En los últimos años la gran mayoría de las selecciones deportivas de República Dominicana se han venido sustentando en atletas formados fuera del país. Incluso, han sido nacionalizados atletas de otras nacionalidades.
La mayoría de las disciplinas deportivas por equipos tienen en sus filas jugadores que no han sido formados en la República Dominicana, pero que son hijos dominicanos: o que nacieron en nuestro país y emigraron siendo niños a otras naciones, o que nacieron fuera del país con padre o madre, o ambos, dominicanos.
El voleibol es uno de los pocos deportes de equipos que ha formados a todos sus atletas en ambas ramas, y han llegado a ocupar sitiales de importancia en el mundo de esa disciplina, principalmente las integrantes del seleccionado femenino.
Nuestra gran estrella deportiva de los últimos diez años tampoco se formó en las canchas de la República Dominicana. Félix Sánchez, nacido en Nueva York de padres dominicanos, intentó formar parte de la selección e atletismo de Estados Unidos, lo rechazaron, y vino al país donde fue aceptado con resquemores. Félix Sánchez se convirtió en el primer dominicano que ganara una medalla de oro olímpica en los Juegos de Atenas 2004.
Se afirma que el deporte dominicano avanza, pero lo que se ven son algunos logros ayudados por la diáspora. Nuestro país no cuenta con una política deportiva, ni de Estado, ni privada. Solo se basa en improvisaciones y en acciones puntuales.
No criticamos que sean repatriados esos atletas, aunque no estamos del todo de acuerdo con ello. Lo que sí no concebimos es que también sean traídos jugadores de las categorías menores.
Esto no es más una muestra del pobre trabajo, por no decir ninguno, que se hace.
La Federación Dominicana de Fútbol llevó en estos días a Haití un equipo juvenil Sub-17 (menores de 17 años) en el cual se encuentran varios jugadores que han crecido futbolísticamente en otros países. A pesar de ello, quedaron eliminados. Porque es con trabajo constante y programado que se logran resultados. No es improvisando equipos de selecciones para torneos específicos.
Lo hemos dicho en varias ocasiones, y lo repetimos, el trabajo de la base del fútbol dominicano ha desaparecido.
Y por ello, el fútbol ha optado por enrolarse en el festival de repatriaciones de atletas de la diáspora dominicana. Nuestras federaciones no trabajan y buscan lograr resultados con atletas formados en otras latitudes, lo que llevará a su más mínima expresión el deporte de República Dominicana, como ya se encuentra el fútbol criollo.
Un gran ejemplo de lo que afirmamos es la selección de baloncesto que fue muy seguida en las últimas semanas, tanto en el Centrobasket (donde ganaron) y en la repesca de los Juegos Olímpicos (donde quedaron fuera). En esta selección la mayoría de los principales jugadores no fueron formados por la Federación Dominicana de Baloncesto, como Al Horford y Francisco García, y además hay otro nacionalizado sin ascendencia dominicana.
Así vemos también unos chinos en el equipo nacional de tenis de mesa, y que los integrantes del conjunto dominicano que participa en el clásico de béisbol son formados por los equipos de Grandes Ligas. También el fútbol ha apelado a jugadores formados en el extranjero.
En las últimas eliminatorias para el Mundial de Brasil 2014 fueron “traídos” al país jugadores que militan en equipos de Suiza, Italia y Estados Unidos.
Así vimos en el equipo dominicano el año pasado a César Ledesma Turbí que juega en Suiza, Vinicio Espinal que milita en el calcio italiano, Kevin Almosny (no jugó) que está probando suerte con las juveniles de los Tigre de Argentina, a Francisco Eduardo Ubiera Torres que juega en Estados Unidos
Ha sido convocado en categorías menores, y en estos días podría estar con la selección sub-20 Carlos Martínez Rivas que juega en el Juvenil A del FC Barcelona de España.
Nuestras federaciones buscar resultados con atletas en los que no han invertido, descuidando su trabajo en las categorías menores.
Hace unas semanas el presidente del COD, Luis Mejía Oviedo, el mismo Luisín, aseguró que el deporte dominicano avanza. Y nosotros preguntamos, ¿dónde está el avance?
Con todo y que en la última década es probable que el deporte dominicano haya recibido más dinero que en todos los años anteriores de vida republicana.
Sigamos disfrutando de los atletas dela diáspora, y pronto no tendremos atletas dominicanos.