Opinión

Salud mental

Estresores son un caldo de cultivo que está incubando un virus sociopolítico poderosísimo que podría impactar a la Humanidad.

Por Telésforo González Mercado

Desde el año 2002, la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH) con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), celebran el diez (10) de Octubre el Día Mundial de la Salud Mental. Pese a su celebración anual, la Salud Mental ha sido y sigue siendo la cenicienta en todos los países en vías de desarrollo, incluyendo el nuestro.

Según las estadísticas, cada cuarenta (40) segundos se suicida una persona a nivel mundial. Según los datos de la WFMH y la OMS, en el Mundo se suicidan alrededor de ochocientas mil (800,000) personas al año. Estos datos son escalofriantes en una sociedad donde la atención en higiene y salud mental es un Derecho Universal que les asiste a todas las personas con trastornos mentales, sin importar su condición social, simpatía política y credo religioso.

El propósito de la celebración del Día Mundial de la Salud Mental es: visibilizar el trastorno mental a nivel global, así como generar un conjunto de estrategias que sirvan de apoyo a las personas que padecen trastornos de salud mental. El Lema del recién celebrado Día Mundial de la Salud Mental fue: “Atención de Salud Mental para todos: Hagámosla una realidad”. En tal sentido, los psicólogos y los psiquiatras sabemos que, el esfuerzo e inversión para diagnosticar y tratar los trastornos de salud mental a tiempo, reduce el costo financiero en el futuro y evita todo tipo de problemas derivados, incluyendo la terrible Depresión. Como se sabe, un cuadro depresivo grave sin atención profesional, podría terminar en un suicidio.

Además, la celebración anual del Día Mundial de la Salud Mental busca concientizar sobre la importancia que tiene la inversión en salud mental a nivel global, sobre todo teniendo en cuenta que la salud mental es el área más desatendida de los sistemas de salud en todos los países en vías de desarrollo. El problema de salud mental a nivel global afecta un número significativo de personas y, sin embargo, en los países en vías de desarrollo no existen servicios públicos de calidad para prevenir y curar los trastornos psicológicos y psiquiátricos más comunes. Los psicólogos, psiquiatras y los familiares de personas con problemas de salud mental o con adicción a las drogas sabemos que, los enfermos mentales y los adictos carenciados o pobres, están desatendidos o no reciben ningún tipo de tratamiento.

Por lo que hemos visto, se requiere más y mejor inversión para prevenir y atacar las causas raíz que generan los trastornos de salud mental y las adicciones. En el caso de nuestro país, existe la Ley No.12-06 sobre Salud Mental, cuya implementación no ha sido posible por falta de recursos económicos y el personal profesional que se requiere. Como ciudadanos que pagamos impuestos, los dominicanos debemos solicitarles a nuestros congresistas que, al revisar y aprobar el Presupuesto de Inversión y Gastos Públicos para el año 2022, incluyan los recursos económicos necesarios para atender a las personas con trastornos de salud mental y adicta a las drogas.

La crisis sanitaria y económica por la que atraviesa nuestro país, ha provocado que los consultorios de los psicólogos y los psiquiatras resulten insuficientes para atender la demanda de atención en salud mental. Los dominicanos hemos sido impactados por la cuarentena y el toque de queda significativamente. Los médicos, psicólogos y psiquiatras hemos constatados que, las condiciones sanitarias y económicas asociadas a la pandemia del covid-19 han incidido para que, la mayoría de las personas con problemas de salud física y mental suspendieran  sus citas regulares y sus respectivos tratamientos, refugiándose en el consumo excesivo de alcohol,  las redes sociales,  la pornografía, los juegos en líneas y el consumo de todo tipo de comida chatarra.

Los psicólogos y los psiquiatras sabemos que, los problemas mentales no diagnosticados o no tratados a tiempo, incrementa el número de suicidios a nivel global. En el caso de nuestro país, hemos visto un incremento de los conflictos y problemas sociales, tales como riñas, homicidios, consumo de alcohol y drogas ilícitas, hurtos o robos, violencia de género, agresividad callejera y problemas conflictos familiares sumamente preocupantes. Por su parte, los problemas de salud mental no atendidos, los despidos o pérdida de empleos, la quiebra de micro y pequeñas empresas, el hacinamiento, entre otros, han generado un problema de convivencia social que preocupa  a los especialistas en higiene y salud mental.

En el caso del suicidio, los psicólogos y los psiquiatras hemos visto como un número cada vez más preocupante de personas famosas han decidido abandonar este mundo por sus propias manos. No obstante, el suicidio no es una cuestión de países ricos o de los países pobres o de las personas que poseen altos ingresos o no poseen ningún tipo de ingresos, como se cree erróneamente. En tal sentido, los profesionales en higiene y salud mental sabemos que, el ochenta por ciento (80%) de todos los suicidios que ocurren en los países en vías de desarrollo se podrían prevenir o evitar, si existiesen sistemas de salud mental preventivos y curativos eficientes.

Los especialistas en higiene y salud mental sabemos que, el suicidio es la última opción que toma una persona con trastornos psicoafectivos, emocionales y psiquiátricos no tratados o atendidos profesionalmente. Las estadísticas mundiales disponibles sobre el suicidio indican que, la mayoría de los casos de suicidios ocurren en personas con síntomas depresivos no detectados y atendidos a tiempo. Como se sabe, la mayoría de las personas con trastornos emociones, psicológicos y/o psiquiátricos, recurren o se refugian en el alcohol, las drogas ilícitas, las redes sociales, la pornografía y otros comportamientos que, de no ser tratados a tiempo, podrían terminar en un suicidio.

Por lo general, los psicólogos y los psiquiatras sabemos que, los signos previos al suicidio no son tan evidentes para los familiares, amigos y relacionados de las personas depresivas, pues la mayoría de los familiares creen que sus parientes están en medio de una franca mejoría, pero la intención de suicidarse sigue anidada en la mente de la mayoría de las personas depresivas. Es por ello que, psicólogos y psiquiatras les recomendamos a los familiares con personas depresivas, acompañarlas y vigilarlas las veinte y cuatro (24) horas del día, ya que las personas que comenten un acto suicidio manifiestan previamente un estado de mejoría extraordinariamente impactante.

Si usted es pariente o vive con una persona depresiva o esta persona está atravesando por un período depresivo o, si usted tiene una familiar con trastorno bipolar o convive con un adicto a las drogas, le recomendamos esconder todas las herramientas o sustancias que le pueden ayudar a suicidarse. También es recomendable que, si usted observa a una persona depresiva levantarse un día con su ánimo renovado y una actitud positiva, podría resultar que este estado anímico sea el estratagema utilizado para esta persona quedarse sola y luego suicidarse. Aunque le parezca ilógico o extraño, es así como ocurren la mayoría de los suicidios entre las personas depresivas.

Los especialistas en higiene y salud mental recomendamos no comentar o glorificar el suicidio de una persona famosa frente a una persona depresiva, ya que este tipo de comentario o conversación podría motivar o incentivar a su pariente o amigo depresivo a tratar de imitar el hecho. Como un dato relevante, el día 10 del mes de septiembre de cada año se celebra el Día Internacional para la Prevención del Suicidio. No obstante, este importante día pasa siempre por debajo de la mesa, sin que se realicen eventos y actos significativos para llamar la atención sobre la prevención del suicidio.

Como un dato que quizás resulte de interés para usted, comparto el siguiente dato: los psicólogos sociales y los sociólogos que hemos estado siguiendo de cerca el confinamiento social, el teletrabajo, la adicción a las redes sociales, la educación a distancia, la dependencia de los juegos en línea, la prohibición del movimiento personal y el contacto frecuente con familiares, amigos y relacionados, los despidos o la pérdida de empleos, el cierre o la quiebra de empresas o negocios, entre otros estresores socioeconómicos y de la conducta humana más, hemos constatado que estos estresores son un caldo de cultivo que está incubando un virus sociopolítico poderosísimo que podría impactar a la Humanidad, en el mediano y el largo plazo.

Lo que quise decir en el párrafo anterior es que, la cuarentena, el toque de queda, el costo de la canasta familiar, la violencia de género, los pleitos o riñas callejeras, los robos y los asaltos, la falta de agua y electricidad, el hacinamiento, la pobreza, la inequidad y la exclusión social, son estresores o aspectos a los que, nuestras autoridades deberían ponerles más de atención para evitar potenciales conflictos y problemas sociales y comunitarios que podrían alterar la paz pública y la convivencia social pacífica y, al mismo tiempo, exacerbar aún más, el clima o el ambiente que está viendo nuestro país.

El deseo y la voluntad del Presidente Luís Abinader Corona de consensuar y lograr Pactos Sectoriales con todos los actores sociopolíticos de nuestro país, debe incluir el tema de la Salud Mental pos covid-19. Aún estamos a tiempo para logar los consensos y los acuerdos necesarios para atacar la raíz de los problemas socioeconómicos que vienen afectando a la Republica desde hace más de cincuenta (50) años. La voluntad política que ha expresado el Presidente Constitucional de la Republica Dominicana, para enfrentar los problemas socioeconómicos que impiden se capten y se especialicen los recursos requeridos para invertir más en las áreas que generan desarrollo y bienestar, es una muestra de que el Presidente Abinader está consciente de los grandes desafíos que tiene su Gobierno en la coyuntura actual.

La inversión en Salud Mental debe priorizarse para atender los problemas asociados al Covid-19 y a la crisis económica por la que atraviesa coyunturalmente nuestro país. Nuestros congresistas deberían convocar a vistas públicas e invitar a los sectores conocedores de los problemas de Higiene y Salud Mental y las Adicciones, antes de aprobar el Presupuesto de Inversiones y Gastos Públicos del año 2022. Invertir los recursos económicos necesarios para prevenir y atender los trastornos de Salud Mental y las Adicciones, es estratégico desde el punto de vista económico y humano.

“La gran enfermedad hoy en día no es la lepra o la tuberculosis, es el sentimiento de no ser querido”. Madre Teresa de Calcuta.

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