Arquitectura y energía

Sobre virus y distancias ergonómicas de este lado del mundo *

Por Juan C. Sánchez González

Con el permiso de los distinguidos lectores y de los amables directores del medio, esta semana, y una vez más, haremos una breve pausa de la serie que iniciamos la semana pasada sobre las Torres Colón.

Todos los que estudiamos arquitectura hasta finales de los 90 y principios de los 2000, conocimos muy bien y utilizamos profusamente el libro conocido como “El Neufert”.

El título completo de este tratado muy útil para los arquitectos es: Arte De Proyectar En Arquitectura y versa sobre todo cuanto le puede ser interesante a un estudiante de arquitectura, para conocer, entre muchas otras cosas, los varios temas de la ergonomía humana. Amén de las múltiples normas que sirven para dimensionar espacios en arquitectura, y que se aplican según sea la región del mundo e incluso, como en el caso de España, según sea el ayuntamiento de turno, El Neufert, sigue siendo un referente útil por su universalidad de criterios, aplicables a múltiples escenarios normativos. Como nota al margen, se dice que Ernst Neufert, autor original del referido libro, colaboró con Walter Gropius en muchos de estos aspectos de la ergonomía en el espacio arquitectónico.

Vale recordar que la ergonomía trata sobre el espacio operativo del ser humano en su entorno, incluyendo no solo el espacio, también se consideran los utensilios, herramientas y actividades que realiza el individuo, y la relación de todas estas con su cuerpo y las dimensiones/proporciones, relaciones y movimientos del mismo. 

Esta larga introducción viene a colación por la nueva y muy necesaria orientación que nos transmiten los servicios de salud tanto de Italia como de España, a propósito del Coronavirus y su afección el Covid 19.

Estas recomendaciones/orientaciones nos hablan de guardar una distancia mínima de 1,5 metros de nuestro interlocutor para evitar el posible contagio por la saliva que despedimos de manera natural al hablar. Otros hablan de distancias superiores a 2 metros y de hasta 3 y 4 metros, entre las personas y, desde luego, evitando las aglomeraciones.

Para los que nos encontramos de este lado del mundo, el nivel de alarma ya está decretado, el contagio es exponencial por los contactos que hemos tenido unos con otros los días y semanas anteriores al brote y al 14 de marzo a las 18:00 horas de España, el número de contagios/personas ascendía a 5.867.

Todavía a algunos nos queda ir al supermercado para hacer nuestra compra habitual de la semana y quizás comprar un poco más de lo habitual, en este caso será inevitable el contacto aunque esperamos que las proporciones de Neufert nos ayuden.

De acuerdo al referido libro un carrito de la compra de tamaño normal mide unos 88 cm; si a esto le sumamos que una persona de pie, y de acuerdo a la posición en que se encuentre, puede ocupar entre 37 y 87 centímetros de espacio ya con poca cosa conseguimos los 150 cm de distancia recomendados.

En cualquier caso, el autor, y a la vista del brote desproporcionado de Madrid, ha decidido realizar sus pedidos por internet para evitar cualquier mínimo riesgo y si hay que ir se va, pero con el gel antibacterial a mano y sin tocarse la cara, para luego lavar bien las manos.

Hasta la semana que viene.

*El autor escribe desde Madrid.

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