a partir de enero de 1962 y el segundo, asumiría rol de principalía en el gobierno de facto del triunvirato, tras el golpe de estado a Bosch el 25 de septiembre de 1963.

Pedro Rafael Ramón Rodríguez Echavarría era un militar formado en los moldes del autoritarismo trujillista. No es casualidad que le uniera vínculo sacramental con Ramfis. A pesar de ello, no obstante, se propuso llevar a cabo el golpe militar que forzaría la salida de los remanentes del Trujillato el 19 de noviembre de 1961.

Si no lo había hecho antes, según le relatara al Doctor Ramón Tapia Espinal,” era por temor a que la inercia de la adhesión trujillista, le impidiera concitar los apoyos de que precisaba para llevar adelante sus propósitos”.

Según versión de Bonnelly,  Rodríguez Echavarría llegó a expresar a Tapia que solo en ellos confiaba como civiles para llevar adelante el plan. Entre los militares involucrados, se encontraban, además de su hermano Pedro Santiago Rodríguez  Echavarría (Chaguito), el General Andrés Rodríguez Méndez,  Alfredo Imbert Mc. Greggor, el Coronel Simò, entre otros, en plena connivencia con el agregado militar norteamericano en el país, Coronel Simon.

2.- Principales incidencias del levantamiento.

A las cinco de la mañana del domingo 19 de noviembre de 1961 comenzaron a aterrizar los aviones en la base de Santiago, siendo informados tanto el Coronel Almanzor Dujarric como al Mayor Neit Garrido, E.N, comandante y subcomandante respectivamente de la Fortaleza San Luis.

De igual manera, hicieron preso al entonces jefe de la Policía de Santiago, que se consideraba un adepto de Petán Trujillo.

Una flotilla de guerra de buques norteamericanos permaneció durante todo el día 19 frente a las costas de la capital. De igual manera,  pequeños  aviones de retrospección inspeccionaba nuestro espacio aéreo.

Luego se anunció que el presidente Balaguer había solicitado dicha protección a los Estados Unidos.

La  proclama, anunciando el levantamiento, fue redactada por el Dr.  Tapia Espinal. Uno de los cuatro hermanos de Rodríguez Echavarría transcribió la misma a maquinilla, dejando en su poder el original, afirmando: “¡Esto lo guardo yo como un documento histórico!”.

La misma fue impresa  en la imprenta L-H.Cruz, de Santiago, propiedad de Milton Fernández P., amigo de Tapia, dado que se encontraban cerrados y ocupados militarmente los talleres correspondientes al Periódico “La Información”.

Presuroso, Tapia  localizó a Ramón Lorenzo Perelló, solicitándole se trasladara a la Base Aérea de Santiago con una grabadora, a fines de grabar la alocución de Rodríguez Echavarría.

Tras la lectura de la proclama, se produciría el despegue de los aviones y sus comandantes, conforme los planes convenidos. Hacia Barahona partiría el General Rodríguez Méndez, asistido por el coronel Simó  y la eficaz asistencia  del Coronel Raymundo Polanco Alegría.

El resto de los aviones, al mando del General Rodríguez Echavarría bombardeaban la Fortaleza Ozama, la Base Aérea de San Isidro y el Campamento 27 de febrero.

3.- Balaguer y el levantamiento militar del 19 de noviembre.

En las revelaciones que en torno a su participación y la de Tapia Espinal hiciera Bonnelly, años más tarde, llegó a manifestar que ambos tuvieron decisiva responsabilidad en el avituallamiento de las tropas, contando con la colaboración del pueblo santiagués, y especialmente, del Señor Francisco Valdez, Presidente entonces del Sindicato de Camioneros.

Revelaría, además, que fue él la persona escogida por Rodríguez Echavarría para solicitar el apoyo de Balaguer, respaldo consistente en armas y refuerzos. A tales fines, el 21 de noviembre se trasladó hasta el Palacio Nacional en helicóptero pilotado por Santiago Rodríguez Echavarría (Chaguito), logrando entrevista con Balaguer, quien correspondió favorablemente a la petición que por su conducto le solicitara el líder militar del levantamiento, prueba manifiesta de hasta donde el entonces Presidente de la República era compromisario de la acción emprendida.

Con las incidencias descritas, entre otras no menos relevantes, a decir de Bonnelly, “… se cortó en raíz el eventual surgimiento de una nueva dictadura en esta Isla, llamada, no sin fundadas razones, la de los tristes destinos”.