Trazos del pensar

Semiótica y pedagogía: exploraciones y procesos

Por Odalís G. Pérez

La teoría y el estudio de los signos con aplicación a la pedagogía conforman universos de representación y construcción de conocimientos aptos para la constitución de esferas lingüísticas, comunicativas y discursivas. La relación entre semiótica y pedagogía descansa no solamente en la construcción de mensajes y enunciados en un contexto de formación de códigos visuales y verbales, sino en la necesidad de relación entre competencia y realización en el orden educativo.

Enunciadores y enunciatarios se relacionan desde el punto de vista pedagógico en un contexto de intercomunicación e interacción formal y significante. Los agentes o actores del proceso psicopedagógico y sociopedagógico construyen las acciones, mensajes y protocolos críticos en base a signos, imágenes y contenidos; cuerpos dependientes de narrativas filosóficas, éticas educativas y vertientes cognoscitivas que influyen mediante los marcos específicos de significación y realización pedagógica.

En tanto que estudio e investigación de la competencia significativa, la semiótica hace posible las aperturas de la interpretación, la significación y la comunicación para poner en práctica usos y finalidades en la perspectiva de los productos del conocimiento. Los actores del encuadre educativo se responsabilizan de los cuadros prácticos  en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

El estudio de las capacidades sígnicas o significantes puesto en marcha por la semiótica del discurso educativo, conduce a un análisis de la producción misma de conocimientos, mediante imágenes y textos direccionales. Lo que implica la necesidad de una pragmática orientada al conocimiento de un orden comunicativo y performativo en el proceso pedagógico-productivo.

Actualmente se conocen los acuerdos entre la semiótica o teoría general de la significación, la producción sígnica y las neurociencias en la programación educativa como base de la determinación del proceso educativo. Acciones, actitudes, comportamientos, proyecciones y lenguajes conforman los espacios significantes de una semiótica pedagógica entendida como reflexión y práctica significativa. Los marcos de aprendizaje y significación implican muestras significativas.

En el contexto de esta tipología de sujetos semióticos, encontramos la significación normativa y cultural, pero, además, la perspectiva creadora de imágenes mediante códigos, fuerzas significantes y signos que articulan el proceso de significación y cognición. Es a partir del uso de diferentes categorías de lenguajes como se perfila el movimiento mismo del aprendizaje significativo y los diversos esquemas de universo y representación.

La variedad de sujetos implicados en el proceso educativo produce un reconocimiento particularizado de ejes o cuadros de mundos motivados por las necesidades de conocimiento y razón que hacen posible la relación significante entre los agentes dinámicos de la educación.

Es por eso que la semiótica integra en este sentido una tradición que va desde la producción significante al reconocimiento crítico del proceso psicopedagógico y sociopedagógico.

Tanto la semiótica científica como la semiótica educativa se convierten en exploraciones que facilitan el aprendizaje y la enseñanza en contextos significativos donde el signo-mensaje  y el signo-imagen se reconocen como funciones, claves interpretativas unidas, integradas a fórmulas situacionales que justifican el proceso de cognición y aprendizaje significativo.

Los diferentes actos semióticos se individualizan en la semiosis misma del proceso pedagógico. Así, sintaxis, semántica y pragmática se convierten en sintaxis educativa (Se), semántica educativa (Sed) y pragmática educativa (Ped). Estos órdenes y niveles de comprensión del proceso educativo funcionan como especies-funciones de la crítica del signo en el marco de una cada vez más acentuada diferencia significativa.

Para la semiótica pedagógica, el texto, el informe científico y la crítica constituyen el positivo marco de aprendizaje significativo, por cuanto los elementos codificables unifican la materialidad significante, los protocolos de conocimiento y los marcos de significación en contexto de productividad educativa. Los aspectos que se reconocen en los cuadros específicos de asimilación, comunicación y lenguaje aseguran las etapas específicas del conocimiento teórico-práctico, donde el signo-objeto y el signo-función conforman la estabilidad del código.

Así, las imágenes mentales y aquellas que surgen del proceso semiótico-pedagógico se pronuncian a partir de registros que por sus cualidades proprioceptivas y percepto-lingüísticas se pueden denominar registros significantes. Todo un vocabulario de imágenes, disciplinas y fórmulas se reconocen en la dinámica del actor, el contacto y el escenario, estimados en sus condiciones pragmáticas.

El acto comunicativo se produce en este movimiento de cognición (sujeto-contacto-conocimiento-significación), como un acto participante donde la categorialidad y la performatividad del sujeto articulan el esquema-proceso mismo en un recorrido propio de la semiótica:

 

 

La búsqueda de este proceso marca las etapas útiles y los pronunciamientos o realizaciones de los actores de la comunicación en los escenarios educativos. Es en dichos escenarios como se puede llevar a cabo la construcción de un proceso significante activado por los actores epistémicos y empíricos de dicho proceso. En este sentido, la semiótica pedagógica puede constituirse en exploración-reflexión de instancias educativas y tanto las descripciones, como planteamientos, experiencias y estudios pueden llevar a cabo explicaciones que serían útiles a los actores del proceso educativo.

Se concibe una enseñanza-aprendizaje donde tanto los signos, las imágenes y los intérpretes o, lectores, componen lo que se ha llamado la esencia misma del proceso educativo. Los registros, funciones y extensiones de este proceso se reconocen en los mundos del sujeto agentivo y en sus posibilidades constructivas y manipulatorias. El campo de maniobra a partir de un proceso formativo, implica el intercontacto sígnico, el funciontaomiento de las representaciones de las modalidades greimasianas aplicadas al discurso didáctico (1981-1990).

Como reflexión significativa del proceso educativo y del campo constructivo y significante, la semiótica pedagógica estudia, analiza y reconoce los actos epistémicos, lingüísticos, educativos e interpretativos que conducen a la articulación de un proceso de conocimiento enseñanza-aprendizaje en la perspectiva de la formatividad significativa.

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