Las investigaciones en torno a la música, el sonido o cualquier tipo de fenómeno ocurrente en la audición y en la voz implican una visión desde todo punto de vista interdisicplinaria y transdisciplinaria. Las búsquedas llevadas a cabo por antropólogos culturales, folkloristas o folklorólogos en el contexto de comunidades del Atlántico y del Pacífico, han dado como resultado el establecimiento de algunas normas para conocer la música y las oralidades al interior mismo de las culturas marginales y lingüísticamente codificadas.

El estudio de la música entendida como sistema de signos, induce a entender los diferentes modos de referenciación del sonido y de lo musical, pero también de aquellos sistemas de interpretantes que implican la escenificación de la música, lo musical y el movimiento de estructuras sonoras funcionales.

Se trata de considerar y tratar la música en el marco de un nivel analógico, combinatorio, instruccional, inclusivo, participativo, narrativo, digital y modal. El corpus musical en este sentido es también interactivo y proporciona los valores pragmáticos propios de la relación entre comunicadores y receptores en contexto.

El grado en que se expresa lo musical a partir de un texto o partícula, conduce a entender,  de hecho, que la música se reconoce como un campo oral, semioacústico y sensorial, a la vez que una práctica psico-acústica en cuyo campo de trabajo las estructuras rítmicas constituyen su coherencia real y formal, esto es, una unidad sonora abstracta marcada por símbolos y que en su interpretación realiza el sentido de la escucha, lo escuchado y el tiempo como sentido de articulación composicional, armónica y melódica.

En el orden propuesto por Stravinsky,  Xenakis y otros la música y lo musical constituyen también en campo estético y matemático que según Pierre Boulez organizan el campo sensible tanto en superficie como en profundidad.

Ambas estructuras generativas y generadoras construyen el sentido y suponen un imaginario acústico a partir de una inscripción y una escritura en cuerpos musicales de la modernidad (como en el barroco, romanticismo, el futurismo, dodecafonismo, analismo y sintetismo).

Estas vertientes modernas cifradas y codificadas en el tonalismo y el atonalismo construyen paulatinamente tanto el universo vocal como el sonoro de la post-vanguardia en determinados conciertos contemporáneos basados en música aleatoria, sincrética, digital o experimentales permiten acceder y entender un tipo medial de significación estructurada en las siguientes organizaciones del sentido musical:

  1. Precodificación musical y sonora basada en una materia musical seleccionada por el compositor, director o instrumentista.
  2. Codificación sintáctica de los signos musicales llevada a cabo por el compositor en un orden relacional de los signos.
  3. Codificación semántica equivalente a la organización misma del significado, la significación o el sentido musical.
  4. Codificación pragmática de la música y el sonido basada en la relación entre el intérprete y los usuarios o consumidores de signos o imágenes musicales en un determinado contexto de comunicación.

Los anteriores procesos de codificación de la música, el sonido o las estructuras rítmico-sonoras motivan una investigación y a la vez un conocimiento de las diferentes universos musicales, propiciadores a su vez de efectos sensoriales que pueden dar lugar a un reconocimiento educativo y musical de representaciones y órdenes del sentido musical.

En este caso, tanto la musicología, la semiótica la informática musical han buscado fórmulas y tratamientos analíticos y textuales en la etno-musicología, explorando a su vez las diversas vertientes históricas, diacrónicas, significantes, significativas y culturales de las emisiones,  interpretaciones o sentidos musicales registrados en la sociocultura.

Las diversas modalidades expresivas y técnicas de una hermenéutica musical pueden dar cuenta del sentido interno o externo de la música-sonido que conlleva también a un acercamiento de lo que podría ser cualquier texto sonoro-musical en condiciones de escucha ,contexto y producción percepto-sensorial de todo acto temporal, textual y cualificado, desde lo que se podría entender y escuchar hoy como músicas formales e informales reconocidas en el marco de las mediaciones antropológicas y culturales.

Una revisión de la historia misma de la música a partir de vertientes etno-musicalógicas, podría contribuir a un estudio multisensorial, estético-perceptivo, instruccional y transdisciplinario del fenómeno sonoro-musical investigado a través de sus representaciones de sentido y formas musicales.

Así, tendríamos que plantearnos en un contexto de música direccional una semiótica del rap, del reguetón, de la salsa, del hip-hop, del son, del merengue y otros géneros bailables que se sitúan en el contexto en una nueva sensibilidad del arte musical en la República Dominicana en el resto del Caribe y Latinoamérica.