La semana pasada se llevaron a cabo las elecciones en la Universidad Autónoma de Santo Domingo dejando un escenario muy complejo pues solamente logró definirse en una primera vuelta la candidatura rectoral que fue ganada por Emma Polanco, pero todas las vicerrectorías tendrán que acudir a una segunda vuelta por no haber logrado el cincuenta por ciento más uno de los votos válidos emitidos.
Ante esta situación los candidatos que entienden tienen posibilidades reales se mantienen en la contienda, pero los que saben no existen condiciones han decidido endosar su apoyo a otros que sí es posible que ganen y esto me parece una decisión sensata en el entendido de que las elecciones de la UASD son un reflejo de las elecciones presidenciales del país. Los recursos que se invierten son cuantiosos y honestamente que el derroche de dinero es espantoso. Más todo lo que implica un proceso electoral en términos logísticos.
Ya se han producido varios acuerdos, como por ejemplo Ramón Rodríguez, que llegó segundo en las votaciones a la Vicerrectoría de Extensión quien declinó en favor del Dr. Antonio Medina Calcaño o en otro caso donde los Maestros Juan de la Cruz y Juan Francisco Viloria declinaron para apoyar a Francisco Acosta y César Zapata.
En el caso de la Vicerrectoría Administrativa los candidatos que encabezan esta candidatura son Pablo Valdez quien, según el penúltimo boletín quedó con un 47.4% vs Ramón Desangles que sacó 36.9% para una diferencia porcentual de 9.5%. pero según las proyecciones los resultados finales dejarían a Pablo Valdez con 48.3%.
Los candidatos descartados son Roberto Byas quien sacó un 3,3% y Silvio Rodríguez con un 8%. De estos dos Byas declinó y pasó a apoyar a Pablo Valdez y casi se da como un hecho que Rodríguez también haga lo mismo. Mirando el primer escenario los 48.3% de Pablo Valdez y los 3,3% de Byas dejarían a Valdez con un 51.6% lo que deja sin posibilidad a su más cercano competidor, suma que casi doblaría en caso de que Rodríguez termine apoyándolo.
La cuestión es que, hipotéticamente, tampoco Desangles tiene posibilidades y me parece que quizás lo más sensato es que hiciera lo mismo que han hecho otros la de declinar y evitar así otro derroche en logística pues solamente irían ellos dos a las votaciones.
Claro está, todo candidato a la posición que sea por respeto a sus seguidores casi siempre decide morir peleando pues quizás no deja un sabor amargo a quienes simpatizan por él y esto es legítimo en cualquier escenario y batalla de la vida. Pero si se hace con el objetivo de facilitar procesos sin que impliquen más inversión económica creo que al final cualquier decisión es entendible. Es una humilde sugerencia.