Hablemos de Dios

Se busca a un Mandela dominicano

Por Elizabeth Espinal

Cuando lo encerraron en aquella celda, bajo una sentencia de por vida, creyeron que lo habían derrotado.  No es difícil imaginar los rostros de sus opositores celebrando el “triunfo” de creer que así, ponían sobre él el peso de sus opiniones e influencias, para recordarle su insignificancia.  Las estrechas y grotescas paredes de aquella calurosa cárcel africana, se convertiría –pensaron- en la tumba de sus ideales y de él como ser viviente.  Sin embargo, su espíritu firme, aferrado a una fe en Dios inmutable, le reafirmó las convicciones a tal grado, que golpe tras golpe, emocionales y físicos, no lograron amargarlo ni torcerlo.  Sabiéndose un mártir de su patria, durante 27 años su nombre se hizo eco de la injusticia racial en Sudáfrica.

Semejante a él, otro ser de origen muy simple, siendo el menor de los hijos de un padre que lo menospreciaba; dejó a un lado todos los improperios para hacer una tras otra obras extraordinarias, por encima de todos aquellos que se consideraban  superiores a él.  Desde derrotar a un gigante al cual todos temían, hasta conquistar pueblosllegando a ser rey; sus logros y tropiezos, y la firmeza de su fe por la cual se levantó de todas sus derrotas, el Rey David es nombrado en la Biblia como Salmista, extraordinario guerrero, amigo fiel, padre, pastor; pero por sobre todas las cosas, “un hombre con el corazón conforme al de Dios”.  Por generaciones se ha sabido y se sabrá de él, no así del nombre de sus opresores ni de quienes le menospreciaron.

Nelson Mandela fallece a los 95 años, habiendo terminado su vida admirado, alabado, reconocido como un héroe en todo el mundo.  Líderes y figuras famosas de todas las naciones se inclinaron ante la corona de su humilde personalidad, contrastando con su gran liderazgo y sabiduría de pensamiento.  Sus frases célebres hoy se usan para hacer eco de cuán admirable es que tras haber sufrido tanto, con ejemplo y constancia, logró de forma pacífica vencer el racismo y dignificar su raza.

Hoy blancos, amarillos y toda etnia le reconoce y agradece, pues lo que él empezó sirvió para también combatir sub racismos que tristemente aún se dan.  Así como Jesús tuvo que sacrificarse en la cruz para otorgar salvación a la humanidad de su condición pecadora, así Mandela fue el cordero africano que estuvo encerrado.  Sin embargo, hoy nadie recuerda ni celebra a aquellos inflados de superioridad quienes lo condenaron.  Nadie les admira por su legado racista.  Por Mandela bajan las banderas de todo el mundo a media asta, evidenciando el luto de que haya partido.  Ciertamente dura fue su prueba, pero grande la recompensa.

Como Dios honrara a José quien estuvo encarcelado por más de 16 años, por delitos que no cometió y quien fuera vendido como esclavo por sus propios hermanos, Dios le puso en sitial de honra hasta ver a sus opresores inclinados ante su postrera grandeza.  Y este, por mantener sano su corazón y honra a Dios, una vez en el poder, no se inflamó de venganza ni envenenó su legado.  Por el contrario, la supervivencia de dos naciones se debe a su sabiduría y prudencia.

Así vivió en honra Nelson Mandela desde su liberación hasta su muerte.  Con la satisfacción de ver a varias generaciones de sus hijos, teniendo una larga familia, siendo presidente de la nación que lo aprisionó y con todos los ojos de las naciones alabando su legado.  Bien dice la Biblia en 1 Samuel 2:30“porque yo honro a los que me honran y desprecio a los que me desprecian”y también afirma enÉxodo 23:9“No oprimas al extranjero, pues ustedes fueron extranjeros en Egipto y ya saben lo que es vivir en otro país.”

Poniendo sobre el tapete todo lo que es justo y razonable, me pregunto, ¿quién se llevará la honra en República Dominicana de velar porque se respeten los derechos de aquellos hijos de extranjeros que nacieron en territorio dominicano?   ¿Quién, pregunto Dios que todo lo sabes, quién tiene la sabiduría y el corazón conforme a ti, como para entablar una lucha, semejante a la de Mandela y hacer justicia?

¿Será que los que están inflados de superioridad y que hoy niegan derechos ciudadanos son los mismos que dicen admirar a Mandela?  Tales acciones tienen títulos y dejo que vuestras mentes los formulen.  Pero una cosa es cierta, ni los ejemplos de Jesucristo, José, David, Mandela, Gandhi entre tantos más, han podido erradicar aun el deseo de pisotear al menesteroso, a pesar de que tenemos a nuestra disposición la historia, la Biblia y todo el acceso que la tecnología moderna nos facilita.  Oro para que ese héroe nacional esté ya en pleno ejercicio de su lucha.

Mateo 23: 27-28Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados,que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

¡Bendiciones!

 

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