“La unión del pueblo es indispensable, como solución para cambiar radicalmente el sistema político podrido que nos corroe”

Vivimos en “Un Estado al revés”.

El Estado dominicano se fundamenta en los partidos y apandillados corruptos que tradicionalmente nos dirigen y mal administran la cosa pública, imponiendo su único objetivo de llenar sus bolsillos, sin tomar en cuenta “el bienestar de los ciudadanos, convirtiéndonos en “un Estado al revés”.

“Un Estado al revés” porque desde su nacimiento se ha excluido a las grandes mayorías y se ha enfocado en beneficiar única y exclusivamente a los grupos de poder, que siempre han dirigido y disponen de los recursos; y que hasta hoy han convertido y mantienen el Estado dominicano en una asociación para fines de lucro particular, además depredando y dañando el medio ambiente, poniendo en riesgo nuestra subsistencia.

“Un estado al revés” porque el enfoque estratégico de las políticas públicas no están dirigidas a satisfacer las demandas y necesidades básicas de sus habitantes; penosamente no hay ni siquiera una satisfecha que podamos señalar.

“Un estado al revés” porque las instituciones y los incumbentes del Estado niegan la institucionalidad. El congreso, el primer poder del Estado no representan a sus electores, no defienden ni respetan el estado de derechos, por el contrario son la principal amenaza al orden social y son serviles o títeres. Cabe señalar el reciente documento firmado por ciento cinco diputados del PLD, en apoyo incondicional al “Pinocho Dominicano” ejemplo que muestra claramente a quien representan la mayoría de los congresistas.

“Un Estado al revés” porque el gobierno y demás autoridades defienden el mal, protagonizan la corrupción, la impunidad y promueven la violación a la constitución, las leyes y todos los derechos, siendo con ello la principal amenaza a la ética y la moral que impiden el desarrollo sano.

“Un estado al revés” porque  los ciudadanos de conciencia y valores cívicos protestan en reclamo de sus derechos y en rechazo de más impuestos, y las autoridades, cortesanos y serviles reclaman seguir violando los derechos y justificando el robo del erario. Las autoridades  y servidores públicos se sirven de a quienes deberían servir.

“Un Estado al revés” porque Leonel entierra y sustituye a Pinocho, y pone fin a la frase "No seas Pinocho" y nace la frase "No seas Leonel".

“Un Estado al revés” porque la mayoría de los empleados públicos y del sector privado al parecer piensan que cuando trabajas para alguien deben ser serviles, sin criterio propio y muy limitada capacidad de análisis. A ellos les digo:

No tienes por qué inscribirte en una obediencia ciega o esclavista sin derecho a libertad de pensamiento y opinión.

Debemos ser leales no serviles.

Debemos ser responsables no esclavos.

Debemos ser comprometidos no fanáticos.

Debemos ser correctos no pendejos.

Debemos ser tolerantes no masoquistas.

Debemos ser prudentes no cobardes.

Debemos tener personalidad no ser títeres.

Debemos ser educados y corteses no sin carácter.

Debemos ser  alegres y divertidos no charlatanes.

Debemos ser serios no odiosos.

Debemos ser justos  no simuladores.

Debemos ser progresistas no ilusionistas.

Debemos ser liberales no inquisidores.

“Toda autoridad no constituida con arreglo a la ley es ilegítima, y por tanto, no tiene derecho alguno a gobernar ni se está en la obligación de obedecerla.” Juan Pablo Duarte

Decidamos “morir de pie, que vivir de rodillas” Callejeros