Todo ser humano está continuamente sujeto a tentaciones; pero, los dirigentes y personalidades más encopetadas tienen constantemente más pruebas que confrontar; los devotos religiosos están aún más susceptibles a los tanteos y lazos del mal para hacerles deslizar y caer.

Para enfrentar y superar las tentaciones, hay que tener conciencia susceptible, capacidad de discernimiento,  fortaleza espiritual, decidida voluntad, integridad moral, confianza plena, y la presencia y poder del Espíritu Santo.  Con toda seguridad, usted ha tenido experiencia de atractivos impulsos para cometer lo indebido, y ha reaccionado rechazando, o tal vez cayendo en lo prohibido.

Son muchas las anécdotas conocidas de pruebas que destacadas personalidades han confrontado en diversas ocasiones. Entre éstos, se pueden mencionar los siguientes casos notables en el Antiguo Testamento: a) la experiencia de José, el hijo de Jacob, en Egipto, con la mujer de Potifar; que “insistía con él todos los días, para que se acostara con ella y estuviera a su lado, pero él no le hizo caso”. (Génesis 39:1ss). b) El  hecho de David, el héroe nacional del pueblo hebreo, es de los más conocidos en el mundo judío-cristiano. David cometió adulterio con Betsabé, y causó la muerte con premeditación y alevosía del esposo de ésta, Urías. (II de Samuel 11:1ss); (Marcos 1:12-13); (Mateo 4:1-11); (Lucas 4:1-13); (Santiago 1:13-14).

En el Nuevo Testamento está la sección de tentaciones más significativas, porque fueron a Jesús Nazareno, después de su bautismo en el río Jordán, y antes de comenzar sus actividades en Galilea, anunciando el reino de Dios. Enfrentó las malignas tentaciones y las venció de manera triunfal, para asegurarse de su calidad de ‘Hijo predilecto de Dios’ con vocación a ser el ‘Mesías’ del pueblo hebreo y el Salvador del mundo.

El caso con el que se quiere llamar la atención aquí, es de las pruebas que tuvo Pablo durante su misión apostólica, la que ejerció en muchas partes del mundo conocido de entonces.  Los datos referentes de incitaciones a tentaciones para debilitar su dinámica evangelística, se toman de: II de Corintios 6:1-10. Pablo enfrentó y triunfó sobre las triquiñuelas del mal, y supo ayudar a los fieles cristianos de las comunidades donde él predicó y organizó. Expresó a los de corintios, lo que era recomendable hacer, diciéndoles: “Ahora es el momento oportuno”; (II Corintios 6:2), de dar demostración de compromiso, lealtad, consagración e integridad en la vida,  y como colaboradores de Cristo.

Pablo hace las amonestaciones a los corintios con un vocabulario positivo; él resalta sus recomendaciones diciendo: “En nada damos mal ejemplo a nadie… se debe dar muestras de que somos siervos de Dios… que tenemos suficiente valor para soportar con mucha paciencia las dificultades cotidianas… que se tiene voluntad para trabajar y conseguir lo necesario para vivir con satisfacción y simple comodidad… que a pesar de las persecuciones, diatribas, conflictos y marcada diferencia, se ejercerá justicia y en todo momento se demostrará tolerancia y bondad”. (II Corintios 6:3-6).

Pablo, el mensajero del evangelio de Jesucristo a los no judíos,  enfatiza que lo que se hace en nombre de Jesucristo y para dar ejemplo en momentos oportunos se hará con humildad.

La presencia del Espíritu de Dios es el refuerzo constante para llenar la mente de paz, dar muestra de bondad y acción de sabiduría; a fin de guiar el proceso en el presente y durante todo el camino hacia el futuro. Esto se hará con sincero amor, ya que el poder de Dios está siempre en uno como arma de rectitud, timón de navegante y escudo de defensa.

Pablo usa un ejemplo apologético especial, de contrastes que afirman el verdadero estado para confrontar, y sobrellevar las pruebas. Señala, que así se puede resistir, avanzar y triunfar sobre las tentaciones.

De manera enfática, Pablo afirma: “Unas veces se nos honra, y otras veces se nos ofende; unas veces se habla bien de nosotros, y otras veces se habla mal. Nos tratan como mentirosos, a pesar de que decimos la verdad. Nos tratan como a desconocidos, a pesar de que somos bien conocidos. Estamos medio muertos, pero seguimos viviendo; nos castigan, pero no nos matan. Parecemos tristes, pero siempre estamos contentos; parecemos pobres, pero hemos enriquecido a muchos; parece que no tenemos nada, pero lo tenemos todo”. (II Corintios 6:8-10).

En otro momento, el misionero Pablo,  escribió: “He aprendido a contenerme con lo que tengo. Sé lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es vivir en la abundancia. He aprendido hacer frente a cualquier situación, lo mismo a estar satisfecho que a tener hambre, a tener de sobra que a no tener nada”. (Filipenses 4: 11-12). El punto culminante de las declaraciones de este singular predicador apostólico, son las siguientes palabras: “A todo puedo hacerle frente, pues Cristo es quien me sostiene”. (Filipenses 4:13).

El estado de fuerza espiritual, la convicción del apóstol Pablo, y su inquebrantable fe, le motivan a expresar que lo hace con franqueza y con el corazón abierto. Por tanto, amigo lector, anímese a pensar, hablar y proceder como él, para demostrar su autentico testimonio, su capacidad para sobrellevar y triunfar sobre las tentaciones, para la gloria de Dios y su bienestar espiritual.