En el 2015 Bill Gates nos advirtió públicamente del peligro de las pandemias. Dijo que podrían ser más devastadoras que la bomba atómica y con la actual ya hemos tenido un atisbo ominoso. Por eso es pertinente que, ahora que se ha comenzado la vacunación contra la covid-19 en muchos países del mundo, sea aconsejable discutir la pertinencia de pasaportes sanitarios y/o vacunales. Todo parece indicar que serán la boleta de entrada al turismo y otros viajes internacionales en el mediano plazo.

Con el surgimiento de los protocolos sanitarios en los destinos turísticos –incluyendo hoteles, aeropuertos y transportes– se ha pretendido contrarrestar el temor al contagio de la covid-19 entre los turistas del mundo. De hecho ya son mas de 250 destinos que han implementado el protocolo del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, en inglés), la organización que representa al sector privado a nivel mundial, conocido como Safe Travels. Sin embargo, no es sino la vacunación de las poblaciones lo que podría comenzar a normalizar los flujos turísticos, especialmente los provenientes de los principales países emisores de Norteamérica y Europa.
Ante el confinamiento que ha impuesto la pandemia y producto de la vacunación es natural que se espere una erupción importante de la “demanda contenida”. Autorizados analistas predicen que el segmento de los vacacionistas será el más activo y algunos destinos turísticos –como Cuba y Barbados— ofertan vacunar a sus visitantes mientras otros, incluyendo la RD, ofrecen seguros de salud para cubrir los gastos médicos de quien se contagie. Pero un reporte de CNN advierte: “Si bien los expertos en viajes son optimistas de que las cosas comenzarán a abrirse lentamente de nuevo este año, la rapidez con la que eso suceda dependerá de dónde se encuentre, a dónde quiera viajar y si el virus y sus cepas mutantes pueden controlarse. Con tanta incertidumbre en marcha, el curso de acción más recomendable en la mayor parte del mundo sigue siendo mantenerse a salvo y quedarse en casa.”
Sin duda, las restricciones que muchos países han impuesto a los viajes transfronterizos, las cuales cambian diariamente, influirán mucho en el corto plazo. Con el pánico inicial provocado por la pandemia muchos países impusieron una veda total a las entradas a sus territorios, mientras otros vedaron las entradas a viajeros provenientes de países seleccionados. Posteriormente las restricciones se limitaron a toma de temperatura y pruebas rápidas en los aeropuertos, certificados de pruebas PCR y de antígeno y certificados de no haber tenido síntomas comprometedores. En la RD actualmente no se exigen pruebas, pero todavía se toma la temperatura, se hacen pruebas rápidas aleatorias en los aeropuertos y se aíslan los sintomáticos.
Mas allá de las restricciones de ese tipo, ha surgido el concepto del “pasaporte sanitario” y/o el “pasaporte vacunal”. El NYT los describe: “Un pase o pasaporte de vacunación es documentación que prueba que ha sido vacunado contra Covid-19. Algunas versiones también permitirán que las personas demuestren que han resultado negativas para el virus y, por lo tanto, pueden viajar más fácilmente. Las versiones en las que están trabajando ahora las aerolíneas, los grupos industriales, las organizaciones sin fines de lucro y las empresas de tecnología serán algo que podrá acceder a su teléfono móvil como una aplicación o como parte de su billetera digital.” Estos instrumentos persiguen vencer los temores de contagio para, más allá de las mascarillas y el distanciamiento, permitir el acceso a sitios específicos y medios de transporte.
En representación de las aerolíneas del mundo, la IATA fue de los pioneros en proponer una especie de pasaporte sanitario para conseguir una “movilidad segura”. Ya 20 aerolíneas se han comprometido a usar su aplicación Travel Pass para que los países puedan conocer la información relevante sobre la salud de los viajeros. La misma “contendrá información sobre las pruebas, vacunas y otras medidas que necesitan los pasajeros antes de viajar a distintos destinos; un medio para registrar su estado de salud y, lo que es más importante, una forma sencilla y coherente a nivel internacional de transmitirlo a los funcionarios de las aerolíneas y de inmigración.”
Con miras a recuperar el turismo, algunos países ya se han adoptado o planean adoptar el “pasaporte vacunal” para librar de restricciones el acceso a sitios y países. En la Unión Europea “hasta ahora solo se ha decidido que debe haber un certificado de vacunación reconocido entre los 27.” “Suecia y Dinamarca ya han anunciado sus certificados de vacunación. Y Estonia y Polonia —con distintas modalidades— ya eximen de cuarentenas a los que lleguen vacunados. Grecia propuso extender la fórmula al territorio de la UE y encontró rápidamente el apoyo de España e Italia.” Angela Merkel prevé que el pasaporte vacunal estará vigente en los próximos tres meses, permitiendo así la circulación entre los países de la UE. España se apresta a probar el “pasaporte sanitaria” y la aplicación de la IATA en este mes de marzo.
Israel, por su lado, “ya ha logrado inocular a más de un tercio de su población con las dos dosis, no solo lo ha aprobado ya para acceder a gimnasios o a lugares de ocio, sino que ha acordado con Chipre y Grecia corredores turísticos sin test, ni cuarentenas, para quienes dispongan de su cartilla de inmunización, que se traduce en un código QR en el móvil. Israel negocia lo mismo con Malta.” Por su parte, Canadá ha dado señales de que el pasaporte vacunal podría implementarse en el futuro cercano, siempre siguiente los consejos de los expertos en salud. Y en los Estados Unidos “una de las órdenes ejecutivas del presidente Biden destinadas a frenar la pandemia pide a las agencias gubernamentales que "evalúen la viabilidad" de vincular los certificados de vacuna contra el coronavirus con otros documentos de vacunación y producir versiones digitales de los mismos.”
Sin embargo, la OMS ha recomendado no exigir certificados de vacunación para los viajes internacionales porque todavía se desconocen “sus efectos en la reducción de los contagios, la duración de la inmunidad que proporcionan o si protegen contra formas leves del virus.” Tambien existe el argumento de que no se debe complicar los viajes con estos requisitos de viaje porque las pruebas de antígeno son suficientes. Como apenas se comienza la discusión sobre el tipo de documento a requerir no es posible actualmente predecir cual será el formato final, pero lo seguro es que los países requerirán algún tipo de certificado o pase –como los que se pedían contra la malaria y la fiebre amarilla—y lo probable es que este tenga una base digital.
El éxito de los pasaportes sanitarios digitales dependerá de la eficacia de las vacunas. Se sabe poco sobre si las vacunas previenen la propagación de Covid, aunque se están realizando investigaciones. Pero todo parece indicar que los pasaportes sanitarios jugaran un crucial papel en la recuperación del turismo y los viajes internacionales, aunque los países pobres quedaran rezagados en vista de que tendrán una vacunación tardía. “Un estudio reciente del sitio de noticias de viajes The Vacationer encontró que el 73.6% de los estadounidenses encuestados dicen que usarían un pasaporte o aplicación de salud de Covid para que las aerolíneas y las autoridades fronterizas puedan verificar su estado de vacunación y los resultados de las pruebas.”
Con la experiencia devastadora que dejo como legado la pandemia, para un destino turístico como el nuestro queda claro que tendremos un reto mayúsculo en asegurar la salud de los visitantes. De inmediato se impone entonces que comencemos a valernos de la experticia internacional para fabricar un modelo de protección que nos ponga a la vanguardia, so pena de perder competitividad.