A aquellos que somos, por nuestras edades teatrales y por méritos que quizás no tengamos, “maestros de la escena”, siempre nos preocupa el relevo generacional dentro del teatro. En este momento uno puede decir con satisfacción y orgullo que el relevo está ahí… casi todos los días en escena o actuando frente al lente de una cámara.

Actores y actrices de estas últimas generaciones, con calidades, hay por montones. En esta entrega me voy a referir a seis actrices que he visto actuar recientemente. Hay más, si dudas, de igual calidad; pero por un descuido personal no la hemos visto suficientemente en escena como para aventurarnos a emitir sobre ellas juicios de valores.

Yorlla Lina Castillo:

Actriz de formación. Es una de las actrices jóvenes dominicanas que más he dirigido. Ella es figura obligada de la escena dominicana actual. Su presencia escénica es absoluta. Su entrega en los escenario es total. Verdadera estrella de nuestro firmamento escénico. Es hermosa, gran tamaño, fenomenal cuerpo actoral que maneja con verdadero acierto. Muy buena voz. Camaleónica. Personalidad artística envidiable. Actriz a tiempo completo.  Exigente consigo mismo como nuestras verdaderas divas teatrales. Yorlla lo tiene todo para permanecer en el teatro dominicano para siempre.

¡Que no se muera nunca!

Nilleny Dipton:

Actriz de formación. He tenido la suerte de dirigirla en varias piezas. Nadie caracteriza como ella. De disciplina férrea. Buena voz. Muy buen manejo del cuerpo. Hermosa. personalidad de estrella. Con mucho liderazgo. Es una de las actrices de esta generación con mayor cultura. Escribe y produce. Canta. Para Nilleny cada personaje es un desafío personal, un reto. De sus retos la he visto salir siempre airosa. Gran facilidad para desdoblarse entre un personaje y otro. Descomunal fuerza escénica.  Es una joven mujer muy dulce.  Es una de las profesionales que más respeta su trabajo.

¡Que no se muera nunca!

Ruth Alfonsina:

Es, sin dudas, una de nuestras actrices de mejor formación. Muy buena cultura. Admirable ética profesional. Sus soluciones corporales en escena la hacen la mejor en ese sentido. He escuchado a actores y actrices expresiones como esta sobre Ruth:  “tiene un cuerpo teatral hecho a mano.” (El cuerpo del actor debe combinar fuerza, belleza y agilidad que permitan salir de él las emociones verdaderas del personaje). Ella posee sensibilidades teatrales exquisitas. Buena voz. Aunque es muy joven ya es una destacada maestra teatral. Su sentido de la estética es de aplausos. Con ella se da un raro fenómeno: ser de las pocas actrices negras con las que contamos en un país en el que los negros y mulatos somos mayoría.

¡Que no se muera nunca!

Judith Rodríguez:

¡Un pequeño monstruo! Actriz de formación. Su personalidad es una garantía de eterno triunfo. Sabe muy bien usar la voz. Como parte de esta generación usa el cuerpo actoral con maestría. Su expresividad teatral es formidable. Canta. Es deshinibida escénicamente hablando. No hay personajes que esta actriz no pueda interpretar en un escenario. Cuando está sobre las tablas parecería que hacerlo es fácil; pero sabemos de todas dificultades que hay que pasar para obtener la calidad que ella logra. Es de las actrices que procuran siempre el reto para tener la satisfacción de dominarlo. Produce. Nunca la he visto caracterizando un personaje que Judith no me obligue, entusiasmado, a aplaudirla.

¡Que no se muera nunca!

Cindy Galán:

¡Otro pequeño monstruo. Actriz de formación. De discreta personalidad. Cuando la vemos en una oficina o una calle ella nos da la impresión de que anda siempre deambulando en su universo interior. Empero, desde que se sube a un escenario sale su inmenso talento y la extraordinaria fuerza de su entrega. Es bajita de estatura en las calles; en el escenario es una gigante. Su manejo del cuerpo actoral es excelente. Sus caracterizaciones son absolutas. La he visto en escena bailando y cantando, lo que le añade un atributo adicional a su inmenso talento. Me cuentan (nunca la he dirigido)  que su disciplina es ejemplarizadora en el proceso de construcción del personaje.

¡Que no se muera nunca!

Hony Estrella:

Nunca he estado seguro si su apellido es real o es un título. Digo esto porque Hony nació con el triunfo escrito en la frente. Como actriz no sale exactamente del aula; pero ha ido tomando mucho entrenamiento, persistentemente, con algunos de los mejores maestros que hay este país. Sus facilidades corporales son admirables y sorprendentes. Algunas veces da la impresión de que ha sido, o es, una contorsionista. Su dicción es perfecta. De una seriedad y humildad teatral digna de ser copiadas. Tiene mucho respeto por el teatro. Se exige el máximo cuando actúa. He observado que cuando alguien no tiene la formación de una escuela formal, tiende a actuar con cierta dureza, que su manejo corporal es una tanto burdo; sin embargo, Hony rompe ese esquema. ¡Actriz digna de ser aplaudida!

¡Que no se muera nunca!

En conclusión…

¡Qué satisfacción para este escritor y hombre de teatro dominicano, a tiempo completo, poder hablar con orgullo de estas nuevas actrices de aquí! Ellas están correctamente preparadas. Al teatro no se llega por un simple deseo o por un capricho. ¡Jamás! Bueno… así llega la mediocridad a un escenario. Pero estas seis ensayan con entrega y disciplina, salen a escena a matar o morir con sus personajes. Los espectadores están obligados, no ir a apoyarlas; están obligados ir a disfrutar del soberbio espectáculo que estas mujeres montan sobre un escenario.

A ellas seis, y a muchas otras de gran talento que tenemos aquí, les recomiendo ser muy selectivas en la escogencia de personajes, obras y directores. Todavía son muy jóvenes y fácilmente a sus edades alguien se puede perder en el camino. La gente de teatro debe tener cultura. No es casual que las establecidas de aquí (Carlota Carretero, María Castillo, Delta Soto, Lidia Ariza, Marilú Acosa, Karina Noble, Elvira Taveras, Olga Bucarelly, Cecilia García, Niurka Mota; entre otras) son actrices cultas. En las edades teatrales de la seis que cito hoy, todavía se está dentro de un proceso. ¡Cuídenlo!

Diletantes, colegas y maestros lanzan flores en el camino de estos seis asombrosos talentos de nuestra escena.

¿Se dan cuenta por qué proclamo, hasta el cansancio, que el Teatro Dominicano no es segundo de nadie en ningún lugar del universo?