Opinión

REVISITAR

Por Roberto Guzmán

REVISITAR

“Y por favor, no REVISITAR nunca el concepto de autodeportación.”

Lo que resulta más normal en español es pensar que este “revisitar” se refiere a volver a visitar o visitar de nuevo. Si lo anterior se presenta como algo normal, hacer eso con un “concepto” no le confiere sentido a la oración.

Este revisitar por su propio peso debe su sentido reiterativo al verbo visitar. Este verbo a su vez tiene las muy conocidas acepciones de ir a ver una persona. Ir a un país, pueblo o lugar para conocerlos. Y otras significaciones menos conocidas que no tienen cabida en una frase como la transcrita.

Para no tener que gastar muchas energías con respecto de este asunto la clave se encuentra en el idioma inglés, lengua en la que el verbo transitivo to revisit vale para expresar que alguien rescata, se dedica a, o toma de nuevo algo.

Leído con ayuda del inglés la oración cobra sentido. Al cavilar sobre lo que acaba de exponerse, tal parece que los hispanohablantes terminaremos por leer en español con el diccionario de la lengua inglesa a mano.

COLGAR

“En un vídeo COLGADO en internet. . .”

No hace falta copiar más palabras de las que componen el párrafo del cual se extrajeron los seis vocablos que constan en el ejemplo del uso, o mejor, del abuso del verbo colgar.

Este “colgar” puede juntarse con el “salvar” que usan otros para llevar al español lo que en inglés leen save. En español para el último verbo debieron usar guardar en el archivo, archivar.

Este colgar empleado en informática es una traducción defectuosa. Quienes así actúan proceden a un traslado mecánico de una lengua a otra. En este tipo de actividad no debe aceptarse el verbo to hang sencillamente como colgar.

En un ejemplo como el de esta sección se impone que quien redacta o traduce vaya a la idea de lo que hace quien realiza la acción. Lo que en realidad hace el sujeto de la acción es colocar un vídeo; presentar un vídeo; publicar un vídeo; o cualquier otro verbo adecuado en este contexto.

ALTAVOZ

“También ofrece un sistema de audio estándar AM/FM/CD con cuatro ALTAVOCES, y está disponible otro sistema de sonido. . .”

El altavoz de este título tiene parentesco con el altoparlante de América. Para este aparato el DRAE decidió actualizar la redacción de la acepción única. En esencia es un aparato electroacústico que transforma la corriente eléctrica en sonido.

La voz altoparlante para la Academia de Madrid no es más que la representación americana de lo que altavoz es. La redacción del DAA confirma la opinión del DRAE. No es otra cosa que un aparato para amplificar  el sonido.

Estos dos vocablos tienen otro término emparentado con ellas: es la “bocina” de los americanos. En República Dominicana el aparato a través del cual sale el sonido amplificado es la bocina, sobre todo si se usa para sonidos musicales. El altoparlante es el que amplifica la voz de quien habla, al igual que -a veces- el altavoz.

En los “componentes” musicales hay un elemento que se ajusta o gradúa para ampliar, modificar o refinar los sonidos musicales salidos de varios tipos de elementos que emiten o guardan sonidos. Se llama “amplificador” a este aparato que es muy refinado por su capacidad para modificar los sonidos que transmite a través de las “bocinas”. Estas bocinas por sí mismas pueden amplificar especialmente algunos tipos de sonidos, los agudos, los bajos y así sucesivamente.

CARÁTULA

“El vuelo fue largo, pero al aterrizar y encender mi teléfono, de inmediato saltó la foto que tengo en la CARÁTULA.”

Leer las versiones americanas del español actual es una aventura inolvidable. Son muchas las sorpresas que se lleva quien lee con sentido crítico, quien analiza las palabras sobre las cuales posa su vista.

En muchas ocasiones no hay lugar a enojos. Es un viaje por los vericuetos de la lengua. Hay excitación al repasar los significados de los vocablos y hallar algunos que se emplean de un modo que no se corresponde necesariamente con lo que el español del lector entiende por ellos.

Esta carátula es un ejemplo obvio de lo que acaba de describirse en los dos párrafos anteriores. Existe un consenso acerca de lo que la carátula es y, ese no admite discusión. Es la carátula del libro que extendió su manto semántico sobre las estuches de discos, casetes, cintas de video, y para rematar: etc.

Hay otras carátulas que han ido logrando su incorporación en el seno de la lengua reconocida. Ahí está la esfera del reloj, lo que algunos llaman de cara. Es la misma superficie que en el DAA consignan como esférica olvidando los relojes cuadrados o rectangulares.

La carátula del español ha recorrido un largo trecho. Fue la máscara para ocultar la cara. Luego denominó la cara misma. Más adelante representó el semblante o sea, el estado de ánimo de una persona. Terminó por ser el mundo del teatro; quizá por aquello de que los artistas son como Jano, que tienen una cara real y otra para el público.

Después de enumerar todo lo que antecede solo falta volver a la carátula del teléfono. Lo que la periodista encendió fue la pantalla de su teléfono. Quizá esa es la cara del teléfono, pero ese no es el nombre. En los teléfonos modernos es más bien una pantalla que permite elegir qué tipo de función desea el pulsador que el aparato emprenda.

PRINCIPISTA

“Para poner un republicano en la presidencia la derecha necesita aceptar a R., pero la derecha es PRINCIPISTA y eso sería comprometer sus principios.”

Son muchas las palabras que merecen figurar en los diccionarios generales de la lengua común. Muchas de ellas no constan en estas obras y vale que uno se pregunte si eso obedece a una razón de tipo mercurial, es decir, por motivos comerciales.

Algunos tratadistas estiman que los diccionarios que no consignan todos los vocablos que existen en el habla hispana lo hacen porque evitan los vocablos no acreditados por la frecuencia en el uso o por el prestigio de sus usuarios.

La voz del título es una de las que no está asentada en los diccionarios consultados. Es posible que exista una buena excusa para mantenerla fuera de los textos compiladores de vocablos de la lengua corriente.

Con esta voz del título hay que destacar que aparece formada con un sufijo conocido en la lengua española: -ISTA. Este sufijo que en unas ocasiones sirve para convertir en nombre una palabra, en otros casos se añade a lexemas que indican gentilicios; a veces se utiliza sobre nombres propios de personas y sobre acrónimos. Puede también añadirse sobre verbos.

Como ejemplo de los nombres de agente, oficio o profesión están el dentista, el periodista, el bautista, ciclista, deportista y muchos más que son masculinos y femeninos, casos en los cuales el género de la persona se determina por el contexto, generalmente por el artículo determinativo.

Ejemplos de gentilicios, entre otros, son: europeísta, andalucista y americanista. Palabras formadas sobre nombres propios: castrista, guevarista, chavista. Entre los vocablos formados sobre acrónimos que denotan que la persona es adicta o partidaria de algo, pueden citarse a manera de ejemplos: catorcista, peledeísta y perredeísta.

Una vez se ha revisado todo lo que antecede puede uno volver sus pasos para analizar la forma en que el periodista formó la voz del título. Sobre la base de principio, eliminó la vocal final y añadió la terminación -sta para denominar la tendencia de personas adictas o partidarias que se identifican por la adhesión a principios.

Ya al terminar se menciona lo que se considera “principio” en esta sección. Es la base, origen, causa o razón fundamental de las creencias. Es la norma o idea fundamental que rige el pensamiento o la conducta. Sobre este principio se piensa que el columnista formó su “principista”.

BRETE

“Y los republicanos aseguran que solo se están cerciorando de que se cumpla la ley. Suficiente BRETE como para que venga un sheriff de afuera. . .”

El brete hace ya largo tiempo que entró en el diccionario general de la lengua. Al primer brete, el del aprieto sin efugio o evasiva se han sumado otros más conocidos en América.

En Argentina y Paraguay es el pasadizo para enfilar ganado, eso que en algunas regiones de América llaman manga. El brete de los dominicanos es la porfía, contienda de palabras. A esta significación D. Emilio Rodríguez Demorizi añadió: desorden, confusión. Pelea.

La voz brete posee más significados que pertenecen a varios países de Hispanoamérica. En Cuba es el enredo, chisme que puede generar discusión; o la discusión acalorada entre personas.

En Venezuela es una agitación o ajetreo incesante. En otros países es una actividad en sentido de ocupación; al tiempo que en Costa Rica designa el sitio donde la persona desempeña su trabajo, así como la obra o producto de un trabajo.

Como puede notarse por medio de la lectura de esta sección las acepciones son muy diversas. El significado certero se lo dará a la palabra el entorno en que se la usa. Ese modo de desentrañar el sentido no es ajeno al genio de la lengua.

Noticias relacionadas

Por

Noticias relacionadas

Comentarios
Seguir leyendo

Lo más leído

Más noticias

Síguenos en nuestras redes