Más tarde o más temprano, el gobierno del presidente Danilo Medina tendrá que pagar el costo de los errores de la política sanitaria aplicada durante décadas y mantenida los últimos años. Y creo que será más temprano que tarde, ya que se avecina una campaña electoral que siempre implica un examen crítico de la gestión gubernamental.

Las autoridades han minimizado la epidemia del dengue, imponiendo un silencio y la centralización de las informaciones sobre su impacto social. Algunos hoteleros y bocinas han tratado de presentar como casos aislados las muertes misteriosas de varios turistas, en un esfuerzo por evitar la reducción del flujo de turistas.

Pero lo que no han podido es impedir que todos los decanos de las facultades de salud del país expresen sus críticas y califiquen al sistema de salud como disfuncional por su bajísimo presupuesto y, además, de caótico, desarticulado y carente de atención primaria de calidad. Tampoco pueden silenciar a los directivos del Colegio Médico Dominicano (CMD), ni a los medios de comunicación independientes.

Los médicos demandan de las autoridades nacionales y de salud pública manejar con transparencia las informaciones sobre los casos y las muertes por dengue. El Dr. Waldo Ariel Suero, expresidente del CMD, señaló que el país vive una alarmante epidemia con 37 muertes por dengue sólo en el Hospital Robert Reid Cabral.   

Por su parte, tanto la prensa escrita como los medios de comunicación digital y especializados se han hecho eco de una reducción sensible del flujo turístico, lo que ha ocasionado el cierre total o parcial de centros turísticos, una situación sin precedentes en nuestro país.

Más recientemente, directivos del CMD afirmaron que los hospitales de la zona metropolitana están sumidos en un gran desorden, con carencias de todo tipo. Sin rodeos, calificaron la situación de salud del Distrito Nacional como un desastre, poniendo como ejemplo, la emblemática Maternidad La Altagracia, un centro clave para reducir la tasa de mortalidad materna e infantil.

Una inversión millonaria con muy poco impacto social

Denunciaron que, a pesar de las inversiones millonarias en ese centro hospitalario, y de haber sido reinaugurado por el presidente Danilo Medina hace unos meses, “todavía no se ha abierto el segundo nivel”, lo que ocasiona un hacinamiento inaceptable, debido a la gran demanda de servicios, por ser la principal maternidad del país.

Los doctores Peña Núñez y Carlos Roa, dirigentes del CMD del Distrito Nacional, afirmaron que la crisis por la que atraviesa el sistema público de salud, “lo arropa todo”, ya que a los hospitales les faltan insumos, medicamentos, mantenimiento, médicos, enfermeras y personal administrativo y de apoyo.

Estas precariedades se acentúan en la medida en que se han ido entregando los centros de salud “remodelados y reequipados”, debido a una mayor afluencia y demanda de servicios ambulatorios y de hospitalización, los cuales son atendidos con un presupuesto absolutamente insuficiente.

Y si esta es la situación en el gran Santo Domingo, ¿Qué no estará pasando en la mayoría de las provincias y municipios, en un país de grandes contrastes y desigualdades entre la zona metropolitana y las demás regiones?

El presidente Danilo Medina llegó al poder con la consigna de “corregir lo que está mal y hacer lo que nunca se ha hecho”. Lamentablemente, cualquier evaluación objetiva de su política y su gestión sanitaria demostrará que lo que está mal continúa mal y que lo que se hizo ha sido lo que siempre se ha hecho. La salud pública continúa careciendo de todo.