Según el diccionario, escéptico o escéptica significa: [persona] Que duda o desconfía de la verdad, eficacia o posibilidades de algo, especialmente de las creencias comúnmente admitidas.

Alguien identificado como “Skeptic” (así en inglés) escribió en respuesta a mis dudas sobre si el escándalo de la FIFA haya alcanzado a nuestra Federación de Futbol. Vamos a construir nuestra sospecha, porque no es  que Jack Warner  estuviera en Santo Domingo para la inauguración del Estadio Panamericano en su calidad de Presidente de la CONCACAF. Eso sería baladí. Porque, ahora el escéptico soy yo y vale la pena.

Las razones para dudar vienen del fondo de la noticia: “Chuck Blazer fue una de las principales figuras en el fútbol estadounidense. Llegó incluso a ser el segundo hombre de mando en la Concacaf, la confederación que hace de paraguas del negocio de este deporte en Estados Unidos, Canadá, Centroamérica y el Caribe. Es la misma asociación que presidió Jack Warner. El cargo le permitió disfrutar de una vida repleta de lujos. Pero nunca declaró de lo que cobraba por sus servicios en la FIFA.”

Chuck Blazer es el confeso delator que ha puesto al descubierto la trama en la FIFA bajo presión de la FBI, ya que los sobornos se hicieron utilizando cuentas de bancos norteamericanos en territorio norteamericano. Un pecado capital y que dio inicio para que su jefe, Jack Warner amenazara de no seguir ocultando los pecados de otros y así delatar las “indelicadezas” en la FIFA.

Una reseña de cómo fue esta trama de la FIFA la presenta El País que replico inmediatamente: Una compleja y sistemática trama.

«La trama de sobornos funcionaba sistemáticamente de la siguiente manera. Los organizadores de los torneos ofrecen los derechos de promoción y retransmisión a compañías de marketing deportivo, que a su vez los venden a las cadenas de televisión. Los directivos imputados se comprometieron a dar su apoyo a estas firmas a cambio de sobornos.

Lo que se debe determinar es si Blatter sabía que ese dinero iba a ser utilizado de forma ilegal. La FIFA insiste en que las transferencias realizadas siguieron las reglas que establece la organización y precisa que el secretario general no disponía de la autoridad para hacerlas. Los responsables de la candidatura sudafricana mantienen que ese pago se destinó al fondo de desarrollo del fútbol en el Caribe, por lo que consideran que es legítimo.

Fikile Mbalula, actual ministro de Deportes en Sudáfrica, insiste en que cuando se organizó el Mundial negociaron "con personas, no con mafiosos". "Si después se convirtieron en criminales, no es nuestro problema. No podemos dedicarnos a pasar perros rastreadores a todo el mundo".

Los patrocinadores de la FIFA, como McDonald’s, admiten que estas alegaciones dañan la imagen del deporte y esperan que se abra una nueva era en la entidad.»

Sin haber leído las cuarenta páginas del Informe del FBI y sólo armado del escepticismo de mi conciencia crítica, sospecho que los votos del Presidente de la CONCACAF incluyeron los votos de la treintena de islas-Estados que componen la mayoría de los miembros de la CONCACAF y, por lo tanto, ¿estaba República Dominicana incluida entre ellos?

Como esas “donaciones” iban al desarrollo del deporte en el Caribe, la donación del Estadio Panamericano ¿fue legítima o fue fruto de esa coima?

Por último, si como reporta la FIFA otorgó créditos “graciosamente” para no enmendar resultados que definieron un Mundial, ¿cómo sentirnos por pequeñeces que se pueden tapar para no aparecer en un escándalo mayor?

Para seguir construyendo el escepticismo del caso, recomiendo ver las noticias de El País, sobre el escándalo de la FIFA, en los siguientes enlaces:

http://deportes.elpais.com/deportes/2015/06/03/actualidad/1433363984_466248.html  y http://deportes.elpais.com/deportes/2015/06/04/actualidad/1433438326_438276.html