Esto creo, esto pienso

Taciturno pensamiento errante en esta bella tarde

Por Rafael R. Ramírez Ferreira

Porque… “Un carácter insípido es como no tener ninguno”.

“No puede haber felicidad si las cosas en las que creemos son diferentes a las cosas que hacemos”. Freya Stark.-

La lluvia cae, se huele el aroma del agua, mientras discurre y se esconde en la tierra, se refresca la tarde y reina en el ambiente un sentir de paz al contemplar la naturaleza derramar sus lágrimas benditas, como queriendo lavar nuestras penas.

Dichosos somos los que podemos ver y disfrutar al contemplar este despliegue sereno de las bondades simples y maravillosas que nos proporciona la vida, todo de gratis.

Solo al contemplar este espectáculo natural podemos percibir nuestra pequeñez y al mismo tiempo darnos cuenta de nuestras mal disimuladas flaquezas. Solo la naturaleza es grande, como siempre lo ha sido y será. Solo ella es bella y fuerte porque todo lo demás son añadiduras, comenzando por nosotros mismos, que al final somos y seremos lo que siempre hemos sido, polvo, siquiera arena, solo polvo.

Eso es la vida, es dar aquiescencia al adagio de que alegra el día a alguien, comenzando por ti mismo. Vivir con madurez, sin importar la edad. Es ese arte de vivir en paz con lo que es imposible cambiar. Es el “estar consciente de que nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño a otro”. Es el saber a conciencia, como expresó un filósofo chino, de que en la juventud la belleza es un accidente de la naturaleza, mientras que la vejez es una obra de arte.

Es en sí, cambiar las reglas matemáticas y decir como Jean Paul Sastre, de que en el amor, uno y uno, son uno.

Si no fuese por el amor y sus locuras, el romanticismo y esta lluviosa tarde, quizás estuviese hablando sobre las barrabasadas de algunos políticos, pero no vale la pena desperdiciar este mojado atardecer con vergonzosas indelicadas o altaneras y prepotentes poses y comportamientos de los señalados indelicados e intocables políticos, blindados de impunidad y carentes de vergüenza.

Sí, señor, porque en innúmeras ocasiones en esta vida, nos encontramos con deseos o aspiraciones que no podemos colmar, pero,  a la vez, tampoco sabemos renunciar, como ese algo, ese accionar de dejar de sentir la impotencia ante determinados políticos corruptos y corruptores y que gozan con descaro inaudito de una impunidad que simplemente  asquea y que se ha convertido en ese algo al cual podemos inculpar en todo lugar y momento como fuente de nuestros pesares y frustraciones.

Por eso y como ocurre esta tarde, no quiero hablar de esa peste y decir que en ocasiones, para dar un gran salto es necesario caminar un paso atrás. Por lo cual hoy, salto el tema y prefiero como un masoquista del amor y el buen querer, saborear el amargo de lo dulce, que embriaga y nos hace brotar del hondón del alma, el más sentido de los suspiros.

Hoy quiero estar con la vida ex-aequo, es decir, en situación de igualdad o empate. Ahora, en este momento no deseo lucha con la vida, más bien llevarnos en paz y decirle; “no digas nada más, ya no, no/ porque hoy doy rienda suelta a la locura/ y si me cura la cabeza,/venga ponme otra cerveza/ y una doble ración de certeza/ de si tengo o no tengo razón.

Y, como dicen los osados que la vida sin temor es el paraíso de los necios, prefiero en verdad creerme lo que dice una postal que me envió mi querida Elizabeth, de que con el tiempo no envejezco sino, que me convierto en un clásico.

Sí, señor, así es la vida, porque “es que tú siempre te quedas en el río, / mientras a mí me lleva la corriente,/ yo soy el que se queda con la capa y tú los poderes. A mí me pilla siempre la tormenta,/ mientras que tú robas la luz a un rayo. Tú eres la que siempre pide la cuenta,/ y soy yo el que paga”. Bendita sea mil veces la vida, la misma que nos condena y la misma que nos salva. ¡Sí, señor!

E-mail:rafaelpiloto1@hotmail.com

Twitter:@rafaelpiloto01

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