El Consejo Estratégico de Santiago (CDES), el Ayuntamiento de Santiago, el Ministerio de Cultura y el Centro León, auspiciados por el Fondo Patrimonial de Empresas Reformadas (FONPER), presentaron una rica discusión expresada en el Seminario, Cultura, Creatividad, Innovación y Desarrollo. Fue la iniciativa que abrió el proyecto para formular de forma concurrente la Agenda de Cultura para el Desarrollo (ACD-2020). Una intervención que fue formulada en el contexto del Plan Estratégico y tiene como referencia metodológica, las experiencias en gestión cultural del Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU).

Fue en el diplomado de gestión cultural que realicé en Buenos Aires en 2007 con el acucioso profesor, Edwin R. Harvey de la Fundación Ortega y Gasset, que asumí la temática urbana, elemental para muchas ciudades: de que la cultura debe concebirse como una centralidad del desarrollo económico-local. Casi 30 años antes en 1979, el compañero Jorge Guigni pensaba igual, había generado en un grupo de jóvenes, entre los que me encontraba, reflexiones que rebasaban los límites conceptuales del marxismo al delimitar simplemente “la cultura” como parte de la superestructura jurídica-política determinada por las fuerzas productivas y las relaciones de producción de las sociedades, y colocarla como una categoría del desarrollo.

En Buenos Aires luego de talleres y plenarias, el profesor Harvey como influyente intelectual porteño de larga data en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y UNESCO, coordinó con la Secretaria de Cultura local, una sesión para estudiar sus experiencias, la que resultó particularmente atractiva por su nivel político, el conocimiento directo de propuestas innovadoras y el qué hacer necesario para darle direccionalidad a la cultura y el desarrollo.

El Estado argentino dispone que el Alcalde de la ciudad de Buenos Aires, para la fecha Mauricio Macri, designe “un ministro de gestión cultural” y le aporta un presupuesto anual a razón de 5.0 dólares por habitante. Inversión que unida al sector privado, crea productos y servicios que movilizan cientos miles de nuevas demandas culturales por cientos de millones de dólares. Todo el mundo reconoce que los avances en gestión logrados por Buenos Aires tienen su fundamento en el Plan Estratégico de Cultura impulsado por el Alcalde antecesor de Macri, Jorge Telerman, pasado presidente del CIDEU. Similar proceso había observado y valorado en Barcelona y Zaragoza.

Estudio bien las temáticas de los seminarios que asisto por lo que las enseñanzas de Buenos Aires valieron para sugerir respuestas lógicas a requerimientos de una de las cinco comisiones técnicas del PES, la Comisión de Población y Cultura que proponía a “destiempo” que pactáramos un “plan de cultura” antes de elaborar el PES 2020. Pudimos demostrar que antes de este, necesitábamos consensuar el plan estratégico para Santiago y que como parte del plan global pensaríamos en una Agenda de Cultura. Por si usted no lo sabía, las 56 entidades de esta comisión que se reunían en APEDI bajo la secretaría de Saúl Abreu y la consultoría de Ramón Céspedes para formular el PES 2020, pactaron y lograron definir todo un objetivo estratégico que fue denominado “Santiago Cultural, Incluyente y Saludable”. Somos autocríticos al reconocer que el primer PES del año 2002, nunca reconoció la cultura como categoría social para impulsar un proyecto estratégico.

Editado el PES 2020, diseñamos una presentación sin precedentes de esta nueva estrategia que se puso en escena en el Gran Teatro del Cibao (GTC) en 2010. Evento que se convirtió en una ingeniosa dramatización creada por la arquitecta María Ligia Grullón de 37 por las Tablas, moderada por Awilda Reyes del Centro León y bendecida por Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, Arzobispo Metropolitano. Al final de este majestuoso acto, el Arzobispo, me dijo con gran satisfacción “Reynaldo esta presentación además de creativa, es una de las mejores que he participado; la introducción de la Coral para la Invocación estuvo maravillosa, como no la había visto jamás”.

Ante Santiago, la nación y el mundo en noviembre 2010, entre todos presentamos el PES como una “obra de arte” con la participación de más de 1,500 invitados que abarrotaron el GTC. Utilizamos una animación sociocultural transformadora derivada de la deuda técnica que teníamos para conectar inteligentemente, el plan de desarrollo de Santiago con la Agenda Estratégica de Cultura.

Concluida esta presentación, inmediatamente pasamos cursar la especialización en gestión cultural de la Universidad Corporativa del CIDEU, Barcelona, con Félix Manito como profesor titular, profesional en geografía e historia; máster en gestión cultural, fundador de Kreanta, consultor en planificación estratégica, participación social en cultura, educación y gobernabilidad local. Profesor de sociología y economía del ocio y la cultura.

En las capacitaciones, F. Manito se enfoca en “cultura y planificación concurrente”. Analiza los itinerarios por los que acontece la concurrencia entre planificación territorial, planificación cultural y marketing urbano. Ejemplifica en tres casos, el Museo Guggenheim de Bilbao, el Centro de Artes y Ciencias de Valencia y el Museo Dalí en Figueres. Finalmente, aborda la planificación de la cultura en un sentido horizontal, donde ésta se relaciona con las cuestiones sociales, con la diversidad, la educación y el desarrollo económico local. En la otra colaboración seguimos con los giros innovadores que dimos a la Agenda de Cultura a sugerencia del Centro León.

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