Apertura

Sociedad en crisis y muerte del sujeto ético

Por Julio Cuevas

No hay que ser un genio de la sociología, ni ser un "gurú" budista o un ser un gran creyente olivorista (seguidor de Olivorio Mateo), para afirmar que hoy la sociedad dominicana está "enferma, grave", como dijera sobre Dios, el poeta peruano César Vallejo.

Estamos en el trágico umbral de una sociedad conscientemente pervertida, pisoteada, humillada y ultrajada. Estamos ante el momento de la "historia maldita", donde "las palabra "Dios", "salvador" "redentor", "santo", se las empleará como insultos, como divisas para los criminales",(citando "El Anticristo", de Friedrich Nietzsche (15/10/1844-25/8/1900). Pág.121. Editorial ALBA, Madrid, 2001. Quinta reimpresión).

Es el resultado de una sociedad conducida a priori al caos: Ese es el resultado de un Estado paternalista, patrimonial e inducido al imperio insaciable de una clase política integrada por "la canalla", donde ser "buen ciudadano" es una maldición, es la desgracia incubadora de las doce plagas del desierto.

Estamos ante el fétido funeral del sentido más simple de la democracia. El Yo ciudadano es una crápula infecunda que vive arrastrado sobre sus miedos.

Estamos ante la miserable sociedad de los "divinos corruptos y corruptores". No mires, no veas nada. Callas. Y entonces...serás condecorado con la benemérita medalla del "buen servidor público". De seguro que no te van a allanar tu espacio, con y sin orden judicial.

Aquí, en este sagrado infierno de los dueños de los códigos y los decretos, a cada segundo se inaugura el funeral del "sujeto ético". Es el instante del lamento de los traicionados. Duarte; Luperón; Bosch; Manolo; el Coronel Fernández Domínguez y Caamaño, deben estar explotando de ira y coraje bajo sus tumbas...pero, por suerte, todavía nos queda la palabra...convertida en símbolo de fuego y lluvia...y aún hay una esperanza con una Biblia en el medio, trastocada en lienzo y espada sobre el ideal de nuestra bandera.

Todos sabían del diagnóstico del paciente y cuando lo levantaron de su camilla, le suspendieron sus garantías ciudadanas, le mutilaron sus derechos a elegir y a ser elegido.

Y entonces...hubo que esperar esa agonía...para creer y no volver a burlarse de las prédicas del León. Y como dice el pueblo, "todo en la vida conviene". El tiempo de Dios es justo y preciso: Ahora es cuando la multitud ha podido ver, sentir y constatar "las garras del León", su certeza, su verdad...su visión de águila creciendo en medio de la tormenta.

Primero fue la defensa de los principios institucionales...y ganó la batalla. Y después...después vino y se levantó como "David contra Goliat"...y por encima de maliciosas maniobras...también ganó la batalla. Su palabra, cual Moisés en el desierto, es la que ha dado claridad y sentido a este pueblo, en estos momentos de tinieblas.

Y desde ese momento de la decisión, comenzó a brotar "la Gran Primavera Árabe", la rebelión de los ultrajados... El canto rebelde de una juventud que sueña con libertad ciudadana y que aspira a vivir en democracia.

Desde entonces, aquella gente inquilina que habita en los dormitorios del palacio del pueblo, no ha vuelto a dormir...caminan encima de la sospecha...y saben que están montados en un indescriptible caballo de Troya que, cuando realmente llegue el esperado instante del rugir felino, serán devorados por su alta traición a ésta patria.

La esperanza no está lejos...la esperanza vuela cerca y tiene ya bien asegurada su madriguera. Y eso es justamente necesario, porque ameritamos de un real Estado de derechos y de respeto a lo institucional , para que esta sociedad, que hoy está en crisis, no siga desgarrando sus pendones, ante la muerte del sujeto ético

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