Hablemos de Dios

Siete heridas sangrantes, siete logos de Jesús en la cruz

Por Elizabeth Espinal

Aun hoy, más de dos mil años después, estamos aun descubriendo, conociendo el intrínseco significado de todo lo que Jesús hizo en la cruz. Tradicionalmente, se nos pinta la idea de que, el pobrecito Hijo de Dios, de tan bueno que era, se dejó crucificar por amor a nosotros. Y por favor no malinterpreten, parte de esto es muy cierto. Más no fue una consecuencia de la cual no pudo librarse, “el pobrecito”! Más bien fue una heroica misión elegida y aceptada, con todas sus consecuencias, por un asombroso propósito.   

Gracias a una prédica que diera Dante Gebel, descubrí o más bien entendí una nueva forma de ver los logros de Jesús en la cruz. El predicador habló de 7 heridas claves por las cuales Dios hecho hombre sangró y lo que significan. Todo el que alguna vez ha oído hablar de Jesucristo, sabe que murió en una cruz, sacrificándose por la humanidad. Suena bonito esto, uno de tantos héroes, se atreven a decir algunos, poniéndolo a la altura de Gandhi, Buda o Martin Luther King. ¡Cuán chicos se quedan en su entendimiento! No por nada la Biblia dice en Oseas 4:6 Mi pueblo perece por falta de conocimiento. Y esto es Dios mismo quien lo dice, aplicable a toda la humanidad, incluyendo a aquellos que profesan ser cristianos.

Allí radica la importancia de asistir a reuniones de estudios Bíblicos, escuchar prédicas de personas seriamente dedicadas al servicio evangelístico, e ir a iglesias donde la Palabra de Dios sea el centro del mensaje. Más ahora, en el acelerado mundo en el que vivimos, donde los días se desvanecen entre las muchas situaciones que confrontan nuestras emociones, necesitamos, requerimos, anhelamos encontrar valor, respuestas y un buen horizonte. 

En esa semana en la que el pueblo judío celebraba la pascua, y sacrificaba corderos, Jesús –el perfecto cordero de Dios- hizo el único acto necesario para que toda la humanidad alcanzara como regalo, la salvación y vida eterna. Este acto completó el descrito en Éxodo, cuando aún esclavos en Egipto, Moisés instruyó al pueblo a sacrificar un cordero, y pintar los postes de las puertas de sus casas con la sangre. Gracias a esto fueron librados primero del ángel de la muerte que se llevó a los primogénitos lo cual convenció a faraón de dejarlos ir.

De modo que el mismo Dios que dictaminó las leyes, las aplicó para sí mimo. Los males que entraron a la creación por el pecado, se eliminan con la autoridad redentora de la Sangre de Jesús. Veamos:

  1. Jesús sangra en el huerto de Getsemaní. Ante la víspera del padecimiento, ora bajo una intensa angustia, pode al Padre que de ser posible lo evita, sin embargo, por medio al Espíritu Santo, es guiado a aceptar la voluntad de Dios y de inmediato dice, “Hágase tu voluntad y no la mía”. Con esta sangre y esta obediencia Jesús nos sana la indisposición al esfuerzo, y a la obediencia. También nos enseña a centrar nuestra vida de manera correcta.
  2. Sangre por las manos perforadas. En el principio Dios puso autoridad en las manos del hombre, tanto sobre todo lo creado como en lo espiritual. Esto se perdió al creerle a satanás y llevar a cabo el acto de desobediencia. Las manos ensangrentadas de Jesús vuelven a poner dicha autoridad en las nuestras.
  3. La sangre en sus pies perforados. Nos da un sentido de pertenencia, nos devuelve el señorío. Edifica nuestro carácter para que podamos reclamar los derechos de autonomía que nos son propios (nuestra tierra, nuestro hogar, trabajo, patria) para que nos adueñemos de todo lugar que pisaren nuestros pies. 
  4. Sangre emanada de sus llagas. Tal y como estaba profetizado en Isaías 53:4-5 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Jesús recibió 39 flagelos, los cuales desgarraron su cuerpo, pues los látigos poseían piezas metálicas en las puntas. Cada latigazo representa las 39 patologías básicas de las cuales se desprenden todas las enfermedades. Por tanto, en el Nombre de Jesús todas las enfermedades pueden ser sanadas. Dios hace milagros hoy!
  5. Sangre que salió cuando le reventó el corazón. El crucificado sufría gran agonía para respirar, por el peso del cuerpo y la posición. Esto termina provocando un desgarre en el órgano del corazón el cual estalla. De ahí que cuando el soldado romano atraviesa el costado de Jesús, sale sangre y agua. Esto simboliza los estados anímicos que nos quebrantan en lo profundo de nuestras emociones y como Dios el Hijo nos propone que vivamos confiados y esperanzados, sabiendo que a través de Él encontramos solución y consuelo.
  6. Heridas internas del alma. Tal fue la brutalidad con que golpearon a Jesús que sus órganos internos fueron molidos. Otra profecía cumplida: Molido fue por nuestros pecados” . Este sangramiento interno toma autoridad para sanar todo lo que enferma nuestro ser interior y personalidad: Autocompasión, pesimismo, fobias, ansiedad, depresiones, excesiva necesidad de control, temores e inseguridades de éxito y males mentales.
  7. Sangre de la frente. La corona de espinas. Cuando Adan desobedece, Dios pronuncia la maldición y le saca del huerto. Desde entonces “ maldita será la tierra por tu causa; 

    con trabajo comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y abrojos te producirá, y comerás de las plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra.” Gen 3:17,18,19 El sudor en la frente de Adán vino a ser símbolo de maldición. La sangre en la frente de Jesús, sobre los espinos elimina la maldición. Esto nos autoriza para reclamar que seamos productivos, que nuestro trabajo y esfuerzos no sean en vano, generen abundancia y veamos frutos que aseguren el futuro de nuestras generaciones. Se traduce a una bendición generacional en toda la familia.

Así que em este tiempo de pascua, o de “Semana Santa” reflexiona en el significado intrínseco de todo lo que Jesús logró con su sacrificio e internalízalo. Con una honesta y sencilla oración, dile que lo entiendes, lo aprecias y lo aplicas para que las bendiciones vengan a tu hogar, a tu familia y a tu persona. Recuerda es un regalo, no puedes pagarle a Jesús por lo que hizo. Obedece, sé humilde al aceptarlo y recibe el gozo de la salvación.

Bendiciones!

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