Hay una gran semejanza en este país en la forma de encarar el cobro de impuestos para sustentar los gastos del gobierno y la forma cómo el gobierno ha tratado de resolver la crisis crónica del sector eléctrico.
En el primer caso el gobierno quiere que la gente que paga su energía eléctrica pague cada día más, mientras que los demás nunca pagan porque si otros pagan por ellos, los gobiernos no tienen necesidad de forzar rupturas con sectores que necesitan tanto electoralmente.
Como los más grandes consumidores de energía junto a una parte de los que menos consumen no pagan, cobrando cada día más (subiendo la tarifa) a los que pagan, nunca se va a solucionar la crisis porque los costos son crecientes y los ingresos proporcionales a los aumentos de quienes como buenos (¿o malos?) ciudadanos aceptan pagar por un servicio tan deficiente.
Por ese camino de cobrar cada vez más solo a los que pagan para no tener que enfrentar a los ricos que no pagan (porque son los socios que dan dinero para la campaña) y a los pobres que no pagan (porque son millones de votos), el servicio de electricidad se ha vuelto una momia de plomo que se traga, después de la nómina, los mayores montos en gastos de todas las empresas del país. Quien dude de esto que pregunte a todos los administradores de hospitales y clínicas, tiendas y talleres, restaurantes y farmacias.
Solo cuando el servicio de energía sea eficaz y terminen los apagones, el dominicano pagaría con gusto su factura. Pero los “estrategas” de los diferentes gobiernos se han creído que cobrando “eficientemente” a los tontos que pagan por un servicio que no sirve, se puede hacer la “acumulación originaria” para mejorarlo para ver si quienes no pagan, se deciden a pagar algún día.
-II-
Con los impuestos sucede lo mismo. La clase media y los pobres son los únicos que pagan tributos directos e indirectos en este país. Los más ricos, comerciantes, banqueros e industriales nunca pagan nada porque en gran número los evaden, tienen compensaciones y/o los traspasan a la clase media y los pobres a través de sus mercancías.
Cuando el gobierno se decide a incrementar el ITBIS de 16% a 18% solo golpea directamente el poder de compra de la clase media y de los más pobres porque el gran comercio y los grandes rentistas incluyen esos incrementos en sus costos de producción, lo que no puede hacer el trabajador, el chiripero o el profesional liberal porque los sueldos nominales siguen iguales y pedir incremento de salario en el sector privado equivale a solicitar el despido.
Un profesional liberal que tiene un contrato de trabajo con una empresa por el que cobra 60,000 pesos mensuales tiene que pagarle al Estado 9,600 pesos por concepto de ITBIS más 6,000 pesos por Impuesto Sobre la Renta, lo que redondeado suma 16,200 pesos, mucho más que el costo del alquiler de la casa donde vive, el pago del teléfono y de la factura eléctrica.
Si al 31 de marzo de cada año ese profesional no ha liquidado ese 26% de impuestos, la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) le coloca un impedimento de pago en el sistema bancario y no puede hacer efectivo ningún cheque que le pague la empresa.
Por el contrario, si es el Estado el que le debe al profesional o a una empresa, el saldo de esa deuda puede tardar años aunque vivimos bajo un régimen “democrático y social de derecho” donde el ciudadano eufemísticamente tiene derechos inalienables.
Si el gobierno impone el aumento del ITBIS de 16 a 18%, en lugar de pagar 9,600 pesos por los 60,000 contratados, el cobro se elevará a 10,800 pesos solo por ITBIS, mientras que al agregárseles los 6,000 por Impuesto Sobre la Renta, el descuento del ingreso para pasarlo al gobierno sube a 16,800 pesos cada mes.
Pero como todos los productos gravados con el ITBIS subirán al 18% en los supermercados y almacenes, el profesional liberal tendrá un poder real de compra reducido en 2% solo por ITBIS, sin incluir el impuesto aumentado a la placa de vehículos, los selectivos al consumo, a los beneficios del ahorro, entre otros.
¿Es así que el presidente Danilo Medina le va a dar poder de compra a la clase media? Se puede suponer, sin exageración, que ese camino lleva más directamente a la liquidación de la clase media y a pauperizarla masivamente.
Si cobrando cada vez más altas tarifas solo a los que pagan la energía eléctrica nunca se ha podido resolver la crisis aunque haya sectores que se enriquezcan en ese negocio, la misma receta aplicada a los impuestos, como ha probado la experiencia hasta hoy, tampoco resolverá los problemas de déficit fiscal aunque no pare la evasión ni la espiral de riqueza de algunos funcionarios y legisladores.